miércoles, 12 de noviembre de 2014

¿Qué llevas al salir de casa?

Desde que soy madre he evolucionado mucho, con cada nacimiento de mis hijos, no voy a decir que he cambiado, pero sí que me he desarrollado en muchos aspectos.

Reconozco que en algunos soy una versión mejorada de mí misma, y cada uno de ellos de me ha hecho progresar de manera diferente. De todas las maneras posible, no sólo a nivel emocional sino sobre todo en el práctico, ser madre de tres hijos tan pequeños y de diferentes edades, agudiza el ingenio.

Recuerdo cuando nació Bichito, ella no fue porteada hasta el año y medio y la llevaba en su carrito. En él, un bolso enorme a juego con un porrón de huecos y departamentos, lleno de todas y cada una de las cosas posibles: "Agua por si tiene sed, un cambio por si se caga, una chaqueta por si hace frío, unos palitos de pan por si tiene hambre y yo no puedo parar a darle la teta, otro cambio por si se vuelve a cagar o por si regurgita un poco, otro cambio más por si esta vez se le escapa un poco de pis, un juegue, otro, otro, toallitas, pañales, crema del culo, etc, etc, etc". Llevaba un sinfín de cosas en el enorme bolso y en la cesta de abajo del carro. Además, una bandolera colgaba también con mi monedero y el móvil, no creo que yo llevara nada más.

La mayoría de cosas me parecían imprescindibles, hasta que tuve el siguiente hijo. Entonces Pequeñín fue porteado, tenía las manos libres, para abrazar a mi hija, para jugar con ella mientras mi pequeño dormía, para acompañarla de la mano, corretear y jugar por la calle. Ya no iba a cargar yo con aquella bolsa enorme, ni yo podía ponerme una cesta debajo para echar chaquetas y mantas inservibles, así que tocaba ser práctica y llevar poco más que lo justo. Una mochila con agua, pañales, toallitas, un cambio y mi monedero era suficiente. Sin embargo, me fijaba en esas madres con su carro y sus bolsos cada vez más grandes, llenos a rebosar de cosas que seguramente sólo lo habrán utilizado un par de veces, como me ocurrió a mí. Ya no había por sis, ya sólo había lo que creía en aquel entonces que sería lo mínimo.

Y entonces llegó Canija y con dos niños tan pequeños (Pequeñín no había cumplido los 2 años y Bichito tenía 3) llegó el momento de economizar. Cualquiera que me conozca en persona sabe que he ido desde el primer momento con los tres a todos los sitios, la Mochila Ergonómica Emeibaby ha sido mi mejor aliado, no sólo por su versatilidad sino por lo rápida que resulta ponérsela, sin necesidad de ajuste, y puedo aseguraros que dos niños más tan chiquititos eso era importantísimo. Pero qué pasó con el bolso/mochila, pues que mis cosas las empecé a llevar en una riñonera y las de los niños pues en una minimochila o en una bolsa en el coche.

Si salimos a dar una vuelta, hemos cambiado a Canija el pañal en casa y no tengo previsto que se cague (sí, esto llegamos a saberlo) no suelo llevar ningún cambio y salgo sólo y exclusivamente con mi cartera, el móvil y mis hijos. Si ocurre algo, en donde sea, se compra. Vivimos en Madrid, al lado de centros comerciales y negocios por doquier que me permiten comprar desde toallitas y pañales si se manchan, agua o comida si tienen hambre e incluso ropa si se cagan, mean o vomitan encima. Y así salgo sin tener que estar pendiente de un bolso o una mochila, sino de ellos, que cuando empiezan a correr en direcciones opuestas os aseguro que necesitáis las dos piernas, las dos manos y cuatro ojos si fuera posible.

En vez de que a medida que tu familia crece tu bolso también, es justo al contrario, en la mayoría de los casos, y el tamaño de tu bolso en inversamente proporcional al número de hijos que tengas. Yo no voy a tener más, si no entonces desaparecía hasta la riñonera (que en muchos casos con unas monedas en el bolsillo vale). Y ahora ya no miro a esas madres con bolsos enormes, que estoy segura que siguen llevando, parece que cuanto más grande el bolso maternal mejor, ahora son ellas las que me miran pensando que soy una insensata y que cómo se me ocurre salir de casa "con lo puesto". Hace un tiempo me encontré con una madre de tres como yo en una cafetería, ninguna llevaba toallitas y, sin embargo, el otro día comiendo en el trabajo una mamá con un bolso enorme me comentó que era para llevar las cosas de su hijo, entre ellas sus toallitas :)

Cuando salís de casa, ¿cuál es el tamaño de vuestro bolso? ¿Qué lleváis en él? ¿Creéis que todo es necesario? Y ya para saber si mi teoría es cierta, ¿cuántos hijos tenéis?

miércoles, 29 de octubre de 2014

Sentimiento de Culpa

El sentimiento de culpa es una emoción inmovilizante y destructiva, que puede aparecer en cualquier momento de la vida.

Así es como me siento yo ahora mismo, tengo este sentimiento horrible que sé que no me merezco, pero que yo misma me impongo al preguntarme cómo podría...

 El lunes de la pasada semana fui con Canija a su control periódico de peso, porque Canija hace honor a su nombre y es chiquitita. Se sale de gráficas, de las creadas con niños alimentados a biberón y las de la OMS para niños alimentados con leche materna. Por debajo, bastante por debajo. Pero como sigue creciendo despacito, pues sólo la controlan mensualmente: que crece, fenomenal, que no, pues nos derivaran al hospital a que la hagan pruebas de la hormona de crecimiento, entre otros. Por ahora siguen controlándola en el centro de salud. He de decir que esto me genera estrés, porque aunque no vivimos pendientes de una báscula sí que nos condicionan las cifras que mes a mes nos regale el dichoso aparato.

Canija llevaba desde el viernes de hace dos semanas sin apenas comer porque tenía fiebre y un poco de tos. Por suerte comía teta y como no creía que fuera nada urgente, esperé al lunes para que la echaran un ojo además de pesarla. Se encontraba activa aunque con fiebre y con muchas ganas de cachondeo, pegando patadas a un balón y corriendo con sus hermanos. Después de pesarla y de coger en el último mes 10 gramos, en el mes anterior perdió peso, pasó a mirarle los pulmones como yo le pedí. No sonaban demasiado bien, por lo que aerosoles y control al día siguiente. Aquello no mejoró en 24 horas, radiografía, moco en el pulmón derecho con posibilidad de consolidarse, total que al hospital. Al entrar y ver que su saturación era del 91% pensé que ya no salíamos de allí.

 Aerosoles, oxígeno, etc, etc. Y después de varias horas y gracias a su excelente estado anímico, la dieron el alta con vigilancia extrema y volver al día siguiente. Bronconeumonía. No quisieron ingresarla porque efectivamente ella estaba colaboradora, jugaba, comía teta (aunque entonces su saturación bajaba a 88%) y reía muchísimo, así que mejor dormir en casa con 4 puf de ventolín cada 2-4 horas, antibiótico y corticoides y volver al hospital al día siguiente.

Miércoles y jueves en el hospital por el día y por la noche en casa ha hecho que se vaya recuperando poco a poco y así sigue a poquitos, peeeeeeeeeeero apenas comía. Total que ha perdido ya medio kilo y yo desespero. No sé ni que hacer porque a mí no me deja darle absolutamente nada excepto teta.

Al verme incapaz de que coma otra cosa que no sea teta, me ha crecido en mi interior un sentimiento de culpa por no producir más leche y alimentarla ahora que está malita con lo único que quiere. Y sí, mi pecho produce exactamente lo que Canija necesita y no más, pero aún así, sigo sintiendo esa horrible sensación y no dejo de echarme la culpa. Ver cómo tu hija pierde peso y cada día está más débil porque no quiere comer, genera un miedo difícil de gestionar, muy difícil.

Siempre que me llega este sentimiento de culpa me acuerdo de una gran amiga que ha recorrido ese camino de ida y de vuelta y que sabe gestionarlo. Yo, por desgracia, no lo consigo y admiro mucho su capacidad, su tenacidad y su fuerza interior. Sé que ella ha sufrido mucho para llegar a ese punto, como bien dice ha ido y ha vuelto, yo todavía me encuentro a medio camino. Me ayuda muchísimo hablar con ella y me siento una imbécil, por suerte ella siempre está ahí para escucharme y apoyarme, gracias bonita si lo lees.

Suelo ser demasiado retrospectiva hacia mí misma, pero me jode serlo en estos momentos porque siento impotencia y busco en mí el problema para encontrar una solución, pero ahora mismo el problema no soy yo. ¿Os ha ocurrido alguna vez lo mismo?

Canija va mejor, muy despacito, lleva días con diarrea porque además de estar ella mala hemos tenido un par de virus más que nos han afectado a todos, menos a Bichito, todo sea dicho.

viernes, 17 de octubre de 2014

Una vida de placeres

Una de las cosas que aprendí de Loreto Laguna el pasado sábado en #UnDiaDeCalma fue que dar las gracias cada día por algo nos hace sentir más felices. Para que algo se convierta en hábito debe de hacerse 21 días seguidos y yo quiero ponerlo en práctica.

Dar las gracias libera endorfinas que son las hormonas de la felicidad, así que voy a hacerlo pero a mi manera. Me explico: Voy a dar las gracias por tres cosas diferentes cada día y voy a empezar por mis hijos, que es lo que más quiero en el mundo. Voy a centrarme en ellos, que como son tres me vienen al pelo y voy a dar las gracias para verbalizar algo que me haya producido felicidad plena. Así, a lo largo del día podré tener conciencia de esos momentos y me acompañarán en el día. Allá voy:

- Gracias Canija porque he podido despertarte hoy comiéndote a besos. 
Qué preciosa está la jodía dormida, verla con sus ojos cerrados y quieta, descansando plácidamente. Poder acercarme a ella, tumbarme sin que se despierte y comenzar a darle besitos, por su cara, por su cuello y olerla mientras se despereza es maravilloso. Gracias, ha sido verdaderamente un placer.

- Gracias Pequeñín por tirarme al suelo de un abrazo y hacerme bollo.
Porque reírse por las mañanas es lo mejor del mundo y aunque últimamente tú y yo estamos con un tira y afloja, esta mañana ha sido súper divertido, sobre todo cuando han venido tus hermanas y se han tirado encima nuestro al grito de: BOLLOOOOOOOOO!!!!

- Gracias Bichito por tu ternura, tu despertar dulce y tus abrazos y besos.
Tener una hija tan dulce me hace ver la vida de color de rosa. A mí no me gustaba el rosa y desde que la tengo a ella me encanta. Te mira con esos ojos de amor que sólo puedes derretirte.

