lunes, 31 de diciembre de 2012

28ª Semana de Embarazo y Feliz Fin de Año

Hemos llegado al final del año y mi Pizquita sigue en mi barriguita. Me siento muy feliz. Seguimos restando semanas!!! Ya sólo queda poco más de dos meses para que mi bebita esté a término y creo que llegaremos.

Estoy mucho mejor, tanto anímicamente como físicamente. Empecé a levantarme un poquito por casa, a hacer cosillas y a tumbarme si sentía contracciones. Aunque los peques me han dado mucha guerra las mañanas que hemos estado solitos, las hemos superado con nota y yo he descansado por las tardes. Moverme me ha sentado mejor de lo creía y si me daban contracciones seguidas me tumbada aunque tuviera a los dos encima. Después de esos tres días, me he ido levantando un poquito más. Incluso ayer mi marido me llevó al centro comercial a descambiar una cosilla, aunque tuvimos que volvermos porque me dieron unas contracciones y hoy hemos ido a comprar el cordero para mañana. Salir un ratito pequeño me ha sido genial, aunque en cuanto entre por la puerta me eche en el sofá para no forzar y descansar, pero emocionalmente lo necesitaba, siempre y cuando mi Pizquita y yo no corramos peligro.

Me siento un poco encasquillada, como si necesitara Todo en 1 para que no me molestaran las articulaciones, pero imagino que poco a poco podré ir moviéndome un poquito más.

Peso: 59,7 kilos (+0,700 kilos más que la semana 27ª). Hemos desayunado porras, churros, tortitas, crepés y chocolate. Tamién hemos comido bocadillos de nocilla y algún que otro bollo, además de la cena de Noche Buena y la comida de Navidad. Creo que 700 gramos en total en esta semana es perfecto.

Para esta noche ya tenemos todo para nuestras fajitas, además de 4 cotillones, del champin y de bengalas para despedir este 2012 y dar la bienvenida al 2013 los cinco juntitos (Pizquita en la barriga). Mi casa será una fiesta y lo vamos a pasar fenomenal, estoy segura. Tengo unas ganas enoooooooooooormes de que llegue la noche, nuestra noche, y de que juntos nos comamos por primera vez las 12 uvas los cuatro juntos. Va a ser fantástico, estoy segura!!!

Hecho la vista atrás y no sé hacer balance del año, la verdad. No quiero ponerme a pensar en lo bueno y lo malo que ha ocurrido este año, además, es que no me sale. Lo único que siento es una alegría tremenda por pasar esta noche con mi familia en casita, dar las gracias por tener una familia maravillosa, unos amigos increíbles, porque mi Pizquita siga en la barriga y por tener la suerte de ser una mujer feliz gracias a mi marido y mis hijos.

Hoy despediremos el 2012 y daremos la bienvenida a un 2013 en el que mi Pizquita se unirá a nosotros en el primer trimestre del año y seremos familia numerosa.

Deseo que paséis una noche increíble, que disfrutéis muchísimo juntos y que estéis acompañados de gente que os ame. Yo no creo que nadie me quiera más que mi marido y mis hijos y tengo la suerte de poder estar con ellos, ojalá que vosotros también corráis la misma suerte.

Espero que en este año todos vuestros sueños se hagan realidad. Yo le pido que mis hijos sean felices, que mi Pizquita nazca a término y que todos vosotros seais muy felices.

BESITOS  A TODOS!!!

viernes, 28 de diciembre de 2012

ECOBEBÉ 4D: Ecografía 4D

Sabéis lo que me gustan las ecografías, una ha ido obteniendo destreza visualizando la anatomía de sus bebés a través de la técnica del ultrasonido y, después de tres embarazos, quería vivir esta fantástica experiencia de la ecografía 4D.

No es una ecografía diagnóstica y es totalmente prescindible, por lo que depende de si los papás quieren hacérsela o no. La ecografía 4D puede hacerse entre la semana 20 y la 32, aunque es recomendable hacérsela a partir de la 26 para obtener mejores imágenes. Yo me la hice el pasado sábado 22 de diciembre, de 26+6 semanas.

En mis dos embarazos anteriores no me la he hecho, en la Seguridad Social intentaron enseñarme a mis otros dos hijos en sus ecografías del segundo y tercer trimestre, pero en la del segundo trimestre con 20 semanas no se veía apenas y en la del tercer trimestre, con 34, ya estaban muy encajados y apenas pudimos ver nada. Como éste es mi último embarazo quería vivir la experiencia dedicándole el tiempo necesario y con la profesionalidad que EcoBebé 4D brinda a sus clientes.

Mis hijos me acompañaron y pudieron disfrutar viendo a su hermana y conociéndola por primera vez. Pizquita ya estaba encajada, de hecho noté cómo se encajaba el día anterior. Cabeza abajo, en mi pelvis y con su carita sobre la placenta, mi Pizquita dormía plácidamente cuando comenzó la eco. Su mano tapaba su carita mientras Manuel nos iba enseñando cada parte de su cuerpo. Se veían estupendamente sus deditos, sus nudillos, el codo, todo perfectamente formadito. Su cara es muy dulce y transmitía paz, aunque nosotros estuviéramos molestandola un poquito. Empezó a girarse poquito a poco para que la dejáramos tranquila y apoyó el otro lado de su carita sobre su placenta, por lo que Manuel tuvo que acceder por el lado contrario para que pudiéramos verla bien.

Un poco de chocolate nos sirvió para que se fuera despertando poco a poco y nos regaló imagénes increíbles. La vimos bostezar, dar un gran trago al dulce líquido amniótico y comenzó a desperezarse subiendo sus preciosísimos pies hasta su carita. Se tocó con sus deditos los labios, jugó con su cordón umbilical y abrió sus grandes ojitos.

Debí de pasarme con el chocolate, porque se puso como una moto, a darme muchísimas patadas y a hacer presión en mi útero con las plantas de los pies, perpendicularmente a su cuerpo, empujando fuertemente las paredes, de tal manera que las plantas de sus pies estaban justo por mi ombligo. Manuel me pidió uno de mis dedos y estuve jugando con mi Pizquita y sus pies, mi Bichito también estuvo jugueteando con los pies de su hermana, lo que nos fascinó a ambas.

Ya despierta mi Pizquita, disfrutamos muchísimo de cada imagen, de cada movimiento, de lo perfectamente bien que se veía, de la naricilla que tiene exactamente igual que la de sus hermanos, de sus finísimas facciones, de lo perfilados que tiene sus labios, de sus orejas perfectamente definidas y de cada mueca que nos hacía. Fue fascinante poder conocer el aspecto de mi hija antes de tenerla entre mis brazos y que mis hijos pudieran verla también y saber quién está en la tripita de mamá. Nos enseñó también el pepillo de mi Pizquita, su culillo y el enorme cordón umbilical que la une a mí, la alimenta y le da todo lo que ella necesita ahí dentro.

Duró aproximadamente una hora, Manuel se tomó su tiempo con la peque para que pudiéramos disfrutar de la ecografía de una forma pausada y tranquila para todos y fue muy poco a poco y sin prisa, recreándonos escenas preciosas de mi Pizquita. Fue impresionante y a mí me produzco una sensación increíble. Justo lo que necesitaba para animarme, ver que ella estaba perfectamente dentro de mi barriguita y que disfrutaba de cada momento junto a mí.

Salí de allí impactada por las imágenes que había visto, visiblemente emocionada y arrepintiéndome de no habérmela hecho con mis otros dos hijos. La experiencia mereció la pena totalmente y, después de habérmela hecho, bajo mi punto de vista, es altamente recomendable.

Sé que mucho tuvo que ver la profesionalidad del equipo de EcoBebé 4D, que se portó estupendamente con nosotros y en especial con mis hijos, teniendo la paciencia necesaria para que mi Pizquita se fuera despertando y la serenidad para realizarla con dos niños tan pequeños de 1 y 3 años.

Ayer me llegó el magnífico y precioso DVD de video editado con música y personalizado con el nombre de mi Pizquita y las 6 fotos a color en papel fotográfico que encantaron a mi Bichito ya que en una mi Pizquita estaba diciéndola hola!!! Estuvo con las fotos toda la mañana y juntas vimos el video. Estuvo hablándome de lo buena hermana mayor que será, de que cuando nazca la hará su espectáculo y la enseñará a hacer el baile del muñeco de nieve y que mi Pizquita tendrá que sentarse antes para que no se pierda absolutamente nada de su actuación. Creo que para ella verla en 4D ha significado un antes y un después. Y aunque mientras estábamos viendo a su hermana sintió celillos, éstos se han disipado por completo y espera impaciente su llegada.

Como EcoBebé 4D se encuentra en Valdebernardo, muy cerquita de mi casa, nos trasladamos al centro para que me hicieran la ecografía 4D, lo que me permitió salir a la calle e ir con mi familia, podían asistir hasta 5 personas conmigo para disfrutar de la sesión. Pero si queréis también se trasladan a vuestra casa para hacértosla con la comodidad de vuestro propio domicilio.
El servicio que ofrece EcoBebé 4D tiene una duración aproximada de 40 min en centro y de 1 hora en tu domicilio y entregan un estuche que contiene:
  • CD con fotos y video
  • DVD de video con la sesión completa de principio a fin
  • DVD de video editado con los mejores momentos de tu bebé, con música y nombre
  • 6 fotos a color en papel fotográfico
  • Y te repiten la ecografía 4D GRATIS si tu bebé no se deja ver
Además, ahora tienen una oferta por Reserva Anticipada y que cualquier lector del blog podrá beneficiarse sin necesidad de reservar con un mes de antelación, al precio especial de 89 euros a todas aquellas personas que se la hagan en el centro. Podéis ver sus precios y sus promociones.

Si estáis embarazadas o queréis hacer un regalo original a alguna pareja embarazada estas navidades a un precio increíble, aprovecharos de esta oferta y de la profesionalidad de Manuel de EcoBebé 4D.

Muchísimas gracias, ha sido una experiencia única e irrepetible y siempre tendremos las imágenes para el recuerdo.

Para más información podéis consultar su página web www.ecografia4dmadrid.es o poneros en contacto con ellos a través del mail madrid@ecobebe4d.es o el teléfono 691 470 889 o en facebook.

Y vosotros, ¿os habéis hecho la ecografía 4D? ¿Qué os parece mi Pizquita, a que es preciosa?

