viernes, 17 de octubre de 2014

Una vida de placeres

Una de las cosas que aprendí de Loreto Laguna el pasado sábado en #UnDiaDeCalma fue que dar las gracias cada día por algo nos hace sentir más felices. Para que algo se convierta en hábito debe de hacerse 21 días seguidos y yo quiero ponerlo en práctica.

Dar las gracias libera endorfinas que son las hormonas de la felicidad, así que voy a hacerlo pero a mi manera. Me explico: Voy a dar las gracias por tres cosas diferentes cada día y voy a empezar por mis hijos, que es lo que más quiero en el mundo. Voy a centrarme en ellos, que como son tres me vienen al pelo y voy a dar las gracias para verbalizar algo que me haya producido felicidad plena. Así, a lo largo del día podré tener conciencia de esos momentos y me acompañarán en el día. Allá voy:

- Gracias Canija porque he podido despertarte hoy comiéndote a besos. 
Qué preciosa está la jodía dormida, verla con sus ojos cerrados y quieta, descansando plácidamente. Poder acercarme a ella, tumbarme sin que se despierte y comenzar a darle besitos, por su cara, por su cuello y olerla mientras se despereza es maravilloso. Gracias, ha sido verdaderamente un placer.

- Gracias Pequeñín por tirarme al suelo de un abrazo y hacerme bollo.
Porque reírse por las mañanas es lo mejor del mundo y aunque últimamente tú y yo estamos con un tira y afloja, esta mañana ha sido súper divertido, sobre todo cuando han venido tus hermanas y se han tirado encima nuestro al grito de: BOLLOOOOOOOOO!!!!

- Gracias Bichito por tu ternura, tu despertar dulce y tus abrazos y besos.
Tener una hija tan dulce me hace ver la vida de color de rosa. A mí no me gustaba el rosa y desde que la tengo a ella me encanta. Te mira con esos ojos de amor que sólo puedes derretirte.

Yo he notado que vengo más alegre, aunque yo ya lo soy un rato, pero cuando he tenido algún bajoncillo me he acordado de estos tres momento y he empezado a sonreír.

¿Vosotros dais las gracias cada día? ¿Os unís a mí?

miércoles, 15 de octubre de 2014

Luz al final del túnel

Shhhh!!! Yo creo que Canija me lee, mejor dicho estoy segura que me lee los pensamientos antes de los que escriba porque esta entrada empecé a escribirla ayer y hoy hemos pasado una noche regulera. Aún así quiero contaros nuestros avances.

Después de escribir la última entrada sobre el sueño de Canija y mi cansancio, sobre la intención de hablar con la pediatra y buscar respuestas haciéndole una analítica o un estudio del sueño, de pronto empezó a dormir y, por lo tanto, empezamos a descansar. Hemos pasado de golpe y porrazo, de 5-10 despertares nocturnos y con desvelos de 1 hora una a dos veces en la noche, a 2-3 despertares y tachán!!! 0 desvelos. Como lo leéis 0 DESVELOS!!!! (Esta noche no cuenta).

Llevamos así 1 semana y he tardado en contároslo porque el día que iba a hacerlo se desveló media hora, así que preferí esperar por si aquello no auguraba mejoras. Pero, contra todo pronóstico, Canija va durmiendo mejor, mucho mejor. Incluso una noche la acosté a las 22 y eran las 5 de la mañana y todavía no había aparecido por mi habitación. Yo estaba preocupada, pero me quedé esperándola y escuchando los sonidos de la respiración de mis hijos, tranquila y disfrutando relajada de no tener sueño.

Después de muchos meses yo había conseguido dormir 5 horas del tirón, 5 HORAS!!! Lo escribo y me parece increíble. Apareció media hora después en mi cama, yo la estaba esperando, no tenía ni pizca de sueño. Después de meses y meses sobreviviendo con 2-3 horas diarias en tramos de 15-30 minutos, 5 horas me cargaron las pilas y no fui capaz de dormirme. No ha habido otra noche igual con tantas horas del tirón, pero esta última semana hemos dormido muy bien, con una media de 5-6 horas de sueño diarias y con unas 3 horas del tirón cada noche (repito, esta noche no cuenta).