Yo he notado que vengo más alegre, aunque yo ya lo soy un rato, pero cuando he tenido algún bajoncillo me he acordado de estos tres momento y he empezado a sonreír.

¿Vosotros dais las gracias cada día? ¿Os unís a mí?

miércoles, 15 de octubre de 2014

Luz al final del túnel

Shhhh!!! Yo creo que Canija me lee, mejor dicho estoy segura que me lee los pensamientos antes de los que escriba porque esta entrada empecé a escribirla ayer y hoy hemos pasado una noche regulera. Aún así quiero contaros nuestros avances.

Después de escribir la última entrada sobre el sueño de Canija y mi cansancio, sobre la intención de hablar con la pediatra y buscar respuestas haciéndole una analítica o un estudio del sueño, de pronto empezó a dormir y, por lo tanto, empezamos a descansar. Hemos pasado de golpe y porrazo, de 5-10 despertares nocturnos y con desvelos de 1 hora una a dos veces en la noche, a 2-3 despertares y tachán!!! 0 desvelos. Como lo leéis 0 DESVELOS!!!! (Esta noche no cuenta).

Llevamos así 1 semana y he tardado en contároslo porque el día que iba a hacerlo se desveló media hora, así que preferí esperar por si aquello no auguraba mejoras. Pero, contra todo pronóstico, Canija va durmiendo mejor, mucho mejor. Incluso una noche la acosté a las 22 y eran las 5 de la mañana y todavía no había aparecido por mi habitación. Yo estaba preocupada, pero me quedé esperándola y escuchando los sonidos de la respiración de mis hijos, tranquila y disfrutando relajada de no tener sueño.

Después de muchos meses yo había conseguido dormir 5 horas del tirón, 5 HORAS!!! Lo escribo y me parece increíble. Apareció media hora después en mi cama, yo la estaba esperando, no tenía ni pizca de sueño. Después de meses y meses sobreviviendo con 2-3 horas diarias en tramos de 15-30 minutos, 5 horas me cargaron las pilas y no fui capaz de dormirme. No ha habido otra noche igual con tantas horas del tirón, pero esta última semana hemos dormido muy bien, con una media de 5-6 horas de sueño diarias y con unas 3 horas del tirón cada noche (repito, esta noche no cuenta).

Mi cuerpo está acostumbrado a dormir escasas horas y en cuanto cojo un sueño de 3-4 horas seguidas, luego me cuesta mucho volverme a dormir y muchas veces ni lo consigo. Si esto sigue así, que lo espero y lo deseo con todas mis fuerzas, tendré que reaprender a dormir, porque ahora mismo tengo tal desbarajuste que necesito recuperar hábitos saludables para obtener un descanso óptimo.

Cualquier mejoría, por pequeña que sea, para mí es un peldaño más de la escalera, es un hito que me acerca a conseguir mi objetivo. En lo que más he notado estas horas de sueño es en mi paciencia y en el control de mi ira, aunque aquí me queda un largo camino todavía por recorrer. Muchos meses sin apenas dormir, muchos días de gritos y de no conseguir controlar esta ira, han hecho mella en mí, pero siento que voy a ser capaz de gestionarla.

Aunque esta noche ha sido regulera, quería compartir esta luz tan brillante al final del túnel, este atisbo de esperanza que parecía que jamás ocurriría y que me hacer sentirme mucho más fuerte en mis convicciones. Habrá muchas noches malas, no voy a engañarme, y en este momento todavía serán las que más, pero por fin empiezan a no ser todas. Así que ánimo a todas aquellas familias que como nosotros tienen una Canija en su vida, que les ha robado el corazón y, también el descanso. Por suerte, todo llega.

Aprovecho la entrada de hoy

¡¡¡FELIZ ANIVERSARIO DE NOVIOS ALE!!! TE QUIERO

martes, 14 de octubre de 2014

#UnDiaDeCalma by Medela

Medela y yo estamos en perfecta sintonía. Ya os he dicho muchas veces que una de las cosas por las que yo creo y apoyo a Medela es por lo que invierten en lactancia materna. Medela no es sólo una marca de sacaleches, es una empresa que se dedica también a la investigación y que contribuye apoyando a las madres lactantes y sus bebés.

Cuando hace 10 días recibí la invitación para asistir a un evento que organizaba el sábado 11/10 para celebrar la semana mundial de la lactancia materna asentí sin revisar si quiera de qué iba. Por qué? Fácil, pues porque estaba segura que me iba a encantar, porque mis chicas Medela son increíbles y tengo una estrecha relación con ellas, por lo que confío muchísimo en todo lo que hacen.

Dije que sí y luego más detenidamente revisé qué íbamos a hacer. Fue entonces cuando pensé: "Lo habrán preparado para mí?"
"La Calma será el objetivo de este encuentro, donde una coach acreditada te explicará cómo superar las situaciones de estrés y una consultora de lactancia IBCLC te aconsejará sobre cómo conciliar trabajo y lactancia materna.
Además, podrás disfrutar de una sesión de Mindfulness mientras tu pareja aprende yoga para bebés y los niños se divierten en nuestra ludoteca."
Estas chicas saben perfectamente necesitaba, Calma y me vino genial, en serio.

Escuché a una coach y anoté mentalmente algunas pautas para momentos familiares de estrés, que ya he puesto en práctica, todo sea dicho. Además, compartir con ella mis intentos frustrados para conseguir gestionar mi ira, me hizo verbalizar lo que más me preocupa en la crianza de mis hijos. Me está costando mucho y en algunas ocasiones, sobre todo cuando me falta el sueño, no lo consigo. Pero estoy segura que lo conseguiré, no me cabe la menor duda.

La sesión de Mindfulness me asombró porque gracias a ella pude darme cuenta el fuerte dolor de espalda que tengo. Lo siguiente hubiera sido que Medela hubiera puesto un fisio, pero ya era mucho pedir.

Y aunque la conciliación del trabajo con la lactancia materna lo tengo más que superado, escuchar a una IBCLC es siempre un placer.

El programa del evento poco y mucho tenía que ver con la lactancia materna, pero lo que más me gustó fueron sus ganas por cuidarnos y ayudarnos en el día a día con nuestras familias. Pero ya no sólo a nosotros, sino también a nuestros pequeños. Mis hijos lo pasaron pipa haciendo actividades:

  • pintaron y construyeron una araña y una medusa, que podéis ver en la imagen junto a mi "acreditación" (jijiji, de estas tengo ya un pañao)
  • hicieron "yoga" por decirlo de alguna manera, aunque como bien las expliqué en la misma frase no hay cabida para Canija y relax, 
  • disfrutaron comiendo todo lo que allí les prepararon (a ellos y a nosotros) - (Nota mental para Medela: Por favor, la próxima menos donuts y chuches, que mi Pequeñín se comió un montón de ellos!!)
Salimos de allí encantados porque toda la familia pasó una mañana muy agradable. Rematamos #UnDiaDeCalma con una serie tirada en el sofá mientras mis pequeños y mi marido se echaban una siesta agotados de la mañana tan chupi que pasamos.

Gracias a Medela por este día tan guay.

martes, 7 de octubre de 2014

¿Cuando llegó el destete? + 5 años de lactancia

Ya llevabas tiempo en que mamabas muy de vez en cuando, a veces porque te hacía gracia, otras porque querías sentir mi contacto más allá del de tenerte en mis brazos y comerte a besos y otras simplemente porque tus hermanos lo hacían y tú no ibas a ser menos. Pero aquellas veces empezaron a ser esporádicas, primero cada semana, luego cada dos semanas, después una vez al mes y terminaron por espaciarse hasta no recordar la vez anterior.

No sé cuando sucedió exactamente, pero sí recuerdo cuando me di cuenta: Estábamos de vacaciones en Mayo cuando de pronto viste a tu amiga (de tu misma edad) y a Pequeñín mamar y me pediste teta. Debió de salirte un chorro y pusiste cara de asco y yo supe que se acercaba el final.

Esa cara ha vuelto a aparecer dos veces más desde entonces, una cuando volviste a mamar y otra cuando entre Pequeñín y Canija se pasaban un bibe de leche de mamá y tú pediste tomar un poco. Al probarla volvió a darte asco (de esto hace 1 mes) y desde entonces ya decidiste que nunca más, aunque tocarme las tetillas sigue gustándote un montón.

El destete natural sucede entre los 2 y los 6 años, el tuyo ha sido a los 5 años. Me enorgullece pensar todo lo que hemos pasado y afrontado juntas, sobre todo la agitación del amamantamiento, el destete sin elección cuando tuve riesgo de parto prematuro con Canija y alguna que otra crisis sin importancia.

Tú me enseñaste qué se sentía al alimentarte e hiciste que naciera en mí una inquietud sobre todo lo relacionado con la lactancia materna que hace que cada día quiera aprender más y más.

Así que ha llegado el momento de decir que ya hemos aparcado el Tritándem para dejar paso al tándem de los dos pequeños de la casa, como antes compartisteis tu hermano y tú.

Y aunque muchos han opinado de nuestra lactancia, para bien o para mal, los habrá que nos hayan criticado y otros que nos hayan alabado, pero sin embargo a mí me queda lo que tú y yo hemos compartido. Y ha sido mucho, joder que si ha sido mucho. Y no siento pena, porque sabía que este momento llegaría, ni tampoco siento alivio porque he disfrutado mucho amamantándote, lo que siento es felicidad, por haber encontrado nuestro equilibrio, por haber disfrutado tantísimo tiempo y porque ha sido algo progresivo y natural que juntas hemos decidido.

Cada camino que emprendamos juntas estaremos siempre juntas, desde el principio hasta el final.

Gracias mi niña, mi princesa, mi Bichito. Te quiero.

lunes, 6 de octubre de 2014

Repetimos

Nuestra casa sigue igual, yo sigo siendo la misma Gritona y Gruñona de hace diez días y sigo sin ser capaz de controlarle.

Canija duerme más horas del tirón peeeeeeeeeeeeeeero cada noche hace uno o dos despertares de hora y media y yo no sé si qué hacer. Con más horas del tirón me refiero a que hay noches, y digo hay porque no son todas, en las que se duerme a las 21:30-22:00 y hasta las 2-3 no aparece por mi cama. Peeeeeeeeeeeeeeero desde esa hora y hasta las 5 más o menos no vuelve a dormirse. Y entonces o se despierta cada 10-15 minutos o engancha hora y media y ya se levanta con las pilas súper cargadas mientras yo me restrego los ojos y me lloran.

