jueves, 8 de julio de 2010

¿Duermo peor o debería decir mejor?


Llevo unos días que me despierto tantas veces y me he dicho: "Jo, últimamente qué mal duermo". Pero enseguida me he dado cuenta que eso no es verdad, que últimamente es cuando mejor duermo.

Hace unos años, 8 aproximadamente, no sé si fue una depresión la que me trastocó el sueño o fue el problema con el sueño lo que me llevó a una depresión, me da la mismo qué fue primero, si el huevo o la gallina, pero empecé a tener problemas con el sueño.

De repente caí enferma, de la noche a la mañana empecé con pesadillas muy fuertes. De tal manera que me despertaba con un ataque de ansiedad y sin respiración, con un miedo horrible que me dejaba paralizada. Si soñaba que me perseguían me levantaba agotada de haber corrido, si soñaba que moría alguien me levantaba con la sensación de haber perdido a mi ser querido y nunca soñaba nada bueno. El problema empezó a agravarse de tal forma que no llegaba a dormir ni una hora diaria. Al cabo de una semana empezaron a temblarme las extremidades. No podía moverme, no podía apenas comer, pero sobre todo no podía dormir. Tenía miedo a dormir.

Cuando me quedaba dormida de agotamiento mi familia tenía que despertarme antes de entrar en la fase REM, si no lo hacían solíamos terminar en el hospital.

La primera vez que me llevaron al hospital tenía todos los músculos agarrotados, creo que si alguien me los hubiera intentado enderezar, me hubiera roto algo. Fue una sensación horrible, no conseguía descansar. Parecía un cadáver por la casa. De la cama al sofá y del sofá a la cama. Estaba pálida, pesaba 45 kilos a lo sumo y siempre tenía frío. Cuando me acuerdo de aquella época siempre recuerdo esa sensación de frío.

Fue la peor época de mi vida, estaba enferma y lo peor de todo es que era mental. Estuve en médicos, psicólogos, psiquiatras y ninguno sabía qué era lo que me ocurría. Fui a grupos de ayuda, clases de relajación, pero seguía sin conseguir dormir. Tomaba muchas pastillas, pero muchas y lo único que me hacían dormir eran 2 horas diarias. Para mantener mis músculos relajados a lo largo del día tomaba relajantes como para un caballo. Y por la noche empecé a tomar hipnóticos que deberían de hacerme dormir unas 8 horas mínimo, el día que más efecto me hacían llegaba a dormir 5 horas máximo.

Aquello no remitía sino que iba cada vez a peor y cada dos por tres estaba en el hospital. Al final me hicieron un estudio del sueño. Me retiraron las pastillas de esa noche y tenía que presentarme por la mañana sin dormir para hacerme la prueba. Me llenaron de cables y me grabaron. Sólo dormí 100 minutos y detectaron que tenía una eficiencia del sueño muy alta, arritmias en el corazón y espasmos mientras soñaba. De tal forma que sentía los sueños como si los estuviera viviendo de verdad y me bombeaba el corazón más rápido que cuando estaba despierta.

Fueron unos años muy duros y no recuerdo muchas de las cosas que me sucedieron en esos años, de hecho no sé ni situarlas en el tiempo. Me sentía perdida. Además perdí a mi abuelo y a mi padre con menos de 2 meses de diferencia y pensé que me iba a hundir por completo. No veía cómo podía curarme y no obtenía demasiados progresos. Me sentía a oscuras, siempre a oscuras.

Entonces conocí a mi marido. Y fue la luz de mi vida, de hecho creo que en parte le debo la vida. Con la euforia del comienzo del enamoramiento, me quité las pastillas, pero pronto tuve que volver a tomarlas dado que tuve un efecto rebote. Con control del médico fuimos retirándolas poco a poco y de repente me quedaba dormida y no podía despertarme. Recuerdo una vez que mi marido salió de casa y yo estaba en el sofá. Bajó los tres pisos y al darse cuenta que no tenía las llaves llamó al telefonillo. No hubo forma de despertarme. Debió de pensar que no quería abrirle porque se cogió un cabreo impresionante. Él no lo entendía, no entraba en su cabeza lo que me pasaba, no era capaz de comprenderlo. Fuimos a hablar con el médico y me recomendó que durmiera todo lo que pudiera, que ya era hora que descansara. Con el paso del tiempo, mi marido pudo ver que no le engañaba y me ayudó a aprender a vivir con ello y a quitarme el miedo a quedarme dormida.