Mi cuerpo está acostumbrado a dormir escasas horas y en cuanto cojo un sueño de 3-4 horas seguidas, luego me cuesta mucho volverme a dormir y muchas veces ni lo consigo. Si esto sigue así, que lo espero y lo deseo con todas mis fuerzas, tendré que reaprender a dormir, porque ahora mismo tengo tal desbarajuste que necesito recuperar hábitos saludables para obtener un descanso óptimo.

Cualquier mejoría, por pequeña que sea, para mí es un peldaño más de la escalera, es un hito que me acerca a conseguir mi objetivo. En lo que más he notado estas horas de sueño es en mi paciencia y en el control de mi ira, aunque aquí me queda un largo camino todavía por recorrer. Muchos meses sin apenas dormir, muchos días de gritos y de no conseguir controlar esta ira, han hecho mella en mí, pero siento que voy a ser capaz de gestionarla.

Aunque esta noche ha sido regulera, quería compartir esta luz tan brillante al final del túnel, este atisbo de esperanza que parecía que jamás ocurriría y que me hacer sentirme mucho más fuerte en mis convicciones. Habrá muchas noches malas, no voy a engañarme, y en este momento todavía serán las que más, pero por fin empiezan a no ser todas. Así que ánimo a todas aquellas familias que como nosotros tienen una Canija en su vida, que les ha robado el corazón y, también el descanso. Por suerte, todo llega.

Aprovecho la entrada de hoy

¡¡¡FELIZ ANIVERSARIO DE NOVIOS ALE!!! TE QUIERO

martes, 14 de octubre de 2014

#UnDiaDeCalma by Medela

Medela y yo estamos en perfecta sintonía. Ya os he dicho muchas veces que una de las cosas por las que yo creo y apoyo a Medela es por lo que invierten en lactancia materna. Medela no es sólo una marca de sacaleches, es una empresa que se dedica también a la investigación y que contribuye apoyando a las madres lactantes y sus bebés.

Cuando hace 10 días recibí la invitación para asistir a un evento que organizaba el sábado 11/10 para celebrar la semana mundial de la lactancia materna asentí sin revisar si quiera de qué iba. Por qué? Fácil, pues porque estaba segura que me iba a encantar, porque mis chicas Medela son increíbles y tengo una estrecha relación con ellas, por lo que confío muchísimo en todo lo que hacen.

Dije que sí y luego más detenidamente revisé qué íbamos a hacer. Fue entonces cuando pensé: "Lo habrán preparado para mí?"
"La Calma será el objetivo de este encuentro, donde una coach acreditada te explicará cómo superar las situaciones de estrés y una consultora de lactancia IBCLC te aconsejará sobre cómo conciliar trabajo y lactancia materna.
Además, podrás disfrutar de una sesión de Mindfulness mientras tu pareja aprende yoga para bebés y los niños se divierten en nuestra ludoteca."
Estas chicas saben perfectamente necesitaba, Calma y me vino genial, en serio.

Escuché a una coach y anoté mentalmente algunas pautas para momentos familiares de estrés, que ya he puesto en práctica, todo sea dicho. Además, compartir con ella mis intentos frustrados para conseguir gestionar mi ira, me hizo verbalizar lo que más me preocupa en la crianza de mis hijos. Me está costando mucho y en algunas ocasiones, sobre todo cuando me falta el sueño, no lo consigo. Pero estoy segura que lo conseguiré, no me cabe la menor duda.

La sesión de Mindfulness me asombró porque gracias a ella pude darme cuenta el fuerte dolor de espalda que tengo. Lo siguiente hubiera sido que Medela hubiera puesto un fisio, pero ya era mucho pedir.

Y aunque la conciliación del trabajo con la lactancia materna lo tengo más que superado, escuchar a una IBCLC es siempre un placer.