Hoy Pequeñín no quería desayunar cereales con leche y cuando no quería más ha decido tirarlos al suelo y yo he perdido los papeles. Me ha costado mucho controlarme pero le he gritado, vaya que si le he gritado y me he enfadado mucho con él. Le he pedido perdón y él a mí y aunque luego hemos ido al cole riendo y me ha pedido que le llene las orejas de besos, tengo un nudo enorme en mitad del pecho y me siento triste.

Ya no sé qué hacer, incluso creo que voy a comentárselo a la pediatra, porque me afecta negativamente y no me gusta la persona que soy en este momento. Y no es que me sienta desbordada con tres, que nos apañamos la mar de bien aunque no tengamos ni un momento para nosotros, sino que me jode mucho perder los papeles sabiendo que los estoy perdiendo y sin ser capaz de no perderlos. No sé si me explico.

Hemos avanzado mucho, hoy de hecho ha dormido de 22 a 3:30, lo que hacen 5:30 horas del tirón, lo que me dice que mi hija medicación no necesita. Sin embargo, eran las 5 y todavía no se había dormido, ¿por qué? No tengo la menor idea, pero aunque se quedaba tumbadita a mi lado y relajada, intentando dormirse, era como si no pudiera. Luego se ha vuelto a dormir hora y media y ya no ha querido dormir más.

Como la viñeta que hoy ilustra el post, estoy segura que llegará el día que todas estas noches sólo sean un recuerdo

Así que por aquí más de lo mismo, poco puedo contaros diferente y por esto no actualizo el blog, pero sigo al otro lado de la pantalla.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Gruñona y gritona, lo tengo todo :'(

Llevamos una semana jodida, muy jodida. Hoy es uno de esos días en los que me levanto y no puedo dejar de pensar qué coño estoy haciendo mal. Canija duerme fatal, pero mal no, lo siguiente. Esta noche se ha despertado cada 45 minutos, en una de las veces se ha escapado y se iba ella tan ricamente al salón a jugar, cuando la he interceptado para traerla de nuevo a la cama. Eran sólo las 3 de la mañana y desde ese momento hasta las 5:30 se han sucedidos lloros por su parte y súplicas por la mía. Entre lloro y lloro yo me quedaba dormida durante segundos. Ella quería irse a jugar yo quería dormir. Al principio mi voz era cálida pero a medida que iban pasando los minutos la furia me invadía. A la hora he empezado a levantar la voz y debía de estar gritando porque se ha despertado mi marido. Al darme cuenta de que me estaba pasando, he vuelto a bajar el tono y comenzado a acariciarla de nuevo, pero daba igual, ella no quería dormirse.

La noche ha sido horrorosa, pero peor es el estado anímico que me ha dejado. He pasado toda la mañana enfadada y gracias a este enfado no he bostezado ni una sola vez. Todavía tengo los músculos de la cara tensos, pero he pasado de estar enfadada a triste. Triste porque últimamente grito más de lo que debería, mi paciencia está en menos 50, mi cansancio es un suma y sigue y me cuesta mucho controlarme. Me he vuelto una gruñona y gritona y me siento fatal por ello. Cada vez que lo pienso me arrepiento e intento cambiarlo sin conseguirlo. Ahora mismo no me gusto nada, pero nada, nada, nada. 

Sé que soy muy crítica conmigo misma pero lo único que me apetece es llegar a casa y abrazarles, pedirles disculpas por tener una madre tan gruñona y gritona últimamente, pero luego todos estos pensamientos se disipan y no soy capaz de frenar cuando empiezo a enfadarme. He llegado a un punto que creo que grito por sistema, que en cuanto Pequeñín no me hace ni puto caso le repito las cosas dos veces y lo siguiente es un grito. Él llora, me pide que no le grite y yo me doy cuenta de que otra vez me he vuelto a pasar, pero me está costando muchísimo gestinar mi ira. 

Las noches son mucho peores y aunque intento centrarme en el amor que siento por mi Canija, esta semana no lo estoy consiguiendo y levanto demasiado la voz. Tanto que creo que siempre hablo muchos decibelios por encima que el resto de las personas. 

Hoy es uno de esos días en los que me gustaría llegar a casa, acurrucarme en la cama y llorar como una niña pequeña y como no podré lo hago mientras escribo estas palabras. 

jueves, 18 de septiembre de 2014

Adaptaciones y lloros

Afrontamos la semana pasada el periodo de adaptación de Pequeñín al cole de mayores y de Canija a la guarde. Bichito es toda una princesa que disfruta yendo al cole con sus amigos y su profe, de los que se ha acordado constantemente estas vacaciones. Volver, para ella, ha sido genial y ha afrontado el inicio de curso con alegría y entusiasmo.

Gracias a ella y a su dulzura Pequeñín ha ido cada día contento al cole. Al fin y al cabo, aunque él es "poco mayor" según sus palabras textuales, su hermana mayor le animaba diciéndole que ella iba a cuidar de él en el patio, que jugaría con él y nunca estaría solo. Gracias a ella mi Pequeñín ha tenido un inicio de curso fantástico, hasta hoy.

Estamos a jueves, no se echa la siesta porque hay horario continuo, está cansado y cuando le he despertado esta mañana ya iba retorcido. Después de desayunar ya no quería ponerse las zapatillas y hemos tardado en conseguirlo y según cerrábamos la puerta de casa he escuchado el primer: "no quiero ir al cole". He intentado jugar con él, hemos llevado a Bichito antes que a él y le he llenado las orejas de besos para que le duren a lo largo del día hasta que mamá vuelva a casa (lo cual le ha resultado graciosísimo y nos hemos reído un montón juntos). En la puerta de clase un compañero quería escaparse y gritaba llamando a su mamá. Nada era consuelo para mi hijo en esos momentos así que cuando le he dejado comenzaba a llorar. Y yo también.

Sé que es normal, que para él es un cambio muy drástico, que de hecho tiene mucha suerte de tener una hermana que le quiere muchísimo y le cuida. Pero aún así necesita encontrar su lugar, ya no sólo en el cole sino también en casa.

Mi niño hasta hace poco era el pequeño, ahora es el mediano y le cuesta todavía encontrar la forma adecuada para interactuar con Canija. Me paso el día diciendo que la deje, pero he de reconocer que hace un año también se lo decía con Bichito y confiando en él y teniendo un poco de paciencia, pudimos ver cómo empezaron a encontrar la forma de relacionarse y comunicarse juntos. Y os puedo asegurar que se me cae la baba viéndoles jugar y divertirse y cómo se buscan cuando están separados.

Ahora es el turno de conseguirlo con su hermana pequeña, que pasó de ser un bebé a una pequeñaja que además de no dejarnos dormir, es una gamberra muy graciosa, lo cual no ayuda nada. Y justo en este momento empieza el cole y él tiene un batiburrillo de sentimientos encontrados que unido a su cansancio y el mío se nos hace un mundo. A él y a mí.

Dejar a mi Pequeñín hoy llorando me ha puesto un nudo enorme en el estómago. A lo largo del día han sido varias las veces que mis ojos se han llenado de lágrimas y hoy me está costando mucho el día. Recuerdo sus lágrimas resbalando por sus mejillas mientras me despedía dándole besos y tengo unas ganas locas de volver a casa para abrazarle y besarle.

Por suerte Canija, cosa que no me esperaba en absoluto, lo lleva muy bien, "aparentemente". Le echa los brazos a la profe, no llora y cuando me ve viene corriendo, me abraza y rápidamente intenta tumbarse mientras mete la mano por mi camiseta para sacarme una teta. Si no fuera porque se pasa la tarde encima mío (cosa que tampoco ayuda con Pequeñín) y las noches que me da, estaría alucinando y es que me esperaba muchos más lloros en su caso que en el de Pequeñín. Lo cual creo que es parte del causante de este desasosiego en mi interior.

Como algún día deje a los dos llorando me da algo. Si todavía ahora no he conseguido remontar el día, sigo muy triste y con ganas de echarme a llorar, no sé qué será de mí como me pase con los dos en el mismo día o los tres, nunca se sabe...

Y vuestros hijos, ¿cómo se están llevando la vuelta al cole? ¿Qué tal aquellos que están en periodo de adaptación?



martes, 16 de septiembre de 2014

En la oscuridad

Y el silencio de la noche intento empatizar contigo y apaciguar mis nervios. Me cuesta mucho conseguirlo pero sé que este momento es especialmente duro para ti y al fin y al cabo soy yo la que cada mañana te deja en la guarde. 

Sé que me quieres y yo te adoro e intento centrar todos mis pensamientos en éste y olvidar que hace escasos 10 minutos estabas despierta y mamando por duodécima vez, que ya es la tercera vez en la noche que te saco los mocos y te mantengo erguida durante media hora para que te sea más sencillo respirar, que dentro de escasas dos horas tengo que levantarme para desayunar, poneros el desayuno a los tres (que tú no comerás), preparar los bocadillos y dejar a tus hermanos en el cole y a ti en la guarde. 

Y te prometo que estoy harta y que se acabó, que como te vuelvas a despertar me voy a cortar las tetas de raíz y lo digo con la boca chica y para mis adentros porque no hay nada más maravilloso que amamantarte, aunque haya veces que me las arrancaría. 

Y me pregunto de dónde coño sacas las fuerzas, si tu siesta es de media hora y por la noche apenas dormimos. 

Y entonces cuando voy al baño y me veo reflejada en el espejo recuerdo que eres la que más se parece a mí o eso dicen...

lunes, 15 de septiembre de 2014

El tiempo pasa

Y yo sigo sin actualizar mi blog, sin tener ni 10 minutos para escribir algo decente. Ya no importante, que esas cosas llevan su tiempo, cualquier cosa hubiera sido buena para no sentir que lo tengo abandonado y a punto de dejar de subsistir. Pero sí, lo tengo abandonado, no nos engañemos y no sé ni cómo ni cuándo conseguiré escribir todo lo que siento y todo lo que pienso.

La última vez que publiqué fue hace casi un mes y desde entonces han pasado algunas cosas que me habría gustado compartir, pero que no he podido.

De la noche a la mañana pasé de casi seguro estar en la lista del ERE de mi empresa a afrontar 2 años (prorrogables a 2 más) en mi cliente, el que siempre he tenido desde que estoy en mi empresa (casi 7 años ya). No me lo esperaba, la verdad, pero fue muy agradable sentirse útil y valorada laboralmente. Mi reducción de 6 horas, mis horas de entrada y salida (de 10 a 16) y que además mi empresa no se ha presentado al concurso, no han sido suficiente para que el propio cliente haya presentado mi curriculum para que la UTE (Unión Temporal de Empresas) que ha ganado este año me subcontratara. Sé que es muy lioso, que a menos que hayas pasado por esto no vas a entenderme, pero tampoco creo que merezca la pena explayarme mucho más.