Pero ese miedo siempre ha estado ahí y todavía lo tengo. En cuanto tenía una época de pesadillas temblaba, me daba pánico, me ponía en lo peor y creía que iba a volver a caer enferma.

Así que nunca he sido de dormir mucho. Con el embarazo tuve alguna época de sueños fuertes (ya no les llamamos pesadillas), pero no demasiado graves. Con la llegada de mi bichito también tuve alguna, pero fue minúscula, porque con tanta toma y tanta teta, no llegaba demasiadas veces a la fase REM. El problema reside que para quedarme dormida tardo mucho, pero mucho tiempo. Es como si me tuviera que pensar y repensar que me tengo que dormir.

Pero ahora estoy en mi mejor momento. Llevo bastante tiempo que casi ni sueño o que, como le pasa a la mayoría de los mortales, no lo recuerdo. Me suelo acostar a las 23:00, 23:30. Entre las 2:00 y las 3:00 me vuelvo a despertar, me cuesta dormirme, pero lo consigo y sobre las 5:30 me despierto sola y ya no consigo dormirme, así que escucho a mi bichito hasta que ella se despierta. O sea que suelo dormir unas 6 horas, lo cual es un logro para mi.

Creo que en la caja de las medicinas ya no queda ninguna de mis pastillas. Mi marido ha ido tirando las cajas según han ido caducando, no según he ido dejándolas de tomar. Lo cual ha sido muy importante para mi, porque he podido ir viendo mis logros. Las pastillas vinieron con nosotros cuando nos dieron el piso y nos acabábamos de casar (esto fue hace tres años) y entonces las tomaba muy de vez en cuando, pero todavía me hacían falta alguna que otra noche. Desde aquel momento no tuvieron que volver a recetármelas y pude tirar el papel con el que recogía las recetas. Después sólo estaban en la caja de las medicinas, por si me pasaba algo y hace poco creo que tiró la última caja caducada.

Ha sido él el que se ha encargado de todo, de controlarlas, de llevarlas en los viajes que hacíamos, de estar pendiente de mi.

Ale, como lo vas a leer quiero decirte algo: Sé que te debo la vida y, por tanto, la de nuestra hija. Gracias por haberme querido tanto, por haber luchado por mí y por querernos ahora tantísimo a las dos. Sé que nos vas a seguir cuidando y me siento orgullosa y una privilegiada de ser tu mujer. Te quiero.

Por lo que he podido comentar con algunas personas a todas les ha cambiado el sueño a lo largo de los años, pero con la llegada de los hijos más aún, ¿y a vosotr@s?

25 comentarios:

  1. hola! que duro tuvo que ser ese tiempo...
    para mi dormir es un placer increible.. auqnue ahor ami cuerpo anda preparandose para la llegada de mi niña, será normal!
    pero me levanto siempre con una sensación de pena... como soy capaz de dejar la cama tantas horas solita... sin mi...!!
    un beso enorme y que sepas que lo que le has escrito a tu marido me ha emocionado!!
    besotes!

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  2. Mi sueño es profundo casi siempre y me encanta dormir! jajaja, a mi y a todos los de la familia, estos días nos estamos levantando sobre las diez de la mañana, y nos acostamos como siempre, ellas sobre las once o algo másy yo sobre las 12:30 o 1:00 de la mañana...Pero lo de no dormir bien es un problema, no sé si lo soportaría, he visto varios documentales sobre el tema y esas pruebas del sueño y hay casos increibles como el tuyo, ánimo!

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  3. Que fuerte pasar por una cosa así.... yo algunas veces tengo sueños más vividos que otros, pero por lo general siempre he dormido más o menos bien. Per desde que nació Alex mi sueño ha cambiado completamente. duermo de forma discontinua, me despierto varias veces por la noche... pero cuando me levanto estoy casi al 100%. Eso me pasa después de una noche de marcha y necesito una semana para recuperarme!!!