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jueves, 27 de diciembre de 2012

Vacaciones Navideñas

Sin apenas tiempo para escribir y mucho menos para leeros a todos de vosotros.

La Nochebuena y la Navidad me resultaron bastante difíciles. Es muy complicado no poder moverte cuando tus hijos reclaman mucha atención y no te encuentras en tu casa. Me moví bastante y eso me produjo contracciones. La emoción de ellos, la excesiva cantidad de regalos, la sobrepasada comida y el estrés por mi parte, nos condujo a tenernos que volver a casa para que yo pudiera descansar y mis hijos también. Por lo menos fuimos y estuvimos con ambas familias y también me hizo darme cuenta que hemos tomado muy buena decisión al quedarnos en casa los cuatro en Fin de Año y Año Nuevo.

Ayer fue el primer día que me quedé con mis dos monstruitos. La cocinita ayuda mucho a que estén entretenidos, no dejan de traerme cosas y hacerme comiditas, pero también tienen peleas lógicas entre hermanos. Me tiro todo el rato comiéndome trozos de pizza, tarta, sopa de verduras y fruta. Así que me muevo muchísimo y estoy un poco agobiada por las contracciones y las molestias uterinas. Por suerte, en cuanto mi marido entra por la puerta, puedo tumbarme toda la tarde y descansar. Pero me noto muy tensa y muy nerviosa. Mañana ya es el último día de esta semana y el fin de semana y hasta el 2 de enero podremos descansar un poco más estando aquí los cuatro juntos.

Ahora os dejo, que he necesitado un montón de espacios entre pizza y tarta para poder escribir este post. Hoy mi marido comprará pizzas para comer, tanto montar las pizzas que al final nos ha dado envidia, jajajajajaja.

Espero que vosotros estéis disfrutando de estos días, pero sobre todo vuestros hijos estén divirtiéndose de las vacaciones navideñas. A mí me gustaría llevarles al centro de Madrid a ver las luces, pisar el kilómetro 0, comer un bocadillo de calamares, ver la Plaza Mayor e ir a algunos sitios que nos han faltado, pero se tendrán que conformar con la luz que emite la vitrocerámica de su nueva cocinita y la de los ojos de su madre cuando los mira con adoración y amor.

¿Qué tal vuestras fiestas familiares? ¿Qué estáis aprovechando a hacer estos días con las vacaciones de los peques?

martes, 25 de diciembre de 2012

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!



 ¿Habrá venido Papá Noël?

Por aquí ya ha pasado y en vuestras casas también?

Mis hijos están emocionadísimos. Aunque llegamos tarde y yo con contracciones, nuestro Papá y Mamá Noël particulares se pudieron a montarlo todo. Sobre las 2 de la mañana se acostaron y a eso de las 7:30 de la mañana mi Bichito ya estaba en pie con ganas de ver si Papá Noël había pasado por nuestra casa. Hemos intentado que descansara un ratito, pero no ha habido manera de que volviera a dormirse. Hemos decidido que Pequeñín siguiera durmiendo mientras mi Bichito se asomaba a la terraza. Su asombro al ver todos los regalos no tiene precio. Hemos disfrutado mucho con ella, con su espontaneidad, su ilusión y su sorpresa. Pequeñín se ha unido a los juegos después de una hora y ahí están, jugando a las comiditas y las cocinitas y disfrutando juntos.

En un rato iremos a casa de mi madre a comer todas las cositas ricas que nos ha preparado y a disfrutar de un buen rato en familia.

¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!

lunes, 24 de diciembre de 2012

27ª Semana de Embarazo y Feliz Noche Buena

Restamos 1 semana más!!! Dentro de exactamente 3 meses sería mi FPP (Fecha Probable de Parto). Que llegue o no llegue a ella depende de mi Pizquita, de mí y de mi cuerpo. Yo no necesito que pasen esos 3 meses, pero sí las 10 semanas que nos faltan para que mi Pizquita sea un bebé a término. Su hermano nació en la semana 38+5, aunque por mis cálculos era de 37+5. Era más pequeño que mi Bichito pero no tuvo ningún tipo de problema, porque era un bebé a término. Yo con dos meses y 10 días me conformo, así que Pizquita todavía te queda un poquito que esperar.

Hoy entro en el tercer trimestre, el último y más molesto por el aumento de peso. Sigo sin encontrarme demasiado bien, las contracciones son esporádicas, lo cual hace que esté más tranquila. Paso el día tumbada, aunque intento levantarme para hacer la cena o la comida y así estirar un poco las piernas. E incluso ayer, después de muchos meses por si el PUPPE empeoraba, me di un baño con mis hijos. En cuanto lo comenté en el salón mi Bichito se fue corriendo al baño y nos preguntaba desde allí si tenía que sacar la bañera y cómo tenía que prepararlo todo. Mi marido, que me iba recomendando que no me venía bien bañarme con los dos, tuvo que deshacerse ante la emoción de mi Bichito. 4 veces se nos desnudó antes de que el baño estuviera preparado y disfrutó casi tanto como yo con él. Mi Pequeñín sentado en una de mis piernas, porque parece que le da un poco de miedo poner el culo en la bañera, y mi Bichito enseñándome todo lo que ha aprendido en sus clases de matronatación a las que va con su padre (la estrella, el tiempo que aguanta bajo el agua, etc...). Creo que disfrutamos los cuatro porque mi Pizquita estuvo dándome patadas.

Este fin de semana he estado muy molesta, he notado cómo mi Pizquita se encajaba en mi pelvis, lo que me ha supuesto bastantes pinchazos. Todavía tiene mucho hueco si quisiese darse la vuelta, pero sigo sintiéndola muy abajo, lo cual me impide sentarme cómodamente. Su hermano se tiró medio embarazo cabeza abajo y parece que ella también se encuentra a gusto esta postura.

Los niños han disfrutado mucho de sus fiestas y me han contado todo en cuanto han llegado a casa. Han recibido regalos de Papá Noël, visto a los Reyes Magos dos veces, ido a un cuentacuentos, bailado en el cole de mi Bichito y en la fiesta de cumpleaños de una amiguita, comido chuches, chocolates y mierdas para aburrir. Han pasado una semana fantástica de la que se ha ocupado de todo su padre. Él hubiera preferido estar en casa mientras yo me hacía cargo de todo ello, pero si yo no puedo, él se ha encargado de que mis hijos no se pierdan absolutamente nada. Gracias amor, eres un padre increíble y gracias a ti, yo no me siento tan culpable por no poder acompañarles. 

Peso: 59,0 kilos (+0,400 kilos más que la semana 26ª). De cada fiesta mis hijos traen golosinas y chocolates y ni mi marido ni yo podemos resistirnos, somos unos golosos!!! Por la noche, cuando los peques duermen, picoteamos de sus bolsas y nos ponemos morados y claro, eso se nota.

Esta semana y la que viene los peques se quedan conmigo, mi marido trabaja el miércoles, jueves y viernes y jueves y viernes de la siguiente semana, nos quedaremos los 3 en casa. Espero que podamos pasar los días sin ningún disgusto y que no me den mucha guerra. Así que el ganchillo queda apartado. He hecho dos nuevos gorros para mi Bichito, uno como los de siempre y otro con punto doble. Como el de colorines le haré otro a mi Pequeñín y otro a mi Pizquita, para que vayan los 3 iguales.


Debido a que me encuentro algo mejor, vamos a intentar ir a pasar la Nochebuena y la Navidad en casa de nuestras familias. Eso sí, el sofá tendrá que ser de mi propiedad. Así que esta noche iremos a cenar con la familia de mi marido, un ratito corto, para estar con ellos y que venga Papá Noël y mañana iremos a casa de mi madre, a disfrutar de lo buena cocinera que es y a comer sopa de almendra (postre típico navideño de Toledo, ciudad donde nació mi madre). Estoy segura que lo pasaremos bien, aunque sólo sea un ratito y nos venga después de comer para que los peques se echen aquí la siesta y yo pueda descansar. Los niños disfrutarán mucho y yo descansaré viéndolo desde el sofá.

En Fin de Año y Año Nuevo nos quedamos en casa, la cena ya es mucho más tarde y mi cansancio al final del día mucho más. Hemos decidido cenar fajitas en Fin de Año y en Año Nuevo comer cordero asado con patatas que me encanta. Vamos a despedir el año de forma muy diferente a la habitual, pero creo que va a ser muy divertida y luego podremos comernos las 12 uvas juntos y dar la bienvenida al año en el que se unirá a nosotros mi Pizquita y nos convertiremos en una familia numerosa.

Simplemente va a ser genial, vamos a disfrutar mucho juntos y van a ser unas Fiestas entrañables.

Y ya sólo me queda desearos a todos una Feliz Noche Buena, unas estupendas Fiestas, que lo paséis muy bien y que disfrutéis en familia. Muchísimos besitos.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Promoción Menudas Piezas de Lego

A mis hijos les encantan los juguetes de construcciones, a mi Bichito hacer torres y castillos y jugar con que sus muñecos suben por ellas. Mi Pequeñín disfruta destrozándolas, es ver una y sólo tiene una misión, tirarla.

Visitando la web de Lego descubrí LEGO® DUPLO®, un juguete preescolar de construcción diseñado para niños de edades comprendidas entre 1½ y 5 años: manos pequeñas y grandes imaginaciones. LEGO DUPLO proporciona horas de diversión a los niños y permite contemplar cómo su imaginación va tomando forma. Un brick DUPLO es el doble de grande que un brick LEGO clásico, lo cual hace de él un fantástico punto de partida para la carrera constructora de cualquier niño. Con DUPLO, tu hijo disfrutará de una oportunidad única para construir, crear y desarrollar mientras descubre las muchas formas de jugar que los bricks ponen a su alcance.

No sólo se trata de bloques apilables para que nuestro hijo se familiarice con sus diferentes colores, texturas y combinaciones que podamos a hacer con ellos. Sino que Lego Duplo tiene una enorme gama de productos: además de los bloques apilables para construir distintos edificios, podemos encontrar animales, figuras, vehículos e incluso bricks de aprendizaje con números y letras. Desde todo lo relacionado con Pincesas, Cars, Emergencias, etc... hasta llegar a mis preferidos, el Zoo y la Granja. Creo que los animalitos dan muchísimo juego para compartir con nuestros hijos ese momento especial en el que empiezan a conocerlos y saber qué sonido hace cada uno de ellos. La gama es amplísima y es imposible decantarse por un sólo tipo.