Estando de vacaciones en septiembre me comunicaron que se había quedado la UTE sin dinero y que tenía que incorporarme a mi empresa hasta la firma del nuevo concurso. Y aquí estoy, haciendo la semana pasada la adaptación de los niños al cole y a la guarde y esperando de nuevo en mi empresa a que se firme el contrato (para finales de esta semana o principios de la siguiente).

Mi última semana ha sido muy caótica, la adaptación ha sido muy complicada con tres hijos y teniendo que estar a la misma hora en dos sitios a la vez. Además, Canija se ha adaptado mejor de lo que espera o aparentemente, pero las noches están siendo una pesadilla. Se despierta entre 10 y 20 veces, no dura ni 1 hora seguida durmiendo, incluso una noche ni 10 minutos. Sé que es su manera de expresar su descontento e intento entender y empatizar con ella en la oscuridad y el silencio de la noche.

Sin embargo, con una noche terrible en la que hemos dormido entre 2-3 horas en rangos de 10-15 minutos debido a los mocos, afronto esta semana con muchísima ilusión. He cambiado mi horario de entrada de forma que soy yo la que me encargo de despertar a mis hijos, darles el desayuno y llevarles al cole, sin tenerles que hacer madrugar más de lo que deberían y mi marido les irá a buscar a su hora de salida. Además, en estos días estamos perfilando nuestros sueños y dejándonos llevar por nuestros deseos. Se esperan decisiones importantes en nuestra familia, que quizá llevaremos acabo en este curso que comienza. Todo siempre con la ilusión y la unidad de nuestra gran familia y siendo conscientes que las decisiones que tomamos es por el crecimiento y el bienestar familiar.

Espero que vuestras vacaciones hayan sido geniales y que tengáis muchas alegrías este curso que empieza. Podéis compartirlas conmigo, la verdad es que me encanta leer vuestros comentarios y correos y os agradezco que me hagáis partícipes de vuestro día a día. BESITOS

jueves, 21 de agosto de 2014

Unas tetas nuevas

A mí las tetas me crecieron a lo bestia. Una noche, cuando tenía 8 años, me tumbé boca abajo (postura en la que duermo desde que soy pequeña) y de pronto tuve que levantarme corriendo porque una teta me dolía muchísimo. Avisé a mis padres y cuando me tocaron el pecho notaron un gran bulto, duro y bastante grande que les hizo preocuparse, más que yo. Un pecho tenía un bulto enorme y el otro absolutamente nada. Ante la insistencia de mi padre (hombres, jijijiji), me llevó al ambulatorio a aquellas horas para confirmar que sí, que efectivamente me estaba creciendo el pecho y que, tenía un año para crecer de estatura, porque no tardaría en bajarme la regla. Cosas que dicen los médicos, aunque yo en aquel entonces era de las niñas más altas de la clase y desde luego la más desarrollada y, por desgracia, poco más crecí (ahora soy menudita, como me dice LadyA). La regla bajó poco más de un año después :'( Jamás olvidaré las palabras de aquel doctor.

Así que siempre he tenido buenas tetas, más gordas de lo que me gustarían porque cuando te sales de "lo normal" pues es difícil encontrar sujetadores en las tiendas en las que compran tus amigas, pero tampoco una exageración. De mis amigas era la que más tetas tenía, del círculo de amigas de ahora desde luego me ganan muchas, cómo cambian los tiempos. Pero gracias a la juventud la gravedad no había hecho estragos.

Cuando me quedé embarazada, leía revistas y libros que nada tienen que ver con mis sentimientos y pensamientos de ahora sobre la maternidad y, aunque me creí informada, nada más lejos de la realidad. Recuerdo que embarazada de Bichito hubo gente que me dijo en varias ocasiones que después de dar el pecho mis tetas iban a quedar fatal. Ante aquellos comentarios y, como mi marido se dio cuenta que me empezaba a afectar, me dijo que si después de dar el pecho a nuestros hijos yo quisiera operarme, buscaríamos al mejor cirujano para ello costara lo que costara.

Ains, qué estúpidos éramos entonces. ¿Por qué? Porque en aquel momento en el que todavía no había parido a mi bebé, el pecho sólo tenía connotación sexual y estética, pero una vez que pasó a ser su función primordial que es la de amamantar, aquél pensamiento fue distorsionándose hasta desaparecer.

Pensaréis, ¿a qué viene todo esto? Pues porque un par de conocidas acaban de ponerse un par de tetas nuevas. Y yo las miro, desobedeciendo la ley de la gravedad, duras y colocadas en su justa medida y me miro las mías, llenas de leche, redonditas y cálidas. Que sí, que las tengo caídas, que me pesan un montón y que estéticamente no son perfectas, pero últimamente me las miro y remiro en el espejo o desde arriba y siento amor y ternura hacia mis pechos. Debido a las subidas de leche mi piel del pecho se ha distendido un poco y debido al peso (y a la gravedad) también se ha caído, aunque mi piel sea flexible estos cambios son notables en él.

Todo esto me ha hecho pensar mucho sobre aquella conversación de hace unos años con mi marido y soy feliz tal y como soy. Mis tetas me definen, son parte de la crianza de mis hijos, cada centímetro de su composición es absolutamente perfecta, me generan placer cada día mientras amamanto a mis hijos. Gracias a mis tetas mis hijos han tenido y tienen el alimento idóneo para ellos, en exclusiva hasta los 6 meses y ahora hasta que nosotros queramos. En este momento son unas de las partes más importantes de mi cuerpo, me siento orgullosa de ellas y jamás las cambiaría.

Y vosotros, ¿alguna vez pensasteis sobre este tema?

miércoles, 23 de julio de 2014

Mi Princesa, gracias

Hace tres días fue el cumpleaños de mi Bichito y he tenido que esperar hasta hoy para poder escribir algo y contar cómo me siento. Son en estas fechas señaladas en las que experimento más momentos de autocrítica y soy más consciente del tiempo que ha pasado.

5 años cumplió mi princesa el pasado 20 de julio, 5 años cumplí yo como madre.

Miro a mi princesa, tan dulce, tan cariñosa, tan preciosa y no deja de parecerme un bebé grande al que sus padres (osease, nosotros) le han convertido en una niña con más responsabilidades de las que debería. Mirarla a sus 5 añitos y ver que es la hermana mayor de dos hermanos y que la pequeña ya tiene más de 1 año, me da mucho vértigo y me hace reflexionar sobre si nuestra decisión fue justa para ella. Es la mayor, y aunque no queramos dado que la responsabilidad de sus hermanos es nuestra, se atribuye ciertas obligaciones que otros no la tendrían.

Vela por la seguridad de sus hermanos, con cariño y mucha devoción, porque los quiere con locura y solo hay que verla con ellos para ver lo importante que son para ella.
Marca el camino e intenta que su hermano y su hermana no rompan, no peguen, no ensucien, etc, etc.
Sus hermanos son sus maniquís, no necesita cabezas de muñecas ni muñecos para pintarlos, peinarlos o disfrazarlos, tiene dos hermanos con los que jugar, reír y disfrutar.

La miro enamora de ella, de la niña que es y me encanta ver la vida desde sus ojos tan creativos y despistados. Podría pasarme horas escribiendo sobre ella porque es maravillosa, cada célula que compone su cuerpo es absolutamente perfecta. Me embriaga cada recuerdo suyo, fue la primera de casi todo, la que hizo que yo naciera también aquel 20 de julio.

Y aquí estamos, creciendo las dos, porque yo tampoco soy aquella mujer, ni por asomo. Mucha gente piensa que las personas no cambian, que son en su esencia, la misma. Yo estoy segura que he pasado por muchas etapas en mi vida y que he ido cambiando a lo largo de ella. Pero desde luego el día que nació mi princesa nació otra persona totalmente distinta dentro de mí.

Al principio, era un nudo en el estómago y en la garganta, diciéndome cómo debía hacer las cosas y yo la escuchaba pero seguía rigiéndome por mi cabeza y por aquellas cosas que había leído/oído. Poco a poco, fui dejándola crecer, escuchando cada cosa que me decía, dejando que esa luz embargara mi cuerpo. Mi instinto crecía dentro de mí, arrasando convicciones estipuladas y socializadas, llenando cada cubículo, cada rincón de mi cuerpo y creciendo en mí. Y la dejé crecer, no le puse barreras sino que la ayudé con rampas para que su desarrollo fuera más grande. La permití embriagarme con mi propia esencia, la que nace de las entrañas y su luz inundó mi vida.

Y desde entonces soy feliz, con mis equivocaciones, mis defectos y mis fallos, pero feliz. Con mi falta de sueño, mi culo inquieto, mi vida estresante, pero feliz. Con mi no poder morderme la lengua, mi pasión por las cosas en las que creo, mi carácter directo, pero feliz. Con mis amigos, mi familia, mi marido maravilloso y mis increíbles hijos, pero inmensamente feliz.

Gracias hija mía, se me llena el corazón de alegría sólo con pensar una milésima de segundo en ti, se me llenan los ojos de lágrimas y me emociono porque tengo que darte las gracias cada día de mi vida.

Soy feliz gracias a ti, porque desde que estuviste en mi vientre fuiste tú la que dio comienzo a este cambio, este camino extraordinario en el que me acompañas cada día. Perdón por no escucharme antes y poder disfrutar de la mujer completa y segura con las que se encontraron tus hermanos. Porque tú has sufrido más ese cambio, ese ensayo-error, esas miles de preguntas que siempre me hice y que tú, con el brillo de tus ojos respondiste.

Seguiré creciendo junto a ti y recorriendo este fantástico camino que estamos recorriendo juntas. Y junto a tu padre y a tus hermanos saltaremos todos los obstáculos y seguiremos bañándonos en la felicidad que inunda nuestras vidas.

Gracias mi princesa y Feliz 5 cumpleaños. Te quiero.

lunes, 14 de julio de 2014

Etapa concluída

Dicen que los hijos unen a la pareja, yo no lo creo, creo que la pareja se forja y hay que cuidarla, con o sin hijos. Y creo también que cuando más hay que cuidarla es cuando se tienen hijos, lo cual a veces es imposible e inviable.