El programa del evento poco y mucho tenía que ver con la lactancia materna, pero lo que más me gustó fueron sus ganas por cuidarnos y ayudarnos en el día a día con nuestras familias. Pero ya no sólo a nosotros, sino también a nuestros pequeños. Mis hijos lo pasaron pipa haciendo actividades:

  • pintaron y construyeron una araña y una medusa, que podéis ver en la imagen junto a mi "acreditación" (jijiji, de estas tengo ya un pañao)
  • hicieron "yoga" por decirlo de alguna manera, aunque como bien las expliqué en la misma frase no hay cabida para Canija y relax, 
  • disfrutaron comiendo todo lo que allí les prepararon (a ellos y a nosotros) - (Nota mental para Medela: Por favor, la próxima menos donuts y chuches, que mi Pequeñín se comió un montón de ellos!!)
Salimos de allí encantados porque toda la familia pasó una mañana muy agradable. Rematamos #UnDiaDeCalma con una serie tirada en el sofá mientras mis pequeños y mi marido se echaban una siesta agotados de la mañana tan chupi que pasamos.

Gracias a Medela por este día tan guay.

martes, 7 de octubre de 2014

¿Cuando llegó el destete? + 5 años de lactancia

Ya llevabas tiempo en que mamabas muy de vez en cuando, a veces porque te hacía gracia, otras porque querías sentir mi contacto más allá del de tenerte en mis brazos y comerte a besos y otras simplemente porque tus hermanos lo hacían y tú no ibas a ser menos. Pero aquellas veces empezaron a ser esporádicas, primero cada semana, luego cada dos semanas, después una vez al mes y terminaron por espaciarse hasta no recordar la vez anterior.

No sé cuando sucedió exactamente, pero sí recuerdo cuando me di cuenta: Estábamos de vacaciones en Mayo cuando de pronto viste a tu amiga (de tu misma edad) y a Pequeñín mamar y me pediste teta. Debió de salirte un chorro y pusiste cara de asco y yo supe que se acercaba el final.

Esa cara ha vuelto a aparecer dos veces más desde entonces, una cuando volviste a mamar y otra cuando entre Pequeñín y Canija se pasaban un bibe de leche de mamá y tú pediste tomar un poco. Al probarla volvió a darte asco (de esto hace 1 mes) y desde entonces ya decidiste que nunca más, aunque tocarme las tetillas sigue gustándote un montón.

El destete natural sucede entre los 2 y los 6 años, el tuyo ha sido a los 5 años. Me enorgullece pensar todo lo que hemos pasado y afrontado juntas, sobre todo la agitación del amamantamiento, el destete sin elección cuando tuve riesgo de parto prematuro con Canija y alguna que otra crisis sin importancia.

Tú me enseñaste qué se sentía al alimentarte e hiciste que naciera en mí una inquietud sobre todo lo relacionado con la lactancia materna que hace que cada día quiera aprender más y más.

Así que ha llegado el momento de decir que ya hemos aparcado el Tritándem para dejar paso al tándem de los dos pequeños de la casa, como antes compartisteis tu hermano y tú.

Y aunque muchos han opinado de nuestra lactancia, para bien o para mal, los habrá que nos hayan criticado y otros que nos hayan alabado, pero sin embargo a mí me queda lo que tú y yo hemos compartido. Y ha sido mucho, joder que si ha sido mucho. Y no siento pena, porque sabía que este momento llegaría, ni tampoco siento alivio porque he disfrutado mucho amamantándote, lo que siento es felicidad, por haber encontrado nuestro equilibrio, por haber disfrutado tantísimo tiempo y porque ha sido algo progresivo y natural que juntas hemos decidido.

Cada camino que emprendamos juntas estaremos siempre juntas, desde el principio hasta el final.

Gracias mi niña, mi princesa, mi Bichito. Te quiero.

lunes, 6 de octubre de 2014

Repetimos

Nuestra casa sigue igual, yo sigo siendo la misma Gritona y Gruñona de hace diez días y sigo sin ser capaz de controlarle.

Canija duerme más horas del tirón peeeeeeeeeeeeeeero cada noche hace uno o dos despertares de hora y media y yo no sé si qué hacer. Con más horas del tirón me refiero a que hay noches, y digo hay porque no son todas, en las que se duerme a las 21:30-22:00 y hasta las 2-3 no aparece por mi cama. Peeeeeeeeeeeeeeero desde esa hora y hasta las 5 más o menos no vuelve a dormirse. Y entonces o se despierta cada 10-15 minutos o engancha hora y media y ya se levanta con las pilas súper cargadas mientras yo me restrego los ojos y me lloran.