Si tus hijos son pequeños como los míos, te recomiendo que eches un vistazo a su web, es el regalo perfecto para peques de entre 1½ y 5 años. Estoy segura que este año estará en muchas de las cartas para Papá Noël y los Reyes Magos.

Además, de cara a estas fiestas, Lego ha sacado una atractiva promoción, Menudas Piezas: Para todas las compras realizadas hasta el 5 de enero de 2013 de cualquier producto de Lego Duplo, salvo los contenedores de ladrillos, recibirás por correo un cheque nominativo por el 30% del valor correspondiente a Lego Duplo que esté en el ticket de compra, que podrás canjear en cualquier sucursal del Banco Santander sin ningún coste para ti.

No lo dejes pasar y aprovéchate de esta promoción y no os olvidéis contarme qué les ha parecido a vuestros hijos. Tenéis más información sobre esta promoción aquí.

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sábado, 22 de diciembre de 2012

We Wishlist A Merry Xmas

Mi mayor deseo este año es que mi Pizquita no salga hasta la semana 37 y que mis hijos sean muy felices.
Como cada año, configuro la lista de productos para participar en We Wishlist a Merry Xmas de Fnac. Podéis consultar las bases aquí


Y ahí va mi lista:  

Sony Vaio S25VE14A2X1E color rosa (849€) 
Samsung Galaxy Note 2 (559€) 
D-Link Boxee Box Reproductor multimedia (129,90€) 
Western Digital My Passport 1 TB color rojo (89,90) 
Sony DSC-TX20 Azul Cámara Sumergible Digital Compacta (359€) 
Dora la exploradora. 3 años. Carpeta educativa (12,30€)
¡Es hora de jugar! Pocoyó (13,25€)

Total 2.012,35 €

Ajustadito a los 2013€ de máximo que Fnac permite este año. Ojalá haya suerte y este año nos toque!!!

viernes, 21 de diciembre de 2012

Emocionada

Se me olvidó contaros lo que me dijo la ginecóloga el lunes cuando fui a verla. El test de O'Sullivan salió bien, por lo que no tengo que hacerme la curva larga. El análisis de orina presenta alguna bacteria pero nada reseñable de infección. El análisis de sangre es correcto, así que después de ver mis informes del hospital, me los entregó y me recomendó que la próxima vez fuera al Gregorio Marañón. Los hopitales denominados como "antiguos" no tienen el programa informático para conocer el historial del paciente, de ahí que tenga que llevar mis últimos análisis. El Infanta Leonor, al carecer de unidad de neonatos, poco puede ofrecerme si me pusiera de parto realmente, sólo una ambulancia para trasladarme al hospital que yo quiera. La próxima vez iremos al 12 de Octubre, ojalá no haya próxima vez.

Me hizo una eco normal, aunque yo me desnudé de cintura para abajo creyendo que me mediría el cuello del útero, una que es un poco exhibicionista. Pero no, vigiló el estado de mi Pizquita, vio que había líquido suficiente y me giro la pantalla para que pudiera ver su carita como si estuviera mirándome. Me encantan las ecografías, me fascina poder ver a mi bebé a través de ellas.

Yo hablo con mi Pizquita a diario, la cuento cosas de sus hermanos, la explico por qué mamá a veces está triste y la intento tranquilizar cuando no para, porque madre mía qué movimiento!!! Seguro que algo tiene que ver que ella sea la tercera, pero madre mía qué meneos me da!!! Mentiría si no os dijera que me encanta sentirla, es tan maravilloso saber que su movimiento me indica que está bien, que aunque a veces me haga daño, no me importa. Me siento muy conectada a ella y mentalmente me preoduce mucha tranquilidad poder transmitirle mis sentimientos.

Ayer era la actuación de mi Bichito y decidí bajar a verla, actuaba en segunda posición y no iba a tener que esperar demasiado tiempo. Apoyada en la valla esperando la cola de la entrada del colegio, la vi y me vio. Estaba tan preciosa, mi lindo Bichito, mi muñeca de nieve. La organización fue malísima, pésima para ser exactos. Era en el gimnasio y los niños estaban sentados en el suelo. No había sillas para los padres y todos se amontonaban intentando ver a sus hijos. Mi vecina me vio y como sabe que no me encuentro bien, abrió paso y me sentó en el suelo, justo en el medio para que pudiera ver la actuación de mi Bichito y de su hijo, que van a la misma clase. Y allí, sentada en primera fila vi salir a mi pequeña. Y ella a mí. Mientras me tiraba besos mis ojos se fueron llenando de lágrimas y mi cara dibujó una enorme sonrisa. Mi preciosa niña, frente a mí, bailando el villancico del muñeco de nieve.

Cada vez que recuerdo su carita de sorpresa cuando me vio, diciéndole a sus compañeros que yo era su mamá, tirándome besos como nunca hace, me emocionó. Fue absolutamente fantástico ir a verla, disfruté muchísimo viéndola después cantando Merry Chritsmas y sentí mucha paz por haber compartido con ella ese momento. No pude quedarme más, las contracciones empezaron y mi vecina me llevó a casa en coche, incluso me acompañó hasta la puerta para asegurarse. Entré, me tumbé en el sofá y lloré, pero esta vez no era de rabia, ni de temor, ni de pena. Eran lágrimas de alegría, lágrimas de satisfacción, lágrimas de emoción por haber podido ver a mi Bichito. Se lo agradecí a mi Pizquita, por esperar hasta que su hermana terminó. No pude moverme apenas en todo el día, el más mínimo esfuerzo me producía contracciones, pero no hubo que salir corriendo a ningún sitio, sólo tuve que guardar más reposo del habitual.

Incluso tuve la suerte de que mi madre, preocupada por mi estado anímico, decidiera venir a comer conmigo. Y tuve la gran alegría de poder abrazar a mi amiga Elo, que me acompañó un ratito por la tarde y que me enseñó la gran mujer que es, la gran amiga que tengo y el gran amor que desprende por cada poro de su cuerpo. Qué persona, pasando lo que ella está pasando, se acuerda de los demás. Me siento tan afortunada de tenerla a mi lado que me emociona poder contar entre sus amigas. Gracias mi niña, jamás podré agradecerte todo lo que haces por mí, toda la fuerza que me transmites, las lecciones que a tu lado aprendo. Te quiero mucho.

Y hace un momento acaban de marcharse mis hijos, mi Pequeñín de Papá Noël con una pandereta, para cantar y bailar como a él le gusta y mi Bichito, vestida de fiesta para celebrar en su cole su Fin de Año particular comiendo lacasitos y bailando junto a los amigos. La he echado purpurina en el pelo, pintado los labios de gloss rosa y dado un poco de brillo en los párpados. Estaba tan emocionada. Seguro que se lo van a pasar genial y van a disfrutar muchísimo en sus fiestas particulares. Les he despedido con un enorme beso y una gran sonrisa y estoy deseando que me los traigan para que me cuenten cómo les ha ido el día. Por la tarde irán a ver a los Reyes al cole de mi Bichito y mañana a Papá Noël en la mega fiesta que preparan en el trabajo de su padre. Yo les esperaré emocionada a que me cuenten todo con el más mínimo detalle y disfrutaré como si hubiera estado junto a ellos.

Feliz fin de semana, suerte con la lotería mañana y muchísimos besitos a todos!!

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Plof

Prometo que lo llevaba bien o lo llevaba mejor de lo que podía esperar. Ayer hizo 1 mes que empecé con contracciones y desde entonces me encuentro en casa.

Peeeeeeeeeero, tenía que llegar este momento, era de esperar por las fechas en las que estamos. Mis hijos, como la mayoría de los niños, cuando llegan Navidades tienen que hacer un montón de actividades y asistir a muchas fiestas. Y yo no puedo acompañarles y me encanta acompañarles.

Ayer, el AMPA de la Escuela Infantil de la que somos socios, llevó a Melchor y Baltasar para que los niños pudieran entregarles la carta, se hicieran alguna foto y les regalaran un globos con forma de perro, un pompero y un aspito. Yo no pude ir a ver cómo alucinaban viendo a los Reyes Magos o como Pequeñín salía corriendo porque le asustan, o cómo mi Bichito echó la carta rápidamente al buzón y ni siquiera se subió en las piernas de ninguno de los Reyes porque le daba miedo. No pude ir y no pude verlo.

Pasé un rato con muchas contracciones y me desahogué, porque me encantaría estar con ellos y no puedo vivir todas esas experiencias junto a mis hijos. Mañana mi Bichito tiene la función del cole e intentaré acercarme unos minutos para verla, su clase sale la segunda por lo que no estaré mucho rato y me volveré a casa, pero ni siquiera sé si será posible. El viernes van los Reyes Magos al cole y mi marido les llevará para que disfruten de lo que el AMPA del cole, del que somos socios también, ha organizado para todos ellos. Y el sábado el trabajo de su padre organiza una súper fiesta con Papá Noël incluído, animación y muchos regalos. Mis hijos les entregarán la carta, jugarán con los animadores, les pintarán la cara y disfrutarán con el espectáculo, además de recibir un gran regalo cada uno que nosotros ya hemos elegido.

Yo me quedaré aquí, cuidando de mi Pizquita y de mí. Lo sé, tengo que cuidar de mi Pizquita, asegurarme de que ambas estemos perfectamente, pero eso no impide que me duela no poder acompañar a mis hijos y disfrutar junto a ellos.

Y me acosté enfadada, cabreada con el mundo, triste y apenada. Como resultado he tenido pesadillas, muchas pesadillas, he pasado una noche horrorosa y hoy me levanto mucho más triste de lo que me acosté. Hoy me cuesta estar en el sofá, aunque me toque la barriga, hable con cariño a mi Pizquita, conecte con ella y sepa que es por ambas, por la familia entera. Pero me cuesta, joder, que si me cuesta.

martes, 18 de diciembre de 2012

Su Litera

Habitación de Bichito y Pequeñín (y en el futuro de Pizquita también)
Os presento a... ¡Bichito y Pequeñín! Y su nueva habitación.

Una de las cosas que quería hacer estas Navidades era cambiar a mis hijos de habitación. Nuestra casa es un ático con 2 habitaciones y ya dormían Bichito en cama y Pequeñín en cuna. Ahora que Pizquita necesita la cuna, había que pasar a Pequeñín a una cama y si poníamos dos cama ya no nos entraba nada más en la habitación y allí, en un futuro, tendrán que dormir 3. ¿Qué haríamos cuando quisiéramos pasar a mi Pizquita con ellos?