Nosotros hemos llegado a ese punto en el que nuestra familia ha quedado construida, en el que hemos encontrado nuestro equilibrio perfecto, nuestro estado ideal. Y eso se nota en nosotros como pareja, que aunque discutamos de vez en cuando, no estemos de acuerdo el uno con el otro, haya cosas del otro que nos molestan y a veces necesitamos un rato a solas para nosotros mismos, nos queremos más que nunca.

Hemos necesitado incluso años para volver a salir solos, para disfrutar de un momento para nosotros dos, pero, por suerte, lo hemos aprovechado. Hace un par de meses salimos a cenar. Canija dormía fatal por entonces y no pudimos nada más que cenar y volver a casa mientras nuestras bocas se abrían, nuestros ojos se cerraban y todas y cada una de las células de nuestro cuerpo se iban durmiendo mientras nosotros intentábamos mantenernos despiertos. No estuvimos fuera ni dos horas, habiendo dejado a Canija dormida, pero nos sentó bien salir un rato y reírnos juntos.

Este viernes ampliamos un poco más y pasamos casi toda la tarde solos, disfrutando el uno del otro, de hacer las cosas sin prisas, de hablar sin que nadie nos interrumpiera, de estar juntos los dos. La casa estaba vacía, había un silencio inmenso y nos sobraban las manos, pero pudimos entrelazarlas juntos y disfrutar del momento en nuestra soledad conjunta.

Yo me siento así, totalmente unida a él con la relación padre-madre pero también como marido y mujer. La relación de pareja hay que cuidarla porque muchas veces se deteriora y no nos damos cuenta que nos afecta negativamente como personas y eso, nuestros hijos lo sufren. A mí estas horas juntos me han sentado de maravilla, me han desestresado, me han aportado más paciencia y me han recargado las pilas. Tanto es así que he notado cómo repercutía en mi estado de ánimo de forma muy positiva y, por lo tanto, también en mis hijos y ellos lo han notado mucho.

Estaba estresada porque el día a día y el cansancio no me permitían sacarle a nuestro día a día ni unos minutos para disfrutarlos juntos. Últimamente acostaba a Canija y me metía en la cama directa, agotada de la vorágine del día a día y sin tomarme ni siquiera un respiro, no sólo para nosotros, sino también para mí misma. Unas horitas a solas con mi marido me han venido fenomenal y a él también. Aún teniendo tres hijos tenemos la gran suerte de tener una hada a la que dar las gracias y que nos ha permitido este momento a solas.

Conozco varias parejas que se sienten completos como nosotros y que gozan de esa serenidad. Y las siento plenas, el uno con el otro, con sus salidas de tono de vez en cuando, sus cabreos esporádicos, pero que comparten esa complicidad y esa seguridad con el paso de los años, el amor y la confianza, dan a la pareja. Debemos cuidarnos como pareja porque no nos damos cuenta muchas veces de la falta que nos hace y dejamos que el día a día nos vaya consumiendo. Debemos de gozar de buena salud en la pareja y lograr un equilibrio no sólo con nosotros mismos, sino también con la persona con la que hemos decidido formar nuestra familia. Es importantísimo mimar este dúo, aunque nos cueste, aunque nos parezca imposible, porque sólo así conseguiremos la plenitud.

Y vosotros, ¿os sentís así? ¿Conseguís a veces poder arañar momentos para vuestra pareja?

miércoles, 2 de julio de 2014

Curas de sueño

La nueva habitación de mis hijos.
La habitación de Bichito, Pequeñín y Canija :)
Si sigues haciendo lo mismo y no introduces ningún cambio en tu conducta el resultado seguirá siendo el mismo, no varía.

Este era nuestro punto de partida: Canija dormía con nosotros y había noches que se despertaba entre 8 y 12 veces, e incluso noches en las que se desvelaba una o dos veces de media hora a dos horas, criminal. Mi marido se había dado por vencido y yo me encontraba cada día más cansada e irascible porque mi bebé no me dejaba dormir y sus despertares nocturnos me generaban muchísimo estrés. Si bien estoy segura que no la ocurre absolutamente nada, que está dentro de su maduración y de que está sobreestimulada por tener dos hermanos pequeños muy activos.

Decidimos intentar algo diferente, algo que obtuviéramos una reacción, a peor o a mejor, pero si no hacíamos nada todo iba a seguir igual y sólo cambiaría a lo largo del tiempo. Hablamos con sus hermanos y les propusimos llevar a Canija con ellos a su habitación, por lo menos hasta el primer despertar, y ellos se pusieron muy contentos.

Existían diferentes reacciones:
  • o se despertaba más veces,
  • o se despertaba las mismas,
  • o se despertaba menos.

Yo tenía claro que en el momento que se despertara me la llevaba conmigo, entre otras cosas porque sigo extremadamente cansada y necesito pegar ojo, aunque sea 20 minutos cada media hora y sigo necesitándola pegada a mí.

Y así su padre subió el colchón de una cama pequeña y probamos. Canija estaba encantada y feliz de irse a dormir con sus hermanos, porque antes cuando la decía "!Vamos a la cama!", ella se iba a la cama de su hermano. Parecía que ella misma quería irse allí a dormir y por esta razón probamos.

La primera noche, a las 2 horas Canija estaba subiéndose a mi cama y cogiéndome la pierna para ayudarse y así conseguir llegar a mí. Ni siquiera tenía que levantarme yo, ella se despertaba de su camita y al ver que yo no estaba, recorría los escasos cuatro metros que separan su cama de la mía e intentaba (la mayoría de las veces con éxito) subir a mi cama. Entonces yo la abrazo, la beso y la doy el pecho y ya nos quedamos el resto de la noche juntitas.

La primera noche la echaba tanto de menos que apenas conseguí pegar ojo hasta que vino. Cada noche, a las 2 horas de haberme acostado yo, 3 después de que se haya dormido ella, Canija viene a mi encuentro y yo me siento feliz al verla. Los primeros días se ha desvelado y la ha costado mucho volver a dormirse, pero lleva dos noches que no se desvela, que viene y se duerme al pecho de nuevo.

Yo sólo pedía que se alargara ese primer despertar y que yo pudiera enganchar tres horitas del tirón, anteanoche fue la primera noche que yo dormí 4:30 seguidas. Alucinante fue darme cuenta que eran más de las 3 de la mañana cuando Canija trepaba por mis piernas en busca de mi pecho. Cómo me sentaron esas 4 horas y media, hacía tanto tiempo!!! Luego, una vez que se queda conmigo, se despierta cada hora, pero si ya he dormido 4 horas y medio me importa un carajo, me da exactamente igual, porque entonces la miro con ternura y la furia y rabia de noches pasadas no tengo que controlarla, simplemente no me sale.

Cama pequeña y litera con escaleras en horizontal, para
que puedan subir sin peligro los tres (Canija también sube)
Dado que ha ido bien decimos entonces subir la cama pequeña completa y dejarla fija. El resultado es el de la foto, junto a Su Litera hemos puesto la camita que utilizó Bichito, de tal manera que Bichito duerme arriba, Pequeñín abajo y Canija en la camita.

Quizá en un futuro podamos invertir en una solución más acorde con ellos, pero en este momento ésta nos vale.

Me siento contenta de haberlo intentado y que esté dando resultado. Ella se va contenta a su camita cada noche, yo la dejo allí dormida y cuando se despierta viene en mi busca. Yo la recibo con los brazos abiertos, los pechos llenos de leche y mis labios llenos de besos, la acurruco en el hueco que deja mi cuerpo en forma de 4 y volvemos a dormirnos juntas. Unos días tarda más y otros días tarda menos, los dos últimos no demasiado. Así que, por ahora, creo que hemos encontrado la fórmula perfecta para nosotras dos y tanto papá como sus hermanos están contentos.

Ningún día ha despertado a sus hermanos porque ella no llora ni me llama desde allí, ella viene a buscarme y se sube trepando por mí. No hemos derramado ni una sola lágrima por el cambio, no hemos forzado nada, sólo hemos decidido probar una fórmula que podría habernos salido bien o mal. Por ahora, en estos escasos 15 días, va bien e igual que utilizo este blog para desahogarme quería compartir esto con vosotros.

Esta no es la fórmula para nadie, es la que está haciendo que yo duerma más sin lágrimas de ambas, sin forzar nada, sin obligar. Yo tenía claro que en cuanto se despertara me la llevaba conmigo, fuera a las 3 horas o a la media hora y así, con las cosas claras, hemos procedido.

Hoy he vuelto a dormir más, no sé a qué hora estaba trepando por mis piernas, pero subió, se acurrucó en mí, agarró su tetilla y nos dormimos pegaditas. Se habrá despertado 3 veces más, pero yo me siento muchísimo más descansada, de hecho me despierto antes que el despertador y mi paciencia no empieza al límite como últimamente.

Ojalá esto continúe, ojalá esto se repita una y otra vez y yo pueda seguir dándome curas de sueño de 4 horas y media :)

miércoles, 25 de junio de 2014

5 Consejos Para No Desesperar Extrayéndote Leche

Yo, en el baño del trabajo, dos veces al día.
Casi 5 años Extrayéndome Leche

1.- Cómprate un buen sacaleches.

A poder ser rápido y que cada vez que te extraes no tardes una barbaridad.
Mejor eléctrico que manual. Para extracciones esporádicas todo vale, pero cuando las extracciones se alargan en el tiempo uno eléctrico es mucho más útil.
Mejor doble que simple. Porque los extractores dobles utilizan el reflejo de eyección para extraer más cantidad de leche de ambos pechos y además en menos de la mitad de tiempo que los extractores simples (lógico, con uno simple al menos tardarías el doble porque tendrías que ponértelo en cada pecho)
Si tiene tecnología doble fase mejor, como imita la tetada del bebé se obtiene más cantidad de leche.
Si tiene batería mejor que pilas, pero si puedes enchufarlo a la corriente, por esto ni te preocupes.

En mi caso, tengo mi Freestyle, el mejor extractor doble portátil del mercado.

2.- Utiliza algún método para tener las manos libres.

Esto es comodísimo porque si mientras te extraes leche estás haciendo otra cosa, el tiempo parece que pasa más rápido. Si, además, lo alargas en los meses, no se te hace tan duro.

En mi caso, utilizo el Top de Extracción Fácil, que como podéis ver, me extrae mientras estoy con el teléfono, ya sea hablando o respondiendo algún mail o buscando algo por internet o leyendo.

3.- Hazte con un bolso grande para transportar todas tus cosas.

Si esto ya lo tienes, fenomenal, pero si además de todas tus cosas tienes que incluir el extractor, mejor un bolso grande para llevarlo todo en él.