Hoy Pequeñín no quería desayunar cereales con leche y cuando no quería más ha decido tirarlos al suelo y yo he perdido los papeles. Me ha costado mucho controlarme pero le he gritado, vaya que si le he gritado y me he enfadado mucho con él. Le he pedido perdón y él a mí y aunque luego hemos ido al cole riendo y me ha pedido que le llene las orejas de besos, tengo un nudo enorme en mitad del pecho y me siento triste.

Ya no sé qué hacer, incluso creo que voy a comentárselo a la pediatra, porque me afecta negativamente y no me gusta la persona que soy en este momento. Y no es que me sienta desbordada con tres, que nos apañamos la mar de bien aunque no tengamos ni un momento para nosotros, sino que me jode mucho perder los papeles sabiendo que los estoy perdiendo y sin ser capaz de no perderlos. No sé si me explico.

Hemos avanzado mucho, hoy de hecho ha dormido de 22 a 3:30, lo que hacen 5:30 horas del tirón, lo que me dice que mi hija medicación no necesita. Sin embargo, eran las 5 y todavía no se había dormido, ¿por qué? No tengo la menor idea, pero aunque se quedaba tumbadita a mi lado y relajada, intentando dormirse, era como si no pudiera. Luego se ha vuelto a dormir hora y media y ya no ha querido dormir más.

Como la viñeta que hoy ilustra el post, estoy segura que llegará el día que todas estas noches sólo sean un recuerdo

Así que por aquí más de lo mismo, poco puedo contaros diferente y por esto no actualizo el blog, pero sigo al otro lado de la pantalla.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Gruñona y gritona, lo tengo todo :'(

Llevamos una semana jodida, muy jodida. Hoy es uno de esos días en los que me levanto y no puedo dejar de pensar qué coño estoy haciendo mal. Canija duerme fatal, pero mal no, lo siguiente. Esta noche se ha despertado cada 45 minutos, en una de las veces se ha escapado y se iba ella tan ricamente al salón a jugar, cuando la he interceptado para traerla de nuevo a la cama. Eran sólo las 3 de la mañana y desde ese momento hasta las 5:30 se han sucedidos lloros por su parte y súplicas por la mía. Entre lloro y lloro yo me quedaba dormida durante segundos. Ella quería irse a jugar yo quería dormir. Al principio mi voz era cálida pero a medida que iban pasando los minutos la furia me invadía. A la hora he empezado a levantar la voz y debía de estar gritando porque se ha despertado mi marido. Al darme cuenta de que me estaba pasando, he vuelto a bajar el tono y comenzado a acariciarla de nuevo, pero daba igual, ella no quería dormirse.

La noche ha sido horrorosa, pero peor es el estado anímico que me ha dejado. He pasado toda la mañana enfadada y gracias a este enfado no he bostezado ni una sola vez. Todavía tengo los músculos de la cara tensos, pero he pasado de estar enfadada a triste. Triste porque últimamente grito más de lo que debería, mi paciencia está en menos 50, mi cansancio es un suma y sigue y me cuesta mucho controlarme. Me he vuelto una gruñona y gritona y me siento fatal por ello. Cada vez que lo pienso me arrepiento e intento cambiarlo sin conseguirlo. Ahora mismo no me gusto nada, pero nada, nada, nada. 

Sé que soy muy crítica conmigo misma pero lo único que me apetece es llegar a casa y abrazarles, pedirles disculpas por tener una madre tan gruñona y gritona últimamente, pero luego todos estos pensamientos se disipan y no soy capaz de frenar cuando empiezo a enfadarme. He llegado a un punto que creo que grito por sistema, que en cuanto Pequeñín no me hace ni puto caso le repito las cosas dos veces y lo siguiente es un grito. Él llora, me pide que no le grite y yo me doy cuenta de que otra vez me he vuelto a pasar, pero me está costando muchísimo gestinar mi ira. 

Las noches son mucho peores y aunque intento centrarme en el amor que siento por mi Canija, esta semana no lo estoy consiguiendo y levanto demasiado la voz. Tanto que creo que siempre hablo muchos decibelios por encima que el resto de las personas. 