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  4. Madame Bombary, me alegro muchísimo que duermas tan bien. El sueño cuando vas a ser mamá te cambia. Un doctor me dijo que cuando estás embarazada es más profundo, pero cuando das a luz es mucho más superficial, así que te queda todavía más cambios que sufrir.

    Cartafol, qué envidia!!! Madre mía qué de horas!!! A mi marido le encanta dormir, pero creo que desde que nuestras vidas se unieron, cada vez le dejo dormir menos.

    LadyA, eso es lo que me han contado mis amigas que les ha pasado y a mi me ocurre esto también, que claro, para mi es una gran mejoría. Ánimo y a ver si pronto puedes dormir más horas seguidas.

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  5. Suu, los últimos años que has tenido han sido muy duros y lo siento un montón.

    Te comprendo muy bien. Yo no viví una experiencia tan extrema como tu, pero sí tuve depresión, ansiedad y bulimia nerviosa no purgativa. El no poder dormir y estar rígida durante el día son dos cosas terribles, me imagino lo que pudiste haber pasado. Yo también recuerdo el frío que pasé por aquella época, supongo que sabes que es por tener un peso tan bajo...

    Y yo, igual que tu, cuando conocí a mi marido vi la luz, dejé las pastillas y mejoré un montón. Es cierto que años más tarde tuve una recaída bastante fuerte, pero cuando uno tiene amor a su lado todo parece mejor, verdad?.

    Mucho ánimo, guapa, te mereces que te pasen cosas muy buenas en la vida.

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  6. Mamá (contra) corriente, cuando se tiene una enfermedad mental sea de la que sea, como también te ocurrió a ti, es muy duro. Siento que tú también tuvieras que pasar por ello. La verdad es que no hay nada como tener el cariño y el amor de tu marido y de tu hijo. Gracias por la última frase, lo mismo te digo (ya me están pasando)

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  7. Tu relato es escalofriante,debió ser muy duro para tí,afortunadamente lo has superado.Suerte tener a tu lado alguien que te comprende,te quiere y lucha contigo por salir adelante.Bravo a los dos!!!!
    Bss
    Cecilia

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  8. Buf, tuvo que ser durísimo! Yo siempre he sido muy dormilona y casi nunca recuerdo lo que sueño (salvo hoy, que ha sido una pesadilla). Por eso, cuando nació mi hijo y dormía tan mal, me costó mucho acostumbrarme...

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  9. Imagino que tuvo que ser muy duro, yo simepre he dormido muy bien, demasiado bien incluso demasiadas horas. Mi record está en dormir durante una semana 18 horas al día!!!!.

    Ahora duermo 6 0 7 horas al dia máximo, lo normal es que sean 5 o 6 y me despierto 3 o 4 veces mínimo. Estoy aprendiendo a sobrellevarlo, es dificil, pero bueno que le vamos a hacer, con los niños es lo que hay...
    Además me pasa como a ti, vivo muchisimo los sueños y las pesadillas. Muchas mañanas me despierto agarrotada y me duele la mandíbula de lo que apreto la boca. A veces me despierto y me cuesta volver a la realidad, pasan vario sminutos hasta que me doy cuenta de que todo era un sueño. Asi que me levanto reventaita...

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  10. Laky, vaya que oportuna tu pesadilla. Lo siento, mucho. No queda otra que acostumbrarse, verdad?

    Teta, 18 horas al día?? Todavía hay alguna semana que no duermo ni eso!!! Bueno, pero ya son las menos. Con los niños es lo que tiene, que se duerme muy poquito. Yo ya te digo que el mejor de todos los días que duermo es 6 horas y me despierto un par de veces, pero estos días los cuento con una mano. Es agotador vivir tanto los sueños y hasta que llegas a darte cuenta que te acabas de despertar, que estabas soñando, que no era real, pasas un momento muy agobiante. Pobre, espero que mejores pronto.

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Seguro que tienes algo que escribir. Sí, sí, eso que estás pensando