4.- No olvides una nevera portátil con acumuladores de frío.

Para transportar la leche de un sitio a otro y no romper la cadena de frío, no olvides llevarte una nevera con buenos acumuladores de frío. Si es pequeña, mejor que mejor, porque quizá puede entrarte en el bolso del punto 3.

En mi caso, utilizo el bolso City-Style que lleva una neverita donde se puede transportar hasta 4 botes de leche de 150ml. A mí me viene fenomenal, porque me cabe en el bolso y lo llevo todo en uno.

5.- Disfruta.

Ríete de la pinta que tienes y hazte una foto como yo, tus amigas alucinarán de tu look.

En mi caso, ni a Madonna le hubiera quedado tan bien como a mí.

Si además necesitas que te eche una mano, te asesore o te ayude con ello, no dudes en escribirme a construyendounafamilia@gmail.com.

martes, 10 de junio de 2014

Te perdí

Han pasado 9 años y sigo echándote de menos. Sigo viendo a personas por la calle que me recuerdan a ti, como si de pronto fueras a aparecer y darme uno de esos abrazos de oso en los que me sentía segura.

Hicimos muchas cosas mal, entre ellas no pasar más tiempo juntos y ahora ya es demasiado tarde.

Te echo mucho de menos papá y ya hace 9 años que te tumbaste en tu cama a dormir y no volviste a despertar. Así, de la noche a la mañana, sin avisar, te perdí. Y no sólo yo te perdí, porque mis hijos perdieron a su abuelo y tú perdiste a tus nietos.

Hoy lloro de rabia, de impotencia y de tristeza, por no tenerte a mi lado, por notar esa ausencia que ni toda la alegría de estos últimos años ha logrado ocultar.

Hoy tengo un nudo en la garganta desde que me he despertado, siento un vacío enorme en mi corazón.

Hoy es uno de esos días en los que toda la nostalgia por tu pérdida vuelve, donde recuerdo aquel fatídico día, donde rememoro el abrazo de tus enormes brazos y me invade la pena.

Hoy me permito llorar, porque lo necesito, porque cada célula de mi cuerpo siente dolor y no quiero reprimirlo.

Hoy quiero y necesito echarte de menos con cada trocito de mí y lloraré porque mis hijos perdieron un abuelo aquel 10 de junio, porque yo perdí a mi papá.

lunes, 9 de junio de 2014

Mi bebé no me deja dormir

En los últimos meses mi blog brilla por la ausencia de entradas y cuando las escribo, el 80% trata del sueño de mi Canija y la falta de sueño nuestra. He de reconocer que aunque comparto mi experiencia con mis amigas, ya hace tiempo que omito la mayoría de los detalles y es que parece que soy cansina con este tema. Mi blog es mi casa, mi espacio para decir cómo me siento y mi lugar de desahogo. Y es que estoy hasta los COJONES, con mayúsculas y negritas.

Me encuentro agotada física y psíquicamente. A las noches de 8 despertares hay que sumarles desvelos de más de 2 horas. Llevamos muchos días con dichos desvelos, demasiadas noches seguidas. Estoy tan cansada que entre que la digo a dormir, la echo en su lado junto a mí y siento cómo su mano me arranca un mechón de pelo, me quedo dormida.

Mi marido ya hace semanas que tiró la toalla y yo no sé cuánto voy a aguantar más. El domingo de hace una semana lloraba mientras se dormía de impotencia, de no saber qué hacer, cómo conseguir soportarlo. Yo la acompaño en sus despertares, en la cama, a oscuras y en horizontal. Mi cuerpo no me permite más, estoy agotada físicamente, ya no tengo paciencia y empiezo a sentir miedo.

Estoy muy preocupada por ese sentimiento de miedo, nuevo en mí. Miedo a que se despierte, miedo a que cuando se ha despertado se desvele. Cada vez que se despierta ruego porque se vuelva a dormir, suplico en susurros que vuelva a cerrar los ojos y siga durmiendo. El otro día íbamos por el cuarto despertar entre las 22 y las 4 de la mañana cuando volvió a despertarse y yo, mientras la daba el pecho, me alegraba de que la noche fuera bien, pero de pronto sus ojos se abrieron de par en par, empezó a jugar con su dedo y mi cara y se jodió. Ya no quiso dormir más.

Dado que últimamente cuando se desvelaba lloraba, porque ella lo que no quería era dormir y yo lo que no quería era levantarme, he probado a darla un chupete. Con 14 meses y medio es la primera vez que coge el chupete, increible. Aunque lo escupe en muchas ocasiones, la calma y no se tira 2 horas llorando, cosa que mis nervios la agradecen. Esta noche se lo he dado en sus 6 despertares, porque en ninguno de ellos quería volver a dormirse. Por lo menos la calma y no llora, lo que es un gran avance, os lo aseguro.

Este sábado, después de más de 2 años, mi marido y yo nos fuimos a cenar solos. No tardamos ni dos horas en volver y es que físicamente estamos agotados y nos dormíamos cenando. A la vuelta veníamos riendo sin parar, creo que todas las células de nuestro cuerpo estaban dormidas y no nos llegaba el oxígeno al cerebro. Después de despertarse 5 veces, 6 horas después de acostarme, Canija se levantaba como si tal cosa con ganas de juerga y yo arrastraba mi cuerpo junto a ella.

Ya no sé ni qué hacer, ni cuánto voy a aguantar. Si tuviera que pedir un deseo éste sería que mi Canija durmiera y nos dejara dormir a los demás. Me encuentro muy cansada, agotada y mis ojos se cierran buscando volver a los brazos de Morfeo.

Hay personas que creen que la pasa algo, yo estoy segura que no. Cualquiera que la conozca puede ver cómo es de día, no para!!! Se baja de la cama, se sube al sofá, se va a un sitio, a otro. Es energía en estado puro, tanto de día como de noche. Sé que tengo que tener paciencia, que dentro de poco empezará a dormir un poco más y yo con ella, pero cada noche se me hace más cuesta arriba.

Lo peor es que realmente es la que más se parece a mí y eso jode que no veas...

miércoles, 28 de mayo de 2014

Por y para nuestros hijos

Soy Presidenta del AMPA de la escuela infantil a la que van mis hijos, pero porque soy la que iba a estar más tiempo en ella cuando se fundó y con el fin de no tener que cambiar cada x años, asumí yo ese papel. Sin embargo, nuestro AMPA es un AMPA abierta, comunicativa, en el que la opinión de la presidenta, de la secretaria o del vocal vale exactamente lo mismo, donde nos respetamos y donde, por encima de todo, buscamos actividades para todos y cada uno de los niños de la escuela e intentamos mejorar, no sólo las instalaciones, sino también que vayamos todos unidos: dirección, padres y madres y niños.

También quiero dejar claro que a mí el AMPA no me reporta ningún tipo de bien económico, sin embargo, me siento feliz apoyando y ayudando a las familias, organizando actividades para los niños y disfrutando de las sonrisas de cada pequeñín. Lo hago desinteresadamente, porque me preocupa el bienestar de los pequeños y de sus familias y os puedo jurar que me lleva mucho tiempo. Y no sólo lo hago por mis hijos, sino que lo mismo que yo como madre quiero para mis hijos, lo defiendo para todos y cada uno de los niños que allí pasan sus días. Seguiré discutiendo con la dirección cuando sea necesario y seguiré invirtiendo mi tiempo para defender sus derechos y para que la escuela sea un poquito mejor, hasta el último día que mi Canija vaya a dicha escuela.


Dicho todo esto, me parece increíble la aptitud de algunos padres que sólo se preocupan por sus hijos y que no sólo nos critican, sino que además piensan que queremos engordar las arcas del AMPA. El dinero que ingresamos lo invertimos en actividades, avituallamiento para las fiestas, disfraces, detalles para las familias, subvencionar actividades, fotos, etc, etc. El tiempo que nosotros invertimos no lo cobramos, lo "invertimos" para cada niño.

Y, sin embargo, tengo que escuchar ayer mismo a un padre decirme que él hace la orla de su hijo de 2-3, porque su hija no se va a quedar sin orla (of course) y que a las demás clases se la hace por un módico precio de 50€ (hechas ya las fotos por nosotras) porque "le hemos tocado los huevos". Que el AMPA le parece caro (15€ anuales por familia) y que la foto de la orla en 24x30 también (3€ no socios/1€ socios) dado que el revelado sale por 2€ y claro, él no está dispuesto a pagar 1€ más.

Nosotros no cobramos por nuestro tiempo, dos de nuestras vocales han dedicado dos mañanas para hacer las fotos a todos los niños, y gracias a que otro papá nos ofrece hacernos el montaje gratis para que ese dinero no lo gastemos en pagar a nadie y podamos invertirlo en fiestas, actividades y demás para TODOS los niños y habrá que ir a hacer el revelado, recoger el dinero y entregar las fotos. Tiempo que mucha gente no valora, por desgracia.

¿Qué tipo de educación estamos dando a nuestros hijos? Porque yo en esta actitud sólo veo egoísmo, falta de confianza, orgullo y demasiada soberbia.

Hay momentos en los que te dan ganas de tirar la toalla, de pasar de todo y mandar algunas cosas al carajo, pero hoy me levanto con ganas de seguir queriendo hacer las cosas bien, de seguir luchando porque el lugar donde van, no sólo mis hijos sino también los tuyos, sea mucho mejor y ofrezca actividades para ellos. Hoy me levanto sabiendo que todos y cada uno de los integrantes de AMPA seguirán ahí por y para nuestros hijos.

Gracias a todas aquellas personas que dedican su tiempo para que los colegios, institutos y escuelas infantiles a las que van nuestros hijos sean un poco mejor. 

lunes, 26 de mayo de 2014

Escapada a la Montaña: actividad con niños

Laguna de Peñalara
Me he propuesto seguir en la línea de hacer que la Infancia de mis hijos sea mágica y no seguiría dando el coñazo sobre ello si no pensara que no sólo podemos irnos de vacaciones y gastarnos una pasta, sino que también existen planes chulísimos que cuestan sólo el transporte hasta el lugar. 

Teníamos previsto ir este sábado a Cotos-Laguna de Peñalara los cinco y un grupo de rutas al que nos hemos apuntado, pero no todos pudimos ir. 