Hoy es uno de esos días en los que me gustaría llegar a casa, acurrucarme en la cama y llorar como una niña pequeña y como no podré lo hago mientras escribo estas palabras. 

jueves, 18 de septiembre de 2014

Adaptaciones y lloros

Afrontamos la semana pasada el periodo de adaptación de Pequeñín al cole de mayores y de Canija a la guarde. Bichito es toda una princesa que disfruta yendo al cole con sus amigos y su profe, de los que se ha acordado constantemente estas vacaciones. Volver, para ella, ha sido genial y ha afrontado el inicio de curso con alegría y entusiasmo.

Gracias a ella y a su dulzura Pequeñín ha ido cada día contento al cole. Al fin y al cabo, aunque él es "poco mayor" según sus palabras textuales, su hermana mayor le animaba diciéndole que ella iba a cuidar de él en el patio, que jugaría con él y nunca estaría solo. Gracias a ella mi Pequeñín ha tenido un inicio de curso fantástico, hasta hoy.

Estamos a jueves, no se echa la siesta porque hay horario continuo, está cansado y cuando le he despertado esta mañana ya iba retorcido. Después de desayunar ya no quería ponerse las zapatillas y hemos tardado en conseguirlo y según cerrábamos la puerta de casa he escuchado el primer: "no quiero ir al cole". He intentado jugar con él, hemos llevado a Bichito antes que a él y le he llenado las orejas de besos para que le duren a lo largo del día hasta que mamá vuelva a casa (lo cual le ha resultado graciosísimo y nos hemos reído un montón juntos). En la puerta de clase un compañero quería escaparse y gritaba llamando a su mamá. Nada era consuelo para mi hijo en esos momentos así que cuando le he dejado comenzaba a llorar. Y yo también.

Sé que es normal, que para él es un cambio muy drástico, que de hecho tiene mucha suerte de tener una hermana que le quiere muchísimo y le cuida. Pero aún así necesita encontrar su lugar, ya no sólo en el cole sino también en casa.

Mi niño hasta hace poco era el pequeño, ahora es el mediano y le cuesta todavía encontrar la forma adecuada para interactuar con Canija. Me paso el día diciendo que la deje, pero he de reconocer que hace un año también se lo decía con Bichito y confiando en él y teniendo un poco de paciencia, pudimos ver cómo empezaron a encontrar la forma de relacionarse y comunicarse juntos. Y os puedo asegurar que se me cae la baba viéndoles jugar y divertirse y cómo se buscan cuando están separados.

Ahora es el turno de conseguirlo con su hermana pequeña, que pasó de ser un bebé a una pequeñaja que además de no dejarnos dormir, es una gamberra muy graciosa, lo cual no ayuda nada. Y justo en este momento empieza el cole y él tiene un batiburrillo de sentimientos encontrados que unido a su cansancio y el mío se nos hace un mundo. A él y a mí.

Dejar a mi Pequeñín hoy llorando me ha puesto un nudo enorme en el estómago. A lo largo del día han sido varias las veces que mis ojos se han llenado de lágrimas y hoy me está costando mucho el día. Recuerdo sus lágrimas resbalando por sus mejillas mientras me despedía dándole besos y tengo unas ganas locas de volver a casa para abrazarle y besarle.

Por suerte Canija, cosa que no me esperaba en absoluto, lo lleva muy bien, "aparentemente". Le echa los brazos a la profe, no llora y cuando me ve viene corriendo, me abraza y rápidamente intenta tumbarse mientras mete la mano por mi camiseta para sacarme una teta. Si no fuera porque se pasa la tarde encima mío (cosa que tampoco ayuda con Pequeñín) y las noches que me da, estaría alucinando y es que me esperaba muchos más lloros en su caso que en el de Pequeñín. Lo cual creo que es parte del causante de este desasosiego en mi interior.

Como algún día deje a los dos llorando me da algo. Si todavía ahora no he conseguido remontar el día, sigo muy triste y con ganas de echarme a llorar, no sé qué será de mí como me pase con los dos en el mismo día o los tres, nunca se sabe...

Y vuestros hijos, ¿cómo se están llevando la vuelta al cole? ¿Qué tal aquellos que están en periodo de adaptación?