Buscamos soluciones. A mí me encantaba la litera Kura del Ikea, pero en madera y con esos paneles de color azul no me gustaba nada, así que había que comprarla y pintarla. Mi marido era más escéptico porque le daba miedo que mi Bichito se cayera y ya no sólo eso, sino que mi Pequeñín intentara imitarla y queriendo subir, se diera un buen mamporro. No iba a ser mucho porque la altura de esta litera es de 90 centímetros, pero es cierto que está recomendada para niños mayores de 6 años y mi Bichito tiene sólo 3.

Con 3 hijos y una única habitación el espacio se nos quedaba pequeño si en vez de litera hubiéramos puesto una cama nido, además de todo el engorro que conlleva sacar y meter las camas cada día. Mi marido pensó en hacerles una escalera para que pudieran subir andando y no trepando. Indagando por la red encontramos Ikea Hackers y de ahí sacamos la idea de utilizar el mueble Trofast como escalera. El problema era que si no poníamos algo para que no se cayeran, seguro que también lo hacían subiendo y bajando. Y ¡tachán!, gracias a un somier de una cuna a mi marido se le ocurrió la gran idea de construirles una barandilla para ayudarles a acceder a la cama de arriba. La barandilla está reforzada para que no pueda romperse o vencerse y aguante las arremetidas de los peques.

Compramos la litera Ikea de segunda mano porque como yo iba a pintarla y a forrar los paneles, prefería no cargarme una litera nueva. Nos costó 30 euros en vez de 150€ y cuando intenté pintar los listones me di cuenta que en mi estado no podía, así que mi marido se puso manos a la obra y a pintarlo todo de blanco. La estructura Trofast la compramos en oportunidades del Ikea por 22,75€ en vez de 35€, debía haber estado en exposición y dado que mi marido iba a atornillar una barandilla y estaba prácticamente nueva excepto por alguna muesca que quedaba hacia la pared, nos hicimos con ella. Encima estaba ya montada, un trabajo menos. Teníamos en el trastero un somier desmontado (con un par de enganches partidos) y un colchón de 90x180 (aunque la cama Kura es para colchones de 90x200) y lo hemos aprovechado. Lo único que le queda a mi marido es enlazar las tablas del somier para que al cambiar las sábanas no se descuajaringuen, pero nos ha quedado perfecto para que el colchón de abajo no vaya al suelo y apenas tenga altura.

Nuevo hemos comprado el colchón de mi Bichito (que no podía medir más de 12 centímetros de grosor, mide 10), los protectores de los colchones, las fundas nórdicas (tengo 2, pero necesitaba 2 más), las sábanas bajeras (2 verdes y 2 blancas), la almohada de mi Pequeñín y las cajas para guardar cosas bajo la escalera.

Yo quería haber forrado los paneles, en azul no me gustaban y el blanco quedaba un poco soso, pero las circunstancias no me lo han consentido y al final me encanta el resultado. Hemos quitado unas pegatinas de la pared que quedaban ocultas con los paneles y las hemos pegado en el panel frontal.

A nosotros nos encanta, ahora faltaba la opinión de los usuarios y he de decir que están fascinados!!! Mi Bichito me dice: "Mami, quiero mucho mi cama. Muchas gracias". El sábado que su padre se la montó, se levantó de la siesta y dijo que quería volver a su cama y seguir durmiendo. Pequeñín se sube arriba a jugar con ella y disfrutan muchísimo los dos en la cama de mi Bichito trasteando con sus juguetes. Suben, bajan, juegan y se divierten mucho juntos.

Ahora en vez de compartir un zapatero cada uno tiene un cajón de zapatos, otro de calcetines y otro de bufandas, guantes y gorros. Hemos cambiado las dos gavetas blancas de la imagen por dos cajones pequeños verdes y dos cajones pequeños blancos. Así tienen 1 gaveta roja, 2 cajones pequeños para cada uno y están súper contentos guardando sus zapatos y cogiendo sus calcetines de cada cajón asiganado (nos falta ponerles los nombres).

Mis hijos están maravillados con su litera y a nosotros nos encanta verles compartir tanto juntos. La única pega es que mi Pequeñín a veces rueda y cae al suelo. Lo bueno es que no hay apenas altura, la del colchón y que el suelo es de puzles, de goma eva, por lo que es blandito y no está frío. Tengo una barrera, pero es que yo tendría que levantarle para meterle y sacarle de la cama y no estoy en condiciones de hacer eso. Así que le he puesto su almohada en el suelo, que yo creo que es demasiado pronto para que la utilice, por si se cae. El primer día (que no tenía su almohada) me lo encontré en el suelo, el segundo me lo encontré en la almohada y ahora mismo, su tercer día, me lo he vuelto a encontrar en el suelo, con la cabeza justo donde acababa la almohada. En la habitación tengo una hamaca donde les daba el pecho antes de acostarse, llena de cojines, así que pondré otro más por si las moscas y en noches como hoy en las que se vaya deslizando por el colchón y termine con la cabeza en la almohada en vez de en el suelo. Quizá mi marido tenga que construirle una pequeña barrera, porque la de mi cama sería un poco larga y, además, yo haría demasiado esfuerzo, y él no podría salir por su propio pie.

El traslado de cama y cuna a litera ha sido muy acertado y aceptado por los peques. Ninguno echa de menos su antigua habitación, al contrario, están pletóricos y encantados con el cambio. Las manitas e invención de mi marido nos han ayudado a solucionar el problema, aunque las literas siempre nos hayan dado a ambos mucho respeto, creo que la escalera les aporta mucha seguridad. Mi Bichito se baja para hacer pis y vuelve a subir perfectamente y a mi Pequeñín le encanta subir y jugar con su hermana.

¿Qué os parece? ¿Os gusta?

lunes, 17 de diciembre de 2012

26ª Semana de Embarazo

Hoy, justamente hoy, 17 de diciembre, mi Pizquita cumple 6 meses.

He pasado la semana sin visitar el hospital, lo que me hace sentir más animada y realmente lo necesitaba. Llegué a estar 36 horas sin contracciones, lo cual es perfecto, pero este finde he tenido bastantes porque me he movido algo más. De la peor manera en la que me encuentro es sentada, no puedo pasar demasiado tiempo así porque empiezan a darme contracciones, una detrás de otra. Como este fin de semana no me han dado grupos de muchas seguidas, he podido levantarme, mover las piernas por la cocina e incluso freír unos huevos anoche para cenarlos con patatas. Necesitaba moverme y he podido ir haciéndolo poco a poco.

Físicamente no me siento bien, me mareo un poco y me encuentro algo rara. Antes de que me venga la contracción me da un dolor en el costado derecho que hace que me encoja y luego me da la contracción dolorosa, se me curva la espalda y se me hincha la barriga. De esta manera son muy fáciles de identificar y sé exactamente cuando me da una. Eso me da ventaja para saber si me estoy moviendo más de la cuenta.

Como los médicos temían que fuera algo muscular, Elena me comentó que el magnesio es muy importante para los calambres musculares. He estado viendo qué alimentos aportan más magnesio y he de confesar que no soy muy consumidora de ellos, así que estoy tomando quelato de magnesio para cubrir esas carencias en mi alimentación y ver si así disminuyen las contracciones.

El ganchillo sigue ayudándome a pasar los días, me pongo música e incluso alguna serie en la tele y mientras lo escucho, voy haciendo los gorros. Me he atrevido a hacer unas bragas para los cuellos de mis hijos, sin seguir ningún tutorial, vaya que son cosecha propia. El problema es que se me acabó la lana y tengo que mandar a mi marido a comprar. Menos mal que existe el whatsapp y él pude mandarme una foto para que yo le diga los colores que quiero. Ahora que no nos oye, a ver si le engaño esta tarde y se pasa por la tienda.

Os dejo todas mis creaciones. Cada mañana disfruto muchísimo viendo cómo mis hijos se llevan su gorro y su braga al cole. Hoy incluso mi Bichito me ha preguntado por los guantes, jajajajajaja. Le he hecho dos gorritos a mi pizquita, uno clarito y otro a juego con su hermana y el de Elo:

Gorro y Braga Pequeñín
Gorro y Braga Bichito
Gorro Pizquita
Gorro Elo

Gorro Pizquita
¿Qué os parecen?

Peso: 58,6 kilos (+0,000 kilos más que la semana 25ª). Sigo con antojo de chocolate y de cosas dulces. Al principio del embarazo no podía comerlo porque me sentaba fatal y ahora parece que no puedo pasar un rato sin comerme un trocito.

Hoy voy a mi ginecóloga pública, mi marido saldrá del trabajo para llevarme, lo que no sé es si nos atenderán, porque esta semana también hay huelga. Además tienen que darme los resultados de los análisis y de la curva corta. En mis anteriores embarazos siempre he tenido que hacerme la curva larga, por lo que no albergo esperanzas, aunque nunca se sabe. Espero que me mire el cuello de útero y poder comprobar si sigo teniéndolo largo y cerrado. Para mí son las palabras más bonitas y reconfortantes que existen en este momento.

Besitos y que tengáis una estupenda semana. Mañana os cuento qué me dicen.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Te quiero Elo

Pensaré en vosotros cada momento, cada día, como lo he hecho las últimas semanas. Y pensaré en ese prado lleno de hierba verde y de flores de intenso color rojo.
Te quiero mi niña.

http://www.unamaternidaddiferente.com/2012/12/adios-bebe.html

Hoy no tengo palabras.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Desde el sofá

Desde este ángulo todo se vé diferente, no peor, sino diferente. A los niños me cuesta más abrazarlos, me impide cogerlos, pero me permite que se suban a mi lado y leerles cuentos en mi regazo. Desde el sofá todo es distinto.

El lunes fui a mi doctora de cabecera y mientras charlábamos sobre lo que me ocurría me dieron 3 contracciones. Ella se puso nerviosa, yo ya ni me inmuté porque sabía que eran producto del esfuerzo de ir hasta allí. Menudo esfuerzo, ehh?? Para mi útero, sí. Me dio la baja médica hasta el 31 de enero y que si ese día no me encontraba bien, que fuera mi marido o mi madre o quien pudiera. Me mandó la progesterona, el yodo y me recomendó no moverme del sofá en estas fiestas. Y fui conciente de ello en ese mismo momento.

Quedan pocos días para las Navidades, las celebraciones, las fiestas... Yo ya he dicho que no a varias cenas y quedadas. Me gustaría ir, sí, puedo, no. Incluso no puedo ir a una que está a 500 metros de mi casa, como para pensar en asistir a cualquier otra. El mayor problema está en que esto se extrapola a todas las comidas y cenas familiares. Yo no soy capaz de estar más de 15 minutos sentada sin que me dé una contracción, por lo que necesito estar tumbada, de hecho muchas de las cenas en casa las tengo que acabar solita en el sofá.

Las mañanas las llevo mucho mejor, pero al final de la tarde estoy muy cansada y dolorida, no os quiero ni contar cómo me encuentro por la noche. Hoy por hoy no sabemos qué vamos a hacer, cómo me voy a encontrar esos días, si vamos a poder ir a algún sitio o nos quedaremos los cuatro en casa. Hemos pensado en celebrarlo aquí, pero el trajín es demasiado. Luego habría que limpiarlo y dejarlo recogido y con dos niños y una mami en el sofá, sería de locos. Yo me siento mal por ello, pienso y repienso opciones, pero tengo muy pocas excepto la que los médicos me han aconsejado, no moverme de mi casa, descansar, descansar y descansar.

Sin embargo, lo que más me fascina es mi marido. Él fue consciente mucho antes que yo y se lo ha tomado muchísimo mejor que yo. Piensa en el bienestar de su familia por encima de todo, de su Pizquita y de mí. Está pensando en instaurar la celebración de Fajitas!!! Le encantan las fajitas, a él, a mis hijos y a mí. Él se encarga de hacerlas y le quedan estupendas, tanto es así que mi Bichito se come dos y mi Pequeñín una. Y mi marido está deseando prepararlas para Noche Buena, Navidad, Fin de Año, Año Nuevo o lo que se tercie. Su animosidad consigue sacarme una sonrisa aun sabiendo que haré trizas muchos de los pensamientos de los demás y me siento culpable por ello.

Además las compras de Navidad, de esas que siempre me he encargado yo, he tenido que delegarlas en él. Y ahí le tengo todo el día, de un sitio a otro, con dos niños pequeños y comprando todo lo que pone en la lista. El sábado estuvo comprando los regalos deportivos, hoy le mando a comprar la carne del mes, mañana irá a por la litera de los peques, el viernes tocará fruta, etc, etc. Se está haciendo todo un amito de su casa y se queja más bien poco o nada. De hecho se queja menos ahora que antes y eso que apenas puede ni respirar de todo lo que tiene que hacer. El pobre ha perdido casi 5 kilos en el último mes. Y yo lo único que puedo hacer es comprar por internet, ver, mirar, dejarle la lista hecha de donde tiene que coger cada producto y adquirir algunas cosillas si es posible porque eso de ir a la tienda, imposible. Hoy voy a dedicarme a hacer esas compras que me faltan. He elegido tiendas en las que si no le gusta a alguien lo que he comprado puede pasarse por la tienda física a descambiarlo, lo cual me deja mucha más opciones.

Nuestras Navidades están en el aire, imagino que no lo sabremos hasta llegado el momento, aunque ahora mismo no pinta demasiado bien.

Y vosotros, ¿ya sabéis lo que vais a hacer? Contármelo y dadme un poco de envidia.

lunes, 10 de diciembre de 2012

25ª Semana de Embarazo

Cómo explicar lo que me ocurre si ni los médicos lo saben. El viernes volvimos al hospital, pero esta vez con una contracción por minuto. No había cogido aire cuando ya me estaba viniendo otra. Aquello era rarísimo y nosotros ya estábamos muertos de miedo. Mi hospital no tiene unidad de neonatología, pero fuimos directamente por si podían ponerme algún tipo de medicación y parar lo que fuera que me estuviera dando. Yo he parido a mis dos hijos y jamás tuve contracciones tan seguidas.

Me monitorizaron y no habían pasado ni 5 minutos cuando rápidamente apareció el ginecólogo. Asustado, miró el monitor y me palpó el útero, blando. "Uff, menos mal", le oí decir. 5 minutos más tarde me pasaron a la sala, ya tenían suficientes datos, 8 contracciones en 8 minutos de intensidad oscilante entre 60 y 80. Allí había mucha gente, no sólo 1 matrona y 1 ginecólogo, sino también una auxiliar, otra matrona y lo más raro, 2 ginecólogos más. Me palparon la tripa, el útero, me midieron las contracciones y se dispusieron a ver qué ocurría dentro. Asustados los tres, se quedaron perplejos cuando mi cuello del útero estaba totalmente cerrado, no había borrado absolutamente nada, mi preciosa niña estaba bien y la placenta en su sitio. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Cómo era posible aquello? No paraban de decirse cosas los unos a los otros, sin saber qué me estaba pasando, preguntándome un montón de cosas y diciendo que aquello era rarísimo y que si no lo ven no lo creen.

Uno abogaba por darme el alta, el otro por dejarme ingresada y el último por monitorizarme un rato más y ver mi evolución. Se decantaron por la intermedia. Como estaba yo sola pasó mi marido y me acompañó. En la primera hora de monitores las contracciones se sucedían cada minuto, la siguiente hora se espaciaban a minuto y medio e incluso, alguna esporádica, se distanciaba a dos o tres minutos, mientras, yo me bebía 1 litro de agua para hidratarme, cosa que hago en casa porque dicen que la falta de hidratación puede producir contracciones. De pronto, pasaron diez minutos y no tuve ninguna, así que entré de nuevo a que me vieran. Análisis de orina negativo y vuelta a aguantar contracciones cada minuto sin apenas poder hablar. Volvieron a mirarme de nuevo y contra todo pronóstico no había modificado cuello de útero.

No saben lo que tengo, no saben lo que me ocurren, no se explican que con esa dinámica dolorosa mi cuello siga sin estar modificado. Lo cual es absolutamente genial, pero raro de narices. No sabían ni qué darme, ni qué hacerme. Así que dado que el útero es un músculo pensaron que para relajarlo lo mejor sería darme un diazepam, medicamento que he estado intentando no tomar para las pesadillas. No es inocuo en el embarazo, a mí me iba a dormir y a mi Pizquita también, altamente peligroso, aunque lo utilicen en pacientes con ansiedad o drogadictas. Me dieron el más bajo, me advirtieron de los riesgos, pero me recalcaron que las contracciones son aún más peligrosas que el fármaco, sobre todo porque pueden romperme la bolsa.

Me explicaron todo, absolutamente todo. Mantuvimos una amplia conversación, me aconsejaron que si notaba algo extraño o rompía la bolsa me fuera al hospital de referencia, que aunque ellos me trasladarían, no perdiera el tiempo. Cada vez que me den tan seguidas no debo demorarme sino debo salir corriendo al hospital. Querían llevarme allí el resto del embarazo pero debido a la Privatización de la Sanidad Pública los médicos del Hospital Infanta Leonor están de huelga indefinida, por lo que sólo pasan consulta los viernes. Están tan saturados que no podrían llevarme como ellos quieren, pero que ante cualquier problema acuda a urgencias.

Volvimos a casa, agotada de tantas contracciones, me dolía mucho el cuerpo y sintiendo, por fin, que se me iban espaciando. Me tomé la pastilla y el útero se relajó, dormí tranquila esa noche y el miedo pasó. Sin embargo, desde el viernes apenas puedo moverme. Por la mañana estoy algo mejor, pero por la tarde el simple esfuerzo de ir al baño me supone una contracción. He comido con mi familia sentada a la mesa el sábado y el domingo, pero la cena debo de hacerla recostada en el sofá.

Me quedan 12 durísimas semanas (una menos ya), aunque según algunas amigas a partir de la 30 iré sintiéndome mejor. Eso espero y deseo, porque es una situación extremadamente difícil. Mi Pizquita es demasiado pequeña para salir. Sé que hay bebés que han sobrevivido de tan pocas semanas, pero también sé que hay muchos que no. Tengo la suerte que a pesar de la cantidad de contracciones que me dan, no están siendo efectivas, lo cual será extraño, pero es mi único alivio.

De lo demás pues no sé ni cómo me encuentro, la verdad. La piel me pica, me pongo rosa al final del día, pero es totalmente secundario. No puedo ir al hospital a darme los rayos UVA a menos que tenga que salir al médico y aprovechar para meterme en la cabina 3 minutos.

El ganchillo sigue ayudándome a pasar los días. Os dejo fotos de mis últimas creaciones, el de mi Bichito, el de mi Pequeñín y el de mi Pizquita. El de mi Pequeñín terminado le he hecho la foto a él directamente y ahora mismo no lo tengo porque se han ido con los gorros a clase. Ellos están súper contentos y yo mucho más, porque mis hijos llevan algo que yo he hecho con mis propias manos. Increíble!!! Ahora estoy liada con el gorro de Elo, que hace poco fue su cumple.



Peso: 58,6 kilos (+0,300 kilos más que la semana 24ª). Desde que ha llegado la Navidad, el chocolate y los dulces han pasado a ser alimento indispensable en nuestra dieta diaria. Mal, lo sé, pero es que no hay quien se resista!!!!

Hoy mi madre me lleva al médico de cabecera, recogeré la baja de estas semanas, le enseñaré los informes de urgencias de la semana pasada e imagino que me seguirá dando la baja. Esta semana tendría que ir al ginecólogo privado pero va a ser que no, que cuanto menos me mueva mejor, así que ya iré a mi siguiente visita con la ginecóloga de la Seguridad Social el próximo lunes, para los resultados de la curva corta y de la analítica y esperemos que esta semana no visite más médicos y menos a los de urgencias, porque eso será que hemos pasado una semana tranquila.

Contracciones a lo largo del día tengo, pero son esporádicas o en grupos de tres o cuatro seguidas, me tumbo de lado, intento relajarme y respirar de forma relajada y le hablo a mi Pizquita para que nos tranquilicemos las dos. Aunque el sábado estuve un poco más triste de lo normal, seguramente también debido al efecto del diazepam, estoy animadilla. Mi familia me ayuda mucho, mis hijos y mi marido son el motor de mis días, mi madre me echa una mano, mis amigos se preocupan mucho por mí y vosotros me dais muchísimos ánimo cada día. Gracias de nuevo y os agradezco que mi familia esté en vuestros pensamientos.

Pasar una buena semana y disfrutar muchísimo. Besitos desde el sofá.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Falta de empatía

Últimamente tanto hablar de mi reposo que no os cuento algunas cosas que me impactan en el poco tiempo en el que interactúo con otras personas cara a cara. Estar en casa en reposo me ha quitado, entre otras cosas, la comunicación verbal tangible, pudiendo tocar a la otra persona, ver sus gestos, lo que su cuerpo dice que su boca no.

A mí la expresión corporal me dice mucho de las personas. Soy una gran observadora y me gustan las personas que gesticulan y que muestran cariño con sus actos. Y echo de menos este tipo de conversación, aunque a veces es mejor no hablar con ciertas personas...

Yo he tenido muy buenos partos, he tenido la suerte de encontrar en todo momento personas que me han apoyado, han compartido conmigo con una sonrisa los momentos más importantes en la vida de mi marido y la mía y eso, para la tranquilidad de una, es vital. Siempre he hablado bien de los profesionales que me han atendido en el Hospital Infanta Leonor... hasta hoy.

El lunes que estuve en el hospital, mientras monitorizaban mis contracciones, compartí camilla y monitores con una niña. Tenía 16 años, cumplidos el pasado 23 de noviembre y acababa de romper la bolsa. Estaba empapada, asustada y sin saber muy bien qué era lo que iba a ocurrir a partir de ese momento. De hecho incluso me preguntó si se le podía caer el niño. La faltaba información, pero la presencia de su madre la ayudaba a sentirse relajada. Estaba muerta de miedo y no era para menos, recuerdo en mi primer parto que yo también tuve miedo a lo desconocido, al dolor, a que todo saliera bien y yo ya tenía 30 años. Crucé unas pocas palabras con ella y con su madre, pero suficientes para que encomendara la adolescente a Dios mi Pizquita, lo cual me resultó tremendamente entrañable.

Mientras una jovencísima matrona, muy cariñosa, le ponía el monitor y la decía que no se preocupara que ahora pasaba su madre, apareció un matrón bastante más mayor que increpó a la joven porque allí no podía estar su madre:
Matrón (refieriéndose a mí): Fíjate si esta mujer pide que esté su marido, no podemos dejar que pasen todos los acompañantes y esta mujer tiene el mismo derecho que tú a que alguien la acompañe.
Suu (desde la camilla más alejada): Yo también quiero que pase su madre.
Matrón: Además, no debería pasar tu madre, sino tu pareja. Aquí sólo pueden pasar las parejas de las embarazadas.
Suu (y las mujeres que por las circunstancias que sean no tienen esa pareja??? Y el derecho a estar acompañada por la persona que te salga de las narices???): Yo también quiero que pase su madre.
Adolescente: Es que mi madre me da más seguridad que mi pareja porque mi pareja también es muy joven, sólo tiene 16 años
Suu (lógica aplastante. Chúpate esa matrón, con menos estudios y menos edad que tú y te da cien mil vueltas): Pero es menor, ¿no debería estar acompañada por un adulto?
Adolescente (refiriéndose a la matrona joven): Pero esta chica me ha dicho que puede pasar mi madre.
Matrón: Pero es que yo soy el jefe de esta señorita y se hace lo que yo digo.
Suu (tócate las narices, ahora tiramos de condecoraciones, le faltó decir ¡Aquí mando yo!): Pero siendo menor, ¿no debería estar acompañada de un adulto? Y quien mejor que su madre si ella se siente más segura.

Podéis daros cuenta que a mí no me hicieron ni puto caso, vamos que me ignoraron totalmente. Pero pienso yo, no será mejor tener una adolescente calmada, que colabore, que una muerta de miedo, nerviosa y asustada. Yo intenté que se tranquilizara y hablé con la matrona. Parece ser que lo que para mí es una menor, para ellos no y que se estaban "saltando las normas" permitiendo que la madre la acompañara. Pero si sólo es una niña, que no ha tomado precauciones cuando debería, pero una niña.

Me dejó impactada la falta de empatía del matrón, la agresividad de sus movimientos al hablar con la adolescente, la prepotencia de sus palabras y pensé, ojalá, ojalá, ojalá yo no tengas que vérmelas con él.

Me dio pena que me dieran el alta sin poder ayudarla de alguna otra manera, apoyándola como hubiera podido y no dejándola sola en ningún momento. Aunque pedí que entrara su madre y que dejaran que ella tuviera acompañamiento, no podía dejar de pensar que esa chica podía ser mi hija. La matrona me aseguró que harían una excepción como habían hecho hasta ahora y que llamarían a su madre, pero yo recordaba la falta de empatía, la soberbia y la arrogancia de su jefe y me fui de allí deseando que lo que me dijera fuera cierto.

Ojalá que al final la permitieran estar acompañada con su madre y todo saliera bien.

Como diría una amiga mía, este matrón entra dentro de la clasificación de los matrosaurios. Qué pena que existan profesionales de esta índole. ¿Os habéis topado con alguno de ellos?

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Estados de ánimo

Estoy mejor de lo que podía esperar. Apenas he perdido mi buen humor y mis ganas de bromear. Yo no soy capaz de canalizar un problema personal si no paso por varias fases, tengo que pasar por cada una de ellas para asimilar el dolor que me producen y poder seguir hacia delante.

Estas últimas dos semanas han sido especialmente duras y os doy gracias a todos vosotros por vuestros comentarios, mails, mensajes, llamadas, sms, whatsapp, chats (incluso desde Mongolia), tweets, visitas y regalos. Es maravilloso sentirse tan apoyada, tan querida en este momento tan difícil que estamos pasando. Gracias a vosotros el día a día es muchísimo más llevadero. Me emociono con vuestras historias, me río con vuestras ocurrencias y me envalentono gracias a vuestras muestras de apoyo y palabras que creen en mi Pizquita y en mí. Así es imposible que una pase mucho tiempo triste, así que gracias, gracias de todo corazón por ser mi colchón, mi vía de escape a esta tristeza, mi otro lado maravilloso que me acompaña a lo largo del día y cada día. Gracias a mi madre que viene cada día para ir a buscar a los niños y siempre me deja unos tuppers para comer o cenar, me dobla la ropa o me cuenta cómo le va el acondicionamiento de la floristería para que yo me centre en ello y no le dé vueltas a otras cosas. Gracias a mi marido que me cuida, me acompaña, me lleva, me trae, me compra, me escucha, me da la mano por las noches para dormir, me abraza cuando tengo pesadillas, me deja dormirme en el sofá aunque lo ocupe entero y le reviente que lo haga, me dice tonterías para animarme, me quiere. Me siento especialmente rara, yo que soy tan independiente, que siempre he entrado y salido cuando quiero, ahora sólo me muevo si él me lleva, me siento como Whitney Houston, es Mi Guardaespaldas. Gracias a mis hijos, que son los que más lo notan, pero que me dan una lección cada día de cómo debe uno afrontar lo que ocurre y seguir hacia delante con estas nuevas circunstancias. Sin ellos y sin todos vosotros, esto habría sido mucho más difícil.

He pasado por la pena, la tristeza, la rabia, el mía culpa, el no comprender e incluso la negación, llegué a creerme que estaba bien, y me encuentro en la etapa más importante, la aceptación. Nos ha ocurrido esto, sea por lo que sea, tengo contracciones cuando me muevo un poco más de la cuenta, debo quedarme en casa e intentar moverme lo menos posible y se acabó, no hay que darle más vueltas. Está pasándonos esto porque sí y hay que intentar llevarlo lo mejor posible. Nos quedan por delante muchas semanas, que iremos descontando una a una juntos, mi familia y vosotros que tanto me apoyáis. Sé que habrá momentos difíciles que estoy segura que superaremos, pero debemos mirar a 13 semanas vista, al 3 de Marzo, sin olvidar que hay que ir cumpliendo cada hora, cada día, cada una se las semanas.


Pero ha habido un estado de ánimo por el que no he pasado, por el aburrimiento. Y en contra de lo que todo el mundo piensa, no me estoy aburriendo en absoluto y eso que era lo que más temía. Habitualmente contribuyo con telas para una manta de patchwork que nos regalamos entre las amigas cuando alguna da a luz. Yo no tengo ni idea de coser, me pincho incluso cuando coso un botón, para la aguja y el hilo soy una auténtica negada. Pero como estoy en casa, pues he cosido unos cuadraditos para las mantas de dos amigas mías y, aunque un poco cutrecillo, a mí me ha costado muchísimo y estoy muy contenta con el resultado. En este momento estoy con el último de ellos. 

Y gracias a Gemma, de En mi nube de azúcar..., he empezadoa hacer ganchillo. Jamás lo había hecho y mi madre me trajo unos agujas y un poco de lana. Sólo sé hacer un tipo de punto y gracias a un tutorial, un tipo de gorro. Pero me gusta, me relaja, me pongo música y me lío con la aguja y se me pasa el tiempo volando. Que voy a hacerme la curva, pues me llevo el ganchillo y así la hora no se hace tan larga. Me pareció una gran idea hacerle un gorrito a mi Pizquita para que mantuviera la cabecita caliente cuando pudiéramos pasear juntas, yo andando y ella pegadita a mi pecho, calentita, en su fular.

El primero me salió chuchurrío, sobre todo porque además de meter mal el punto, no hacía más que equivocarme. Éste se lo ha quedado mi Bichito para su bebé y está súper contenta. Y el segundo, aunque demasiado apretado, me gusta mucho el resultado. Podéis verlo en la foto, el bebé me sirvió de modelo. Y ahora tengo que hacerme con lana y agujas más gordas para hacerle un gorro a mi Bichito y a mi Pequeñín y quizá me haga uno a mí también. Además ya empiezo a cogerle el tranquillo y ya no lo hago tan apretado. Después de hacer uno a sus hermanos, le haré otro a mi Pizquita.

Así que aquí me tenéis, empecé leyendo, me pasé a las películas, después a la aguja e hilo y ahora al ganchillo y lo mejor es que me anima muchísimo y me rejala, que es justo lo que yo necesito. Estoy deseando hacer acopio de ovillos y agujas y ponerme con el de mi Bichito. Después de estos primeros gorros iguales, tengo que aprender a hacer más tipos, para tener un poco de variedad o quizá me pase a las bufandas.

No sé, pero me siento mucho más animada y todo gracias a vosotros, a mis amigos y mi familia. Miles de gracias a todos y muchos besitos. Que tengáis un buen día.

lunes, 3 de diciembre de 2012

24ª Semana de Embarazo

Me encantaría traer buenas noticias y seguramente si hubiera escrito este post a las 7 de la mañana así sería, pero no.

No escribo desde el miércoles y es que aunque mi ánimo ha ido mejorando, esperaba escribiros hoy con esa positividad que me caracteriza. Empecé a moverme por casa y la cosa fue bien, contracciones de Braxton Hicks, pero las que me daban no dolían, así que todo sobre ruedas. El sábado me llevó mi marido a dar una vueltecilla, para pasear un poco y empezar a hacer vida normal. Nada del otro mundo, sin coger a los niños, ni hacer esfuerzos, ni nada, sólo pasear. Fue un ratito y estuvo genial, mi ánimo cambió muchísimo y yo me encontraba con fuerzas. Ya en casa estuve tumbadita en el sofá y por la tarde dimos otro pequeño paseo, sin embargo, al volver, empezaron a darme contracciones de las que duelen y, por suerte, al tumbarme, desaparecieron.

Ayer todo el día tumbada, a lo sumo me movía un poco por la casa y poco más. Y hoy, debido al pequeño susto del sábado, mi marido me ha llevado a hacerme la analítica del tercer trimestre y la curva corta. Me ha dejado en la puerta del centro de especialidades, me han pinchado, me he sentado durante una hora en la silla, me han vuelto a pinchar y he andado 200 metros hasta el coche. En ese rato que estaba sentada, después de más de 30 minutos sin moverme, me ha dado una contracción dolorosa. Me ha resultado sumamente raro, porque estaba en reposo, aunque sentada, pero ha sido esporádica, así que no había de qué asustarse. Como tenía que darme los rayos uva, hemos aprovechado y mi marido me ha llevado al hospital para mi terapia de PUVA. No habré andado más de 200 metros, he entrado a la cabina, 3:05 minutos y según me he reunido con mi marido, han empezado a darme contracciones. Después de 3 dolorosas en menos de 10 minutos he pedido que avisaran a un celador para que me llevaran a urgencias y allí me las han monitorizado durante 1 hora: Contraciones Dolorosas cada 5-6 minutos. El cuello del útero ha pasado de 49mm a 45mm, lo cual no es reseñable, está cerrado y mi niña está bien. Me han mandado de nuevo a casa, con hidratación oral y con la pauta de volver si cambian de intensidad o se acortan el tiempo entre ellas.

Y aquí estoy de nuevo, tumbada en el sofá, muy asustada otra vez, pensando qué narices he hecho hoy para que haya estado casi 2 horas con contracciones cada 5-6 minutos dolorosas, en las que mi cuerpo actúa por sí solo. En cada contracción me preguntaba por qué mi propio cuerpo se contrae intentando expulsar a mi hija. Sé que suena duro y difícil de asimilar, pero yo no podía dejar de pensar que yo quiero a mi Pizquita con locura y mi cuerpo se contrae como intentarlo expulsarla. No comprendo a mi cuerpo.


Lo único que quiero es que mi Pizquita se encuentre bien ahí dentro y se quede todo el tiempo necesario hasta que sea el momento adecuado para reunirse con el resto de la familia, no antes.

Anímicamente estoy mejor, tranquila, aunque aterrada. Sentir una contracción detrás de otra y no poder hacer absolutamente nada, hace que me sienta muy  impotente. A mi familia le está costando esta situación, noto la preocupación de mi Bichito, la demanda de mi Pequeñín y el miedo reflejado en la cara de mi marido cuando me echo la mano a la barriga o me quejo. Pensé que estaba mejor, realmente lo creí y me equivoqué. Ahora estoy triste, pero no de la misma manera que en estas últimas semanas, han pasado 2 semanas, lo cual es muy importante y esperemos que aunque tenga que ser desde el sofá, pasen otras 13 más.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Destete sin elección

Quizá éste sea uno de los post más difíciles que voy a escribir, pero siento que tengo que hacerlo.

Para una madre como yo, que cree en la crianza respetuosa, que respecta los ritmos de sus hijos, que defiende la lactancia materna o, como diría mi marido, una friki de la teta, destetar a sus hijos sin elección es una de las decisiones más duras y difíciles que he tenido que afrontar.

Según recoge el Comité de Lactancia Materna de la AEPED:
La estimulación mamaria inducida por la succión tiene efecto sobre la liberación de oxitocina, que es una hormona que produce contracciones uterinas. Por ello debe evitarse esta estimulación durante la gestación en algunas situaciones especiales, como en embarazos múltiples, antecedentes de abortos o partos prematuros.

Yo no tengo antecedentes de abortos ni embarazo múltiple, pero lo único que podía separarme de dar el pecho a mis hijos eran ellos mismos o una amenaza de parto prematuro.

No ha habido elección, he tenido que destetar a mis dos hijos sí o sí, aún sabiendo que las contracciones no vienen por lactar, que tienen más que ver con la infección de orina y la falta de descanso. Pero no ha habido opción, porque mi Pizquita tiene tan solo 23 semanas.

Llegar del hospital aquel domingo, aterrada, muerta de miedo por la posibilidad de perder a mi hija y escuchar los gritos y llantos de mi hijo cuando su padre intentaba llevárselo a la cama, jamás podré olvidarlo. Esa necesidad mutua de compartir nuestro momento, nuestra rutina, nuestro amor nos desgarraba a los dos. Le pedí a mi marido que me lo acercara, que así ni él ni yo podíamos estar. Se acurrucó en mis brazos, cogió su tetita y a los cinco segundos le dije: "¿¿Otra??" y él, con una sonrisa en sus labios, canturreó: "!!!Otra, otra, otra!!!". Le puse en el otro pecho y cinco segundos después le dije: "Pequeñín, ya" y la soltó. Se dejó atrapar por los brazos de su padre, me dijo adiós con la manita y se fue a dormir tan contento.

Así hemos hecho cada día, intentando que no haga ninguna toma a lo largo del día, dándole el chupete, abrazándole, queriéndole y mostrándole el amor que siento por él, pero que no puedo amamantarle. Se lo he explicado cuando me pide, cuando se acerca a mí y me pide teta o me acaricia el pecho o me estira del pezón: "Mami no puede, está malita, pero cuando se recupere podrá volver a darte tu tetita". Él me mira, se echa sobre mi hombro, se mete su dedo gordo en la boca y se canturrea mientras le acaricio la cabecita. Es muy doloroso querer y no poder, obligarle a pasar por ello sin que él esté preparado, es tan pequeño...

Ayer le acosté yo y fue la primera vez que no tomó en todo el día. Sentí que algo en mi interior se resquebrajaba. Lloré mucho anoche, lo que me produjo muchas contracciones y un sentimiento de culpa horrible.

Mi Bichito no me ha vuelto a pedir, consciente de que mami está malita, no ha reclamado su tetilla en ningún momento, ni parece que lo añore a simple vista. Sin embargo, desde que estoy mala se mea encima repetidamente y hasta se ha hecho caca en un par de ocasiones. También le ha dicho a mi madre a la salida del cole algo así: "Cuando mi mamá se ponga bien, vendrá a buscarme al cole, ¿a que sí?".

Dejar de amamantar a mis hijos no ha sido una elección, por el bienestar de mi Pizquita he tenido que hacerlo y de una forma bastante radical. He tenido la suerte de que no he modificado el cuello del útero lo que me ha dado unos días para poder darnos un respiro e intentar que fuera un poquito menos traumático, sin embargo, a mí me está resultando horrible.

Me siento rota, abatida, me descubro sonriendo recordando mi último momento con mi Pequeñín. Fue esa misma tarde mucho antes de que empezaran las contracciones. Él estaba muy cansado porque era la hora de la siesta y estábamos comiendo con las amigas después de una mañana agotadora en una ludoteca en el evento que Medela preparó relacionado con la lactancia materna. Estuvo mamando mucho tiempo y se durmió en mi pecho. Podría hacer unos 6 meses que aquello no ocurría y yo me sentí exultante, enseñándole a mi marido la preciosa estampa de nuestro hijo durmiendo con la tetita en la boca y contándoselo a las amigas que nos acompañaban a la mesa. No cabía en mí de gozo, mi Pequeñín entre mis brazos totalmente dormido mientras se le escurría el pezón por su boquita. Y cada vez que sueño con ello, ya sea despierta o dormida, lloro de pena.

Hoy llevo desde las 4 de la mañana despierta porque he soñado con ese momento y pensar que no volverá a ocurrir, me angustia. Me pregunto si mi Pequeñín querrá tomar de nuevo teta, si dentro de unas semanas, cuando el peligro haya pasado, podremos volver a intentarlo. Quizá sea forzar las cosas y sea mejor esperar a dar a luz a mi Pizquita.

Cuando miro a mi Bichito me pregunto cuándo mamó por última vez y siento mucha tristeza porque me da la sensación de que ella ya no volverá a hacerlo nunca. Tenemos muchísimo momentos mágicos, únicos e irrepetibles, que nunca olvidaré, como la primera vez que la amamanté. Pero la miro y me da la sensación de que lo está pasando mal, que prefiere no hablarlo conmigo porque no me ve bien y me siento fatal por no sentarme con ella y explicárselo de una manera que pueda entenderlo sin que me ponga a llorar.

Encima mis pechos han crecido muchísimo debido seguramente a la falta de amamantamiento, me duelen mucho y tengo obstrucciones que sólo puedo intentar aliviar con masaje. Cuando me veo en el espejo o me ducho y me fijo en mis senos siento inútil esa parte de mi cuero que tan buenos momentos me ha hecho compartir junto a mis hijos. Aún teniéndolos llenos de mi preciado oro líquido en este momento los siento vacíos y yo siento que he fallado a mis tres hijos.

lunes, 26 de noviembre de 2012

23ª Semana de Embarazo

Intentando volver a mi rutina escribiendo los lunes mi semanario de embarazo. La semana ha sido dura por el miedo que me invade, ese pánico a que las poquitas contracciones que me dan se conviertan en dinámica y empiecen a doler. He estado tumbadita, del sofá a la cama y de la cama al sofá, excepto cuando mi marido me ha llevado a algunos de mis médicos. A los tres días podía empezar a levantarme un poco, pero estaba tan asustada que hasta el sábado no lo hice.

Las horas se pasan muy despacio cuando estas sola, cuando tienes tanto tiempo para pensar. Me he leído La Saga Crepúsculo y me estoy viendo las pelis, una detrás de otra. Lo malo es no poder ir al cine a ver la última.

Estoy más animada y aunque no me apetece demasiado hablar del tema, de ahí que no os conteste, voy sintiéndome mucho mejor. El fin de semana en compañía de mis hijos también ayuda, sus risas, sus abrazos, sus besos...

Sin embargo, ayer fue un día un poco duro para mi Pizquita y para mí, mi marido se puso enfermo y no pudo salir de la cama hasta casi la hora del baño y claro, mis dos fieras, después de dormirse 3 horas de siesta, no hacían otra cosa que pulular encima nuestra. Me levanté más de la cuenta, pero es que mi marido se incorporaba un poco y el pobre no paraba de vomitar. Por suerte las contracciones no pasaron de ser de Braxton Hicks, aunque alguna si me dolió un poco, con el consiguiente malestar en los riñones.

Hoy he probado a llevar a mi Bichito al cole a 150 metros dando un paseo y he decidido que lo dejaremos para más adelante, mismo resultado que ayer, contracciones de Braxton Hicks y ya al final alguna dolorosa, así que me encuentro tumbada hoy de nuevo en reposo e iré moviéndome poco a poco, pero en casa. He decidido no desanimarme, así que volveré a intentarlo dentro de unos días si todo va bien o ya el lunes que viene.

El viernes mi marido me llevó al psicólogo, duermo más horas desde que tomo Nervoheel y aunque me han recomendado que debería hablar con el psiquiatra para que me ponga medicación, creo que no me va a hacer falta, por lo menos todavía. Lo que sí me hizo reflexionar la psicóloga es que duermo peor cuando estoy metida en la vorágine de mi día a día, de no parar, de una cosa, de otra, de ir corriendo de un sitio a otro. Sin embargo, a partir de estar tumbada y más relajada, duermo más horas. Es cierto que tengo pesadillas cada noche, que los primeros días fueron horrorosas, pero ya han vuelto a ser normales y encima descanso mucho más, así que aplazaremos el psiquiatra.

La piel se me está poniendo peor, me pica muchísimo, aunque sólo me han salido lesiones esporádicas por el cuerpo. Nadie puede llevarme a darme los rayos UVA y yo no puedo ir conduciendo, por lo que tendré que esperar. Quizá mi madre pueda hacerlo mañana, aunque no es seguro.

Peso: 58,300 kilos (+0,800 gramos más que la semana 21ª). Si no te mueves, comes más a menudo, más cantidad, bombones y chocolate, pues no puedes esperar que tu cuerpo lo queme solo, no??

Esta semana no tengo que ir al médico, cosa que me alegra mucho, aunque la semana que viene tengo todos los del mundo. El jueves pasado fui a la ginecóloga privada y resultó ser que tengo infección de orina, de ahí quizá las contracciones, aunque yo creo que son más debidas al cansacio. Tomé antibiótico y la semana que viene me repiten el urocultivo, junto con la curva corta, la revisión en la dermátologa, en el médico de cabecera y nueva sesión con la psicóloga y eso que un día es festivo!!! Es increíble la de médicos que tengo que visitar. Menos mal que mi marido me lleva a todos los sitios y si no le vale con mi informe médico para justificarlo, tendrán que quitárselo del sueldo.

Pasad buena semana, yo intento afrontarla con mucho optimismo, aunque me cueste. Intentaré explicaros el porqué del destete y cómo nos va, aunque eso sigue siendo algo muy difícil y duro de contar.

Leo vuestro comentarios y vuestros mails, gracias de nuevo. No los contesto porque no me encuentro bien, espero que me perdonéis. Sois muy amables y muy cariñosos tanto conmigo como con mi familia y os agradezco enormemente que nos llevéis en vuestros corazones. Pizquita es la niña más querida y eso que todavía no ha nacido, espero y deseo que todavía tarde unos meses más.

Gracias a todos y muchísimos besitos!!!

jueves, 22 de noviembre de 2012

Necesario

Siento que lo primero que tengo que hacer para empezar a sentirme mejor es sacar toda esa tristeza y esa pena que llevo dentro. Siento que para poder sonreír primero hay que sacar a la luz aquello que me hace daño, para recuperar la sonrisa y salir fortalecida.

Cada mañana es una tortura, levantarse de la cama y apotronarse en el sofá sola está siendo muy complicado para mí. El mayor problema es que me echo la culpa, no puedo olvidar esas horas en el hospital, ese momento que pasé junto a mi Pizquita, ese pánico a que decidiera venir al mundo sin que fuera su momento. Sé que hay muchas cosas que he hecho mal, pero me cuesta perdonarme el exceso sufrido en las últimas semanas. Algo tenía que terminar mal, el no dormir, el trabajo, la casa, los niños, hacer más cosas de las que debería, tenían que explotar. Y explotó de la peor manera posible, postrándome en un sofá aterrada y siempre pendiente de si es un pinchazo, una contracción, una molestia o simplemente mi obsesión.

Tengo una angustia muy grande porque siento que mi útero está más abajo y mi espalda más curvada, como al final del embarazo. Tengo muchas molestias uterinas y estoy muy asustada, parece que en cuanto me levante volverán las contracciones y aunque pienso que dentro de poco tendré que ir empezando a moverme despacio, el miedo me frena muchísimo.

Paso las mañanas llorando y sólo echo un vistazo a vuestros mensajes, a vuestros correos y a esas palabras de ánimo que me mandáis cada día. Gracias a todos por ellas, hacen que me emocione muchísimo y que me sienta arropada por todos vosotros. Siento si no las contesto, pero me falta encontrar fuerzas en mi interior. Sé que poco a poco me iré sintiendo mejor y os agradezco enormemente todas vuestras muestras de cariño. Gracias a mis amigas del whatsapp la mañana se hace más llevadera, aunque a veces tengo que dejarlas y llorar un ratito. Luego viene mi madre y parece que si hay alguien en casa ponerse a llorar no tiene sentido. Entonces me va trayendo a los niños y aunque no puedo ocuparme de ellos, verles corretear por el salón hace que la estancia se llene de risas y besos y eso alegra a cualquiera. También me ha venido a ver Elo y me ha traído una caja de bombones riquísima, aunque como la vuelva a descubrir mi Pequeñín, no me va a dar tiempo de probarlos todos. Es una suerte contar con todos vosotros al otro lado, con mi familia y con mis amigas, estos momentos todavía serían más difíciles sin todos vosotros.

Gracias, millones de gracias por ello porque hacen que mi día a día sea un poco más sencillo.

Acaban de despertarse mis hijos y me los traen al sofá para poderlos abrazar antes de que se vayan al cole, pero prometo que intentaré escribir pronto.

Besitos desde el sofá

martes, 20 de noviembre de 2012

Amenaza de Parto Prematuro

Os escribo desde mi sofá del que apenas puedo moverme excepto para levantarme a hacer pis.

Después de un fin de semana magnífico que ya os contaré volvíamos el domingo de comer con las amigas. Iba conduciendo cuando empezaron a darme contracciones y del dolor se me arqueaba la espalda. Entre cada una de ellas no pasaba ni 5 minutos, así que paré el coche y mi marido me llevó al hospital. Él iba con los niños, por lo que volvió a casa a esperar que alguien pudiera quedarse con ellos y venir al hospital conmigo.

Me monitorizaron, el latido de mi Pizquita era correcto y comprobaron que tenía contracciones cada 5-8 minutos. Después de hacerme una eco y comprobar que mi bebé estaba bien, me midieron el cuello del útero, cerrado, largo y lo importante es que no estaba partido. Mientras hablaba con la ginecóloga me dio otra contracción, de las que doblan a cualquiera y ella pudo comprobar qué tipo de contracciones estaba teniendo. No podía irme sin que remitieran este tipo de contracciones, así que decidió ponerme suero para hidratarme y esperar a ver si modificaba cuello de útero en ese rato.

Las contracciones pasaron de 8 minutos a 10 y luego a 18 minutos y después de más de 1 hora cesaron por completo. Fueron unas horas horribles, no por el dolor de las contracciones si no porque aquello se asemejaba a los pródromos de parto y la última vez que empecé así tuve a mi Pequeñín. Lloré porque estaba asustada, aterrada más bien, sabía que la probabilidad de que mi Pizquita sobreviviera era muy escasa. Cada contracción no sólo dolía físicamente sino que mi alma se partía en dos. Le hablaba a mi Pizquita, la suplicaba que se quedara conmigo, que no era el momento, que tenía que esperar. Y esperó, nos relajamos ambas y las contracciones empezaron a remitir después de 3 largas horas.

Volvieron a reconocerme y no había modificado el cuello del útero, así que me mandaron a casa con progesterona cada 12 horas, reposo domiciliario casi absoluto, revisión dentro de un mes y supresión de lactancia materna.

El personal médico me trató especialmente bien, con mucho cariño y se sentó a explicarme cada cosa que yo les pregunté. No recuerdo haber sentido tanto miedo en mi vida y me arroparon mientras estuve allí. La matrona fue especialmente cariñosa conmigo y la ginecóloga fue muy amable. En mi cabeza se repetía la misma frase, sólo estoy de 22 semanas. Es demasiado pronto, demasiado.

Mi marido, por desgracia, sufrió un cólico mientras yo estaba en el hospital. Se encargó de todo aún estando malito y cuando me dieron el alta, vino a recogerme.

Desde el domingo estoy postrada en la cama y sólo me levanto a hacer pis. Mi madre ha venido a ayudarme, ella me hace la comida para que yo no me mueva, recoge a los niños y se ocupa de todo, dado que yo no puedo hacer nada.

Lo peor que llevo es no poder hacerme cargo de los niños y no poder darles el pecho, eso me consume y me entristece enormemente. Es un destete radical, aunque con mi Bichito ha sido sencillo mi Pequeñín sigue pediéndome y llorando si no le doy. No puedo hablar de ello sin llorar, siento el pecho muy hinchado, esperando a que mi hijo mame y no puedo. Cuando me sienta más tranquila os lo explicaré, ahora no soy capaz de hacerlo.

Espero que todo salga bien, que no vuelvan las contracciones y que mi Pizquita se quede dentro de mí hasta la semana 37. Mi estado de ánimo es malo, el primer día ha sido difícil, me duelen los riñones de las contracciones y la espalda de estar tumbada, yo me encuentro triste y decaída. Pero todo tiene que salir bien.

Según me vaya animando os iré escribiendo, siento que me faltan fuerzas, pero sé que a medida que me encuentre mejor podré hacerlo. Ahora mismo siento muchísimo miedo y no quiero que le pase nada a mi Pizquita.