Esta semana el colegio de mi Bichito ha tenido una intoxicación que se cree que ha sido por el agua y el 40-50% del alumnado y profesorado la noche del martes al miércoles la pasó vomitando, entre ellos mi Bichito. El miércoles Canal de Isabel II tomó muestras debido a la cantidad de personas que acusaban dolor fuerte de estómago, diarrea y demás síntomas. El foco está claro que está en el colegio, pero al final en mayor o menor medida hemos ido cayendo también los padres y algunos vecinos. Total que en casa esta semana recuerdo que Canija tuvo diarrea y su padre también y yo me he pasado la semana aquejada de dolor en el estómago, hasta que el viernes tuve que dejar de comer porque me encontraba fatal. Vomité bilis por la noche y me dolía mucho el estómago, así no podía cargar con Canija montaña arriba y decidimos que no iríamos. Por suerte pedí al grupo si alguien podía echar una mano a mi marido con los dos y como en seguida contestaron que sí, les desperté y les preparé las cosas. Y allí que se fueron, gritando MONTAÑA!!! y con muchas ganas de divertirse. 

Desde el sofá, con mi Canija pegada a la teta casi todo el tiempo, pude ir viendo las fotos de mis hijos y acompañantes. Qué bien se lo pasaron!!! Cuánto disfrutaron!!! Por lo visto Pequeñín iba de la mano del guía de rutas, nuestro vecino, al que se le ocurrió esta gran idea y al que no me canso de dar las gracias. Iban un montón de chavales de todas las edades, desde 3 años y entre unos y otros se animan y suben. 6 kilómetros en plena naturaleza, parando para picar algo y para comer, ver las vacas, disfrutar del paisaje, la fauna y la flora de nuestra sierra, y divirtiéndose todos juntos. 

Llegaron a casa por la tarde muy felices, yo les eché de menos, muchísimo de menos, me hacía mucha ilusión acompañarles, pero a la siguiente iremos todos. A punto estuve de ponerme Frozen en vez de Juego de Tronos de tanto que les eché de menos. 

Ayer no paraban de contarme cosas y lo orgullosa que me sentí cuando me contaron todo lo que Pequeñín y Bichito andaron, lo integrados que fueron en el grupo, lo bien que se lo pasaron. Por suerte haremos una escapada cada mes y yo no paro de preguntar a mi vecino: ¿Cuándo y dónde la próxima? Mientras, mi marido y yo hemos pensado ir a un lugar precioso que íbamos siempre y que la última vez que fuimos estaba embarazada de mi Bichito. Siempre nos parecía pronto pero creo que ya estamos preparados. 

Y vosotros, ¿soléis llevar a vuestros hijos a escapadas en la montaña?

miércoles, 21 de mayo de 2014

Vacaciones Mágicas

Después de escribir mi último post: Vuestra infancia será mágica, de mí depende, nos fuimos de vacaciones.

Decir que han sido mágicas es quedarse corta. Han sido mágicas, fantásticas, maravillosas, increíbles!!! Hemos disfrutado muchísimo, corrido, reído, comido mogollón, bañado en el mar, piscineado e incluso utilizado las piscinas de un spa, paseado, zampado una jartá, nos hemos agotado, hemos madrugado, dormido, llorado porque nos íbamos, nos hemos sorprendido viendo los castellers y todos los estados de ánimo posibles a la n-ésima potencia.

Han sido increíbles, de verdad. Los ojos de mis tres hijos y sus tres acompañantes, no dejaron de brillar en toda la semana. Son nuestras vacaciones familiares por excelencia y los compartimos desde hace 3 años con Eloísa y su familia y son maravillosas. La primera impresión de la gente es de asombro: 4 adultos y 6 niños, pero después, ver cómo juegan los 4 más mayores es mágico. Ellos se divierten mucho juantos, juegan a mamás y a papás, se persiguen, van de la mano, se suben juntos a las atracciones y disfrutan hasta el extremo y nosotros con ellos.

A mí me está costando recuperarme de esta semana, os prometo que no he tenido tiempo nada más que para disfrutar y dedicárselo a mis hijos y la pila de ropa de casa de 5 personas de 1 semana, no me dará tregua. Pero que me quiten lo bailaó, como se suele decir.

Pero no podía dejar de contaros lo maravillosas que han sido nuestras vacaciones y lo bien que lo hemos pasado.

Seguir haciendo que vuestros hijos tengan una infancia mágica porque también será mágica para vosotros, os lo aseguro. 

viernes, 9 de mayo de 2014

Vuestra infancia será mágica, de mí depende

Hace un par de semanas leí un post con el que no me identifiqué absolutamente nada: Estoy harta de hacer que la infancia de mis hijos sea mágica y me dije que tenía que escribir algo al respecto. Mi falta de tiempo y mi estrés no me permitieron hacerlo. Por suerte, pude leer la semana pasada el post de mi amiga LadyA que iba en la línea de mis pensamientos y actos: Yo quiero una infancia mágica para mis hijos.

Si de mí depende que mis hijos tengan una infancia mágica, la tendrán. 


Hijos míos, a mí me habría gustado que mis padres jugaran conmigo, que bajáramos juntos a la calle, que se tiraran en el suelo y jugarámos a los monstruos, que hicieran galletas conmigo, que me llevaran al parque, que disfrutaran cada momento de sus días conmigo, que bailaran y cantaran junto a mí, que se bañaran conmigo (esto sí lo hacía mi padre), que fueran al colegio a decorarlo junto a mis compañeros, que hicieran castillos de arena cuando íbamos a la playa, qué hicieran manualidades conmigo, que me contaran cuentos, qué hiciéramos excursiones super chulas, que patinásemos todos juntos (esto lo intentó mi madre), que nos pusiéramos un día ciegos a chuches o chocolate o palomitas, que veamos una película desde la cama con mamá, reír a carcajadas hasta llorar, hacernos cosquillas, etc, etc.

Nuestras vacaciones son vuestras también y las organizamos por y para vosotros (siempre que haya un buen buffet de desayuno para vuestro padre, por supuesto). Así cada año vamos a Port Aventura y disfrutamos con nuestros amigos, los nuestros y los vuestros. Y si pudiera os llevaría a Disney y a Cabárcenos y a mil lugares donde a mí me habría gustado ir.

Cada mañana de esta semana nos hemos levantado cantando la canción de Port Aventura y al abrocharte el cinturón en el coche Bichito me has dicho: "Me encanta cantar y reír contigo, Mamá. Cómo me gusta estar contigo" y casi me pongo a llorar de alegría, emoción e ilusión. Eso es lo que yo quiero, que disfrutéis cada instante de vuestras vidas y tengáis millones de cosas que recordar. Porque los recuerdos y todas las experiencias que viváis junto a nosotros nadie os lo podrá quitar y podréis cerrar los ojos y vivirlas en vuestra mente, como hago yo cada vez que necesito reírme y recuerdo cualquier anécdota divertida vuestra.

Así que como de mí y de vuestro padre depende que tengáis todo esto, tendréis una infancia mágica, que no os quepa la menor duda.

Nos vamos de vacaciones esta noche, a disfrutar de una semana todos juntos, reírnos, gritar y pasarlo en grande y seguiremos cantando. Voy a disfrutar como una enana, porque me divierto con cada sonrisa vuestra, con el brillo de vuestros ojos cuando os emocionáis y porque os quiero con locura.

Os quiero muchísimo hijos míos: Un mundo de felicidad, una aventura mágica.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Programa Día Mundial De La Donación de Leche Materna

Con motivo del Día Mundial de la Donación de Leche Materna el próximo 19 de Mayo, el Hospital 12 de Octubre nos invita a celebrarlo juntos. El horario es de 16 a 20 y el lugar el Salón de Actos del Edificio General del Hospital 12 de Octubre.

Además están de estreno, ya no sólo de este precioso logo que ilustra el post, sino también de sus nuevas instalaciones.

El otro día que tuve que ir a mi rehabilitación de suelo pélvico, pude echar un vistazo rápido al nuevo Banco de Leche Materna  y contemplar el amplio espacio del que ahora disponen. Donde se apilaban los congeladores y los aparatos necesarios para la pasteurización, tratamiento y conservación de leche materna, ahora tienen una habitación refrigerada donde están dichos congeladores. Me alegro tanto que esto se haya llevado al cabo al fin y estoy deseando que empiecen a distribuir leche materna por otros hospitales públicos de la Comunidad de Madrid y lleguen a muchos más bebés que lo necesiten, esos para los que la leche materna no es sólo su alimento sino también su medicina. 

Os adjunto el programa del día 19 de Mayo:

Los profesionales del Hospital 12 de Octubre implicados en la atención al niño en todas sus edades, en la promoción de la lactancia materna y en la donación de leche materna queremos invitaros a celebrar con nosotros el próximo día 19 de mayo de 2014, el Día Mundial de la Donación de Leche Materna.

En muchos otros rincones del mundo se realizarán diferentes actividades para su conmemoración.

La celebración tendrá lugar ese mismo día desde las 16 a las 20 horas en el Salón de Actos del Edificio General del Hospital 12 de Octubre. El Salón de Actos se encuentra en la planta baja.
PROGRAMA
16-16.15 Presentación de la jornada.  
Dra. Carmen Martínez de Pancorbo. Directora Gerente Hospital 12 de Octubre.
16.15-16.30 Pasado, presente y futuro del Banco de Leche del Hospital 12 de Octubre.
Dra. Carmen Rosa Pallás Alonso. Jefa de Servicio de Neonatología Hospital 12 de Octubre. Presidenta IHAN.
16.35-16.50 Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Parto y a la Lactancia (IHAN) y bancos de leche.  
Dra. Maite García Hernández. Coordinadora Nacional IHAN.
16.50-17 Humanización y Pediatría Hospitalaria.
Dr. Jesús Ruiz Contreras. Jefe de Servicio de Pediatría del Hospital 12 Octubre
17-17.20 Funcionamiento del banco de leche. Beneficios de la leche donada.
Dra Nadia Raquel García Lara. Neonatóloga y Coordinadora del Banco Regional de Leche materna.
17.20-17.40 Un vistazo a nuestros proyectos de investigación con leche materna. 
Diana Escuder Vieco. Investigadora del Banco de Leche.
18-19.20 “Hablando del banco de leche en primera persona”. 
Testimonios de 3 mujeres donantes de leche. 
Testimonios de padres cuyo hijo ha recibido leche donada.
19.20 Lectura de relatos finalistas. Entregas de premios
20 Cierre de la jornada

Nosotros asistiremos y espero que sean muchas las familias las que allí nos reunamos. ¿Os animáis y así nos conocernos?

P.d: Por favor, avisar al correo bancodelechemadrid@gmail.com si vais a asistir, por temas de aforo. 

lunes, 5 de mayo de 2014

El Arreglador


Bichito está en esa edad maravillosa en la que no para de hablar. Verbaliza absolutamente todo, hasta el extremo. De hecho, hay veces que llega a marearte sin parar de hablar, no es capaz de estar más de 1 minuto sin que salga una palabra de su boca. Y así, sus comidas se eternizan y sus explicaciones me recuerdan a un círculo que no para de moverse.

Me hace mucha gracia como Pequeñín la mira y lo bien que se entienden. Él hablar habla, entendérsele, muy poco, pero ellos dos pasan horas hablando y comprendiéndose a la perfección. A veces, me paro a escucharles e intento comprender lo que dicen.

El otro día, mientras íbamos todos en el coche, mi Bichito nos iba describiendo a cada uno de nosotros. Así, Canija era un poco gamberra, que sacaba todos los juguetes y le tocaba recogerlos a ella, Pequeñín le quitaba las cosas cuando ella las utilizaba, no le dejaba hacer sus trabajos y pegaba a Canija, yo hacía comida muy rica y les quería mucho y su padre, aunque se enfadaba muy a menudo, era el mejor arreglador del mundo.

Miré a mi marido y estaba emocionado, "WOW, el mejor arreglador del mundo!", llegué incluso a sentir envidia. El mejor arreglador del mundo. Y tiene razón, a mí cada vez que se me rompe algo le pido a él que me lo arregle y si los niños me traen algo estropeado, enseguida les mando con su padre para que se lo repare. De todos los adjetivos del mundo, quizá sea el mejor que defina a mi marido, y con 30 años más que ella, yo no habría sido capaz de elegir uno mejor.

Últimamente he visto algunos videos que circulan por la red en los que se preguntan a los peques sobres sus madres mientras ellas les están viendo en otra habitación, se emocionan al darse cuenta que para ellos somos las mejores y al escuchar todas las cosas maravillosas que dicen de nosotras.

En nuestro caso sólo ha sido necesario callarnos un rato y escucharla, saber qué opina de cada uno de nosotros, mientras ella, desde su inocencia, nos describía con mucho cariño. Cuando la escuché mi descripción no me percaté de que fuera tan bonita hasta que la he escrito hoy. Para ella soy su mamá y tiene claro que les quiero mucho y me encanta que sea capaz de transmitir mi amor incondicional por ellos. 

Son esas pequeñas cosas maravillosas que ocurren cada día, que te sacan una sonrisa y hacen que tu vida sea plena y feliz. Cada vez que lo recuerdo mi corazón salta de alegría y mi alma se llena de amor.

¿Os habéis parado a escuchar alguna vez a vuestros hijos sin que ellos se percaten? ¿Os ha ocurrido lo mismo que a mí y habéis conseguido saber qué opinan de vosotros?

miércoles, 30 de abril de 2014

Necesito escribiros

Creo que desde que abrí el blog esta es la temporada que más he pasado sin actualizarlo, pero nunca encuentro el momento idóneo para hacerlo. Me de muchísima pena no ser capaz de sentarme un rato y dedicármelo a mí misma, a contaros cómo estamos, a escribir cómo me siento o preparar algún post interesante (o no, eso depende del lector) sobre lactancia materna, crianza con apego, economía familiar o simplemente (como hoy) ordenar las ideas de mi cabeza.

Mi día a día está siendo bastante caótico, la agenda de mi Bichito cada día es más amplia y yo me encuentro llevándolos de un sitio a otro, no puedo ni imaginarme cuando lleguen los tres al colegio y se sucedan las invitaciones. Sólo pensarlo me da vértigo. Y así voy tachando los días en el calendario.

Canija se encuentra bien de su neumonía, hecha una gamberrilla, está recuperando el peso que perdió y un poco más. Estas semanas no está yendo a la guarde y le está viniendo fenomenal, cada día la veo mucho más activa y animada. Aunque las noches no son buenas del todo, es cierto que se despierta menos veces, si bien, con esto de que el sol se va a dormir tarde, nosotros también y al final me acuesto sobre las 12 de la noche, lo que hace que si se despierta 4-5 veces lo haga en mis 6 horas de sueño y es criminal.


Pero hoy, por lo que escribo este post, es porque ayer me di cuenta que lo necesito. Mi nivel de estrés está llegando a sus niveles más altos y no es porque tenga cien mil cosas que hacer, que también, sino porque no estoy haciendo nada que me ayude a relajarme y, por lo tanto, es un suma y sigue. En la vorágine de mi día a día sigo sumando y sumando cosas, lo que me está llevando a tener pesadillas de nuevo, a sentirme mucho más irascible, a que mi nivel de tolerancia al comienzo del día sea bajo y partamos con un nivel de estrés importante, por decirlo de forma gráfica, en un nivel naranja. A partir de entonces violar la línea que separa tratar cualquier conflicto de forma relajada es bastante fácil y se sobrepasa enseguida, luego me arrepiento de haber gritado a mis hijos o de comportarme de forma exagerada en ciertos temas.

Y así, y por este estrés, he pasado unos días bastante baja de moral, con poca gana de todo y algo enfadada con el mundo. Creí que entonces era mejor no escribir en el blog y fueron pasando los días. Ayer descubrí que a mí escribir en mi blog me relaja, que necesito expresarme y canalizar mis sentimientos a través de estas palabras que os escribo cada poco tiempo y reconocí que tenía que dedicar unos minutos a ello. Aunque terminara saliendo un post un poco desectructurado (como el que lees) o un churro-post (también como el que lees) o cuatro frases sin sentido en el que desahogarme y sacar mis sentimientos, lo necesito. Lo necesito, sentarme 20 minutos y hablar con vosotros o creer que hablo con vosotros y os cuento cómo nos va, lo que nos ha pasado últimamente o simplemente lo mal que dormimos (algo de lo que podía escribir cada mañana).

Necesito esto y mucho y debería haberme dado cuenta antes, aunque sea con Canija a la teta o purulando entre mis piernas o ambas cosas como ahora mismo. Escribir en el blog no sólo me relaja sino que me sirve de terapia. Muchas veces nos olvidamos de nuestras necesidades, de lo que verdaderamente nos hace bien, para pasar a ocuparnos de las que creemos que necesitan los demás, nos abandonamos creyendo que podemos pasar sin ellas. Debemos de ocuparnos de nosotras mismas, porque no siempre las personas que nos quieren y tenemos cerca se dan cuenta de ello y nos miman.

¿Os dedicáis tiempo a vosotros mismos? ¿Os habéis parado a pensar qué acción tenéis que realizar exactamente que os permita levantaros más relajados, sin el nivel de estrés en la zona ya naranja?

jueves, 17 de abril de 2014

Canija con neumonía

Cuando nació mi Canija me tiré pendiente del calendario un mes por si pillaba algún virus de sus hermanos y le subía fiebre, si hubiera precisado ingreso habría sido en neonatos y no en planta, donde habría ingresado yo con ella. Pequeñín ya estuvo ingresado en el hospital con fiebre sin foco cuando tenía 2 meses y casi 3 años después hemos vuelto, a la misma planta, con Canija.

Algo no iba bien, yo lo sabía, la fiebre no desaparecía del todo, ella rechazaba el alimento e incluso mi pecho y la llevó mi marido varias veces al pediatra. Se les escapaba algo, de eso estaba segura, estábamos tratando la otitis con antibiótico y la febrícula que tenía terminó de nuevo en fiebre. Aparentemente cuando la vio su pediatra estaba mejor, el oído no estaba tan rojo, por lo que imaginó que sería una reacción a la vacuna de hacía 8 días. Este lunes salí antes del trabajo porque estaba muy preocupada y la llevé a su pediatra que me remitió al hospital.

Estaba muy bajita de ánimo y había perdido medio kilo en 10 días, sin embargo, en la auscultación, no se oía nada raro. Como llevaba muchos días con fiebre decidieron hacerle una radiografía y entonces vieron la mancha en el pulmón. La sacaron sangre, la colocaron suero debido a su falta de apetito y la dejaron en observación. Aunque todas las demás pruebas eran correctas decidieron ingresarla porque llevaba una semana con antibiótico y su evolución no era buena, había que curar esa neumonía.

Canija además tenía una franja roja en la cara, que yo creí que sería del sol dado que habíamos estado patinando el sábado y no le habíamos echado protección, pero a medida que fueron pasando las horas, empezó a salirle una reacción por todo el cuerpo.
Yo seguí pensando que era del sol, pero a medida que fueron saliéndole manchas empezé a preocuparme de nuevo. Primero estaba como en las fotos de arriba y medio día después se puso como podéis ver en estas fotos.

La pediatra que la vio tuvo que irse y mandarme otro pediatra porque estaba embarazada, se trataba de una reacción a la vacuna de la triple vírica, sarampión o rubeola, así que nos aislaron. Canija seguía sin comer y el pronóstico no parecía ser demasiado bueno, sin embargo, el antibiótico empezó a hacer efecto y Canija comenzó a recuperarse.

Volvió aquel brillo en los ojos que días atrás había desaparecido, le quitaron primero el aparato que controlaba su ventilación (que, por otra parte, siempre fue buena) y después el suero cuando empezó a comer. Cuando la vi comer supe que se estaba recuperando y yo me sentía tan contenta.


A la mañana siguiente el eczema había bajado de intensidad y ella se encontraba muy feliz, reía y jugaba sin parar, aunque lo que más le gustaba era asomarse por la ventana y saludar a los viandantes. Por suerte nos dieron el alta enseguida con la pauta de volver si aparecía fiebre de nuevo y de no acercarnos ni a mujeres embarazadas ni a bebés.

Y aquí estamos, ella ya se encuentra bastante bien, apenas tiene ya manchas por el cuerpo y vuelve a tener apetito. Su hermano ha empezado con fiebre, pero las manchas no han aparecido, todavía.

Yo siento miedo, no puedo negarlo, no hay cosa peor para una madre que ver que a uno de sus hijos le ocurre algo. Hubo momentos en los que sentí ganas de llorar, ver a tu hija enferma y llena de cables desanima mucho, hubo momentos en los que eché mucho de menos a mis otros dos hijos, en los que necesité el abrazo de mi marido. 

Reconozco que me paso el día pendiente de ella, de si su temperatura es la correcta. Nos han tratado muy bien en el hospital y han sido muy cariñosos con ambas, incluso me permitieron darle el pecho mientras le sacaban sangre y le colocaron la vía. Han sido días difíciles pero por fin estamos en casa, por suerte han sido muy poquitos días y ella se recupera a pasos agigantados.

Gracias a todos que habéis estado pendientes del progreso de mi Canija y que os habéis alegrado por las buenas noticias :*