martes, 20 de agosto de 2013

Tu última voluntad

Hace un par de días, estábamos cenando con mi amiga Elo y su familia, cuando no recuerdo exactamente por qué, mi marido dijo: "Total, yo sé que mi última voluntad no se va a cumplir" y a esta afirmación le siguieron un montón de explicaciones.

Mi padre era católico, creyente, aunque no practicante. Murió hace ya 8 años y en aquel entonces yo atravesaba una enfermedad. Sufría pesadillas nocturnas que no sólo no me permitían hacer una vida normal sino que además me impedían física y psicológicamente afrontar el día a día. Tal era el miedo a dormir que aún con pastillas no superaba las 4 horas de sueño.

Mi padre quería que le enterráramos, tal y como su religión promueve, pero yo no podía dejar de imaginarme a mi padre comido por los gusanos. De hecho una de las pesadillas recurrentes que me atormentaban era un ataúd con un cuerpo descomponiéndose por los insectos. Me daba pavor soñar con mi padre en esas circunstancias y aún sabiendo que él no quería, que iba en contra de sus creencias, le incineré y enterré sus cenidas. Mi hermano conocía mi estado de salud y me preguntó qué quería hacer con el cuerpo de papá y al conocer mi decisión, me apoyó a sabiendas que iba contra la voluntad de mi padre. No fui capaz de cumplir su última voluntad y no me arrepiento de ello.

Pocos meses después, empecé a salir con el que hoy es mi marido y mi salud mejoró, aunque las pesadillas continuaron. En una de esas noches en las que te cuentas tus intimidades, tus creencias y deseos, mi marido me confesó que él quería ser enterrado, quería que su cuerpo formara parte del ciclo de la vida, que otros seres vivos se alimentaran de él y nacieran gracias a él. Aquello me resultó terrorífico y le dije que yo no podría cumplir su voluntad, como no lo hice con mi padre, aunque la razón me pareciera maravillosa y totalmente natural.

Y desde aquella conversación en la que mi marido dijo: "Total, yo sé que mi última voluntad no se va a cumplir", no dejo de darle vueltas. Yo ya no soy aquella chica enferma que se moría de miedo cada vez que cierro los ojos, yo ya soy una mujer que ha vencido su miedo, que aunque tiene pesadillas ha aprendido a canalizarlas y a afrontarlas.

Así que sí, cuando seamos muy mayores, hayamos disfrutado del resto de nuestra vida juntos, hayamos visto crecer a nuestro hijos y nuestros nietos, cumpliré tu última voluntad a menos que a alguno de nuestros hijos le suponga un terrible problema.

Y si por casualidades de la vida yo muriera primero (recuerda siempre lo que te digo: ante la duda, sea yo la viuda), prefiero que me incineres y hagas lo que te plazca con mis cenidas, aunque una vez muerta me da exactamente lo mismo lo que decidáis mis hijos y tú, porque no voy a volver, no voy a miraros por ningún agujerito, ni voy a incordiarios y, por desgracia, no voy a poder seguir viéndoos el resto de vuestras vidas. El día que muera sólo espero que hagáis lo que os parezca más conveniente y sea mejor para vosotros (el muerto al hoyo y el vivo al bollo).

Sí, haré eso por tí. Te quiero.

14 comentarios:

  1. Qué bonito, Suu.

    Un abrazote gigante.

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  2. Me he sentido muy identificada contigo por lo de las pesadillas. Soy una persona muy aprensiva y la enfermedad de mi abuela me afecto profundamente. Ni siquiera puedo imaginar lo que hubiera sido tener que enterrarla. Creo que, simplemente, no lo hubiéramos hecho. Hiciste lo mejor.
    Como dices que era católico, te comento que mi abuela era profundamente creyente, pero la idea de que la enterraran era superior a ella. Decía que quería que la incineraran sí o sí, aunque eso supusiera no estar presente en el Juicio Final (esta idea ni siquiera tiene fundamente teológico). Tanto lo repitió que terminé preocupándome y se lo pregunté al cura que vino a otorgarle a la extrema unción. Me dijo 'cenizas a las cenizas, polvo al polvo. La incineración es perfectamente válida'.
    Yo sí soy creyente, aunque me es difícil asimilar la idea de un Cielo a base de nubes y querubines, tal vez una energía, tal vez parte del Universo... Solo espero que, vayan donde vayan nuestros seres queridos al morir, sean felices.

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    1. Bella Galilea, hice lo mejor para mí en ese momento. Creo realmente que me habría humdido tener que enterrar su cuerpo, al fin y al cabo yo era la que tenía que seguir viviendo.

      A mi padre el cura le otorgó la extrema unción como él habría querido pero nosotros no estuvimos presentes aunque fue acompañdo por sus hermanos y por desgracia me tragué el mismo responsor que hacía dos meses cuando falleció mi abuelo.

      Yo no creo que haya nada más y ese vacío me produce muchísimo vértigo.

      Besitos

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    2. Yo le mandé al cura que se diera la media vuelta, me negué a que le diera la extrema unción. Mi padre ya estaba en coma y yo estaba de muyyy mal humor.

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    3. Opiniones incorrectas, al mío se la dieron ya fallecido por petición de sus hermanos. Mi padre murió inesperadamente de un paro cardíaco durmiendo en su cama. Sus hermanos nos lo pidieron en el tanatorio, él era católico y nosotros aceptamos, pero no entremos a escucharlo.

      Besitos

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  3. Bueno, corazón... de una conversación entre risas sacas reflexiones profundas... Ahora dirás que has cambiado de idea también en lo de la fidelidad hasta el más allá ;-) Ese esfuerzo es algo bonito y que te honra, has recorrido un largo camino y yo solo espero que hasta que lleguen esos fatídicos momentos que adelantan podáis disfrutar juntos de muchos años de felicidad y buenos momentos.
    Un abrazo.

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    1. Elo, ya sabes que yo soy muy profunda, jajajaja.

      Sobre la fidelidad en el más allá siempre se lo he dicho en broma, lo que más me importan es que tanto él como mis hijos sean felices, esté yo o no.

      Besitos

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  4. Mi padre murió hace 7 años y también era católico. Nunca dejó claro si quería que le incineraran ó no, sólo que quería ser enterrado en el cementerio de su pueblo.

    Cuando murió, mi madre dijo que ella no estaba preparada para la incineración y muy en mi contra lo enterramos.

    Yo me comí la cabeza durante mucho tiempo imaginando el estado del cadáver de mi padre, su descomposición y cómo estaría siendo comido por los gusanos.

    Por suerte, a los 5 años un cadáver deja de serlo para pasar a constituir restos.

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    1. Opiniones incorrectas, siento mucho tu pérdida, es muy duro. Mi madre no pudo meter baza, al fin y al cabo estaban separados hacía varios años. Pero ella sabía que quería que le enterraran. Años después me dijo que ella sabía que él quería que le enterraran y que se sentía culpable por no habérnoslo dicho y que nosotros lo incineráramos. La expliqué que yo también lo sabía y que fui yo la que lo decidió debido a mi estado de salud. Ella respiró tranquila porque parece ser que era algo que la estaba afectando mucho, a mí no me afecta, creo que hice lo correcto.

      No sé lo que tarda un cuerpo en descomponerse, yo sólo sé que no quería imaginármelo comido por los gusanos, sabía que eso me iba a afectar muchísimo y al fin y al cabo la que seguía viviendo era yo.

      Besitos y lo siento mucho.

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    2. Son etapas de la vida, como todo. Yo creo que enterrar un cadáver es tercermundista.

      Cosas de la vida, mi madre ahora ha decidido que ella se quiere incinerar xDDD

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    3. Opiniones incorrectas, cada cual con sus creencias. A mí me da yuyu que me entierren viva, ya sabes, esos ataúdes que se han abierto 15 años después y tenían los arañazos en la tapa, pues eso. Sin embargo, la razón por la que mi marido quiere ser enterrado me parece maravillosa y si no fuera porque me da yuyu yo tb la querría.

      Besitos

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  5. Que post más emocionante...yo no sé que haría...son momentos duros que tomas las decisiones que quizás te duelan menos. Besos

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    1. Bailarete, yo no me arrepiento de la decisión que tomé, creo que fue muy acertada. Y respeto mucho la voluntad de Ale, lo que pasa es que hasta ahora no me había encontrado con fuerzas para llevarlo acabo.

      Besitos

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Seguro que tienes algo que escribir. Sí, sí, eso que estás